El Juzgado de Barcelona ha dictado sentencia en el caso del acceso no autorizado a una web de la Generalitat de Catalunya.
El suceso tuvo lugar en agosto del 2002 cuando se detectó una intrusión
a la base de datos del PIRMI (el Plan Interdepartamental de la Renta
Mínima de Inserción), perteneciente al Departamento de Bienestar Social
de la Generalitat de Catalunya.
Al poco era arrestado el principal sospechoso de este delito
informático, el cual reconocería en declaración policial, haber sido el
principal causante de esta fechoría, junto a un grupo de menores que
identificó como el “Pokemon Hack Team”.
Sin embargo, el propio sospechoso envió un mensaje de correo
electrónico a un medio de comunicación, haciéndose eco de la intrusión
a la web y de los pormenores del asunto. Este mensaje de correo
electrónico fue enviado desde el webmail de una asociación de
internautas.
Al poco, otro personaje de esta trama, Carlos Mesa, era detenido por
ser el propietario del servidor de correo desde el que se había enviado
el mensaje. Algo tan inaudito porque como en su día manifestera el
propio afectado “es como si a Bill Gates hubiera que arrestarle cada
vez que alguien remite un mensaje sospechoso desde Hotmail”.
Por suerte para el propio Mesa, después de varios años de calvario
donde tuvo que verse sometido a un embargo de 96.000 por daños morales
a la web del PIRMI, recientemente se ha dictado la sentencia, en la que
el juez lo ha visto claro y le ha declarado libre de toda culpa. Se
trata de una sentencia absolutoria y firme por cuanto el Ministerio
Fiscal no ha presentado recurso contra éste.
El caso está ahora en manos de la Audiencia Provincial donde el
principal sospechoso del caso sí que tiene presentado un recurso de
condena por un delito de revelación de secretos.
El propio Carlos Mesa se alegra de esta decisión, en la que el
principal acusado está procesado todavía. “Espero que se haga justicia
porque este chico hizo mal en sus acciones”. Y añade: “Son muchos los
que creen que no debería realizar estas declaraciones, pero he querido
dar a conocer este caso para que otros muchos tomen nota de lo que
puede suceder ahí fuera. Hay tal caos en Internet en estos momentos,
que lo que a mí me sucedió le podría haber sucedido a cualquiera. Por
lo visto, y como se ha podido ver, el que alguien utilice tu IP ya sea
para enviar un trivial mensaje de correo electrónico te puede conducir
a que te achaquen la coautoría de un delito”.
Esto último viene a colación de que en los últimos tiempos grupos de
internautas reivindican una red libre, apoyando la misma con la
apertura de sus routers wireless para que puedan ser usados libremente
por otros.
“Esto es un lamentable error” -manifiesta Carlos Mesa-. “Si tú permites
que tu router wireless o punto de acceso esté abierto, llamése FON o
cualquier otra iniciativa, lo que estás autorizando es que otros usen
tu IP para cometer delitos informáticos, enviar spam, o remitir correos
electrónicos inductores de una infracción, como me sucedió a mí. Es por
eso que quiero llamar la atención poniendo como ejemplo mi caso para
que otros internautas tomen nota y eviten ponerse la soga al cuello”.
La polémica sobre el uso de las redes abiertas está servida. Por
fortuna, jurisprudencia como la que nos ocupa puede resolver las dudas
que se suscitan en torno a la culpabilidad o no de los propietarios de
las IP de Internet.
En la actualidad, Carlos Mesa ocupa su tiempo y experiencia en la
empresa de seguridad informática Seguridad0, desde la que forma a otras
empresas y les propone soluciones de seguridad informática.
Más información:
La verdadera historia del caso Gencat (I)
La verdadera historia del caso Gencat (y II)