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DE LA OARSI y en el AMERICAN COLLEGE OF RHEUMATOLOGY, GLUCOSAMINA CONSIGUE MAYOR CONTROL DEL DOLOR QUE PARACETAMOL
- Los resultados de este estudio pueden cambiar las directrices sobre el tratamiento en esta enfermedad degenerativa.
Madrid, 14 diciembre 2005.- Las sesiones científicas del Congreso
Mundial de la OARSI (Osteoarthritis Research Society Internacional),
celebrado en Boston, USA del 8 al 11 de diciembre, ha sido el último
marco científico donde se han presentado los resultados del estudio
GUIDE, que fueron hechos públicos por primera vez dentro del programa
científico del American College of Rheumatology (ACR), celebrado
recientemente en San Diego, USA. Según afirma el doctor Gabriel Herrero
Beaumont, Director del Laboratorio de Patología Osteoarticular de la
Fundación Jiménez Díaz-UTE y el especialista que ha presentado el
estudio a nivel internacional, “esta investigación revela que el
sulfato de glucosamina consigue un mayor control del dolor en los
pacientes con artrosis de rodilla que el tratamiento estándar con
paracetamol”, En opinión de este reumatólogo, estos resultados tienen
una trascendencia importante en el tratamiento de la artrosis de
rodilla “ya que no es fácil ver en un estudio clínico cómo un fármaco
puede inducir una mejoría clínicamente significativa y hacer que
se controle el dolor en casi la mitad de los pacientes afectados”.
El estudio GUIDE (Glucosamine Unum in Die Efficacy
trial) se ha realizado en 10 hospitales españoles y 3 portugueses con
una muestra de 325 pacientes distribuidos de forma aleatoria en tres
grupos de tratamiento: sulfato de glucosamina, paracetamol y placebo.
En el estudio GUIDE se ha utilizado el índice de Lesquene como la
principal variable para medir la eficacia de los dos fármacos
implicados (sulfato de glucosamina y paracetamol) frente a placebo.
Según los resultados de la aplicación de este índice, los pacientes
tratados con glucosamina refieren un alivio del dolor clínicamente
significativo frente a placebo, mientras que en los tratados con
paracetamol, ese alivio no resultó estadísticamente significativo.
En opinión de este experto, “los resultados de este estudio podrían
motivar un cambio en las recomendaciones actuales, nacionales e
internacionales, en el tratamiento de la artrosis de rodilla”. Estas
directrices aconsejan la utilización como primera línea del paracetamol
y si el paciente no responde acudir a los antiinflamatorios no
esteroideos. “El estudio GUIDE y otros previos ponen de manifiesto que
el sulfato de glucosamina es un tratamiento eficaz y bien tolerado.
Tiene una serie de características que le sitúan como una de las
terapias más importantes para esta enfermedad, por lo que son datos
para considerarlo como un tratamiento de primera elección”, precisa el
doctor Herrero-Beaumont.
El empleo temprano de la glucosamina concedería al paciente un
beneficio añadido, puesto que, según los resultados de un ensayo
clínico realizado por el doctor Karel Pavelka, director del Instituto
de Reumatología de la Universidad de Praga, la progresión de la
artrosis puede prevenirse con el sulfato de glucosamina (Xicil®) ya que
este fármaco frena el proceso degenerativo de la artrosis. “La mayoría
de los tratamientos que utilizamos son de carácter sintomático,
orientados a controlar los síntomas principalmente el dolor, pero el
objetivo es lograr fármacos que además retarden la progresión de la
enfermedad. Dos estudios realizados con sulfato de glucosamina muestran
que este medicamento es capaz de enlentecer el desarrollo de la
artrosis de rodilla. En definitiva –explica este reumatólogo- además de
controlar el dolor, estaríamos retrasando el avance de la enfermedad”.
La artrosis de rodilla y su tratamiento
La artrosis de rodilla es una enfermedad crónica que se caracteriza por
el deterioro paulatino del cartílago que forma parte de las
articulaciones. Más del 10% de la población la padece. Se trata de una
enfermedad crónica, invalidante, que causa un gran sufrimiento al
paciente y, además, la artrosis de rodilla, es la que más afecta a la
calidad de vida de los pacientes.
Por tratarse de una enfermedad crónica, el mantenimiento de un
tratamiento sintomático requiere de medicamentos eficaces, seguros y
cómodos de tomar. Los que habitualmente se recetan para el tratamiento
de la artrosis persiguen el fin de aliviar sus síntomas. Un medicamento
analgésico es aquel que combate el dolor, incluyendo el dolor
articular, pero no afecta a la artrosis en sí misma. El paracetamol es
uno de ellos. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son
medicamentos que luchan contra el dolor, la inflamación y la rigidez de
las articulaciones. Sin embargo, su uso continuado puede llegar a
lesionar el tubo digestivo, por lo que a veces se recomienda ingerirlos
con un medicamento que lo proteja.
Por último, existe un tercer grupo de fármacos, los SYSADOA, entre los
que se encuentra el sulfato de glucosamina, que fue el primero
comercializado en España de los denominados modificadores selectivos de
los síntomas.
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