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Puente Genil, 15 de septiembre de 2008.- La madrugada del día 24 de diciembre de 2005 es una fecha negra en la biografía de un vecino de Puente Genil (Córdoba). Juan Manuel Casasola Jurado, cerca de la treintena en ese momento, volvía a su domicilio en su propio vehículo después de pasar una simpática velada con su familia; una noche agradable que se convertiría en una verdadera pesadilla al más puro estilo del “thriller” más rancio americano: un vehículo policial le golpea por detrás, policías que se bajan y brutal paliza de la que jamás se ha recuperado, con secuelas tanto físicas como psíquicas.

Al final denuncias entrecruzadas y multa para los policías locales por pasarse en sus atribuciones referidas a la utilización de la violencia, en personas que deberían tener en cuenta su posición ante la sociedad.

Lo peor le llega a Casasola, quien además de ser apaleado podría ir a la cárcel durante los próximos cuatro años, debido a que los policías locales hicieron piña, se cubrieron las espaldas, respaldándose entre ellos, y denunciaron al supuesto agredido por supuestas agresiones de éste; persona de conplexión más bien débil, frente a tres duros policías locales con ganas, supuestamente, de sangre en fechas tan señaladas y entrañables como la Navidad.

Casasola teme a la Policía Local de Puente Genil, teme las represalias de unos policías que deberían estar para defenderle. Curiosamente, en la noche de los hechos, a Casasola le hicieron análisis de sangre para detectarle la posible ingestión de alcohol o drogas en su organismo (cuestión que hubiera ayudado bastante a los agresores policiales): mala elección de la víctima ya que Casasola es abstemio y persona muy querida por sus amigos y familia ya que “siempre ha sido un chico muy responsable”, según sus familiares más directos.

Y en la fábrica de frigoríficos donde trabaja también es reconocido como persona responsable y querida. Junto a su mujer y su hija de tres años, Casasola, triste y desolado, relata sus secuelas psíquicas: “la verdad es que si termino en la cárcel no hay justicia. Ellos han mentido porque lo único que hice fue saltarme una pequeña rotonda recién construida y mal iluminada (sin circulación en aquellos momentos por la hora en que se produjeron los hechos). No lo hice adrede, pero de haberlo hecho tampoco es normal la reacción de los policías que me agredieron sin darme oportunidad a decirme qué había hecho ni a mi correspondiente explicación: pura violencia contra un ciudadano normal.-Y se pregunta-¿Hubieran hecho lo mismo con un delincuente habitual de los que se dedican al tráfico de drogas o al robo a gran escala?”. Pregunta cuya respuesta queda en el! aire en una de las ciudades más inseguras de España.

El vecino de Puente Genil no sale de su asombro por la respuesta policial y tiene miedo: “Tengo un informe psicológico donde se afirma que tengo dificultades para conciliar el sueño, que tengo malestar significativo por los recuerdos de los acontecimientos traumáticos y cambios de humor constantes. Sin olvidar la ansiedad y el malestar generalizado que me produce esta situación. Mi hija tiene tres años y no sé qué puede pasar. Me irrito con facilidad con mi mujer y con mi hija por culpa de la tensión. Verdaderamente me están destrozando la vida unos policías que deberían velar por nuestra seguridad y no ir pegándonos sin siquiera una explicación”.

El próximo día 18 de septiembre Casasola se enfrenta a sus miedos escondidos, a los policías que le pegaron la brutal paliza y a un fiscal que sólo quiere ver una parte de la realidad. Cuatro años de cárcel son demasiados para un ciudadano normal. Es posible que jamás entre en prisión pero ya es suficiente penitencia que durante los últimos tres años le entre un escalofrío por el cuerpo cada vez que ve un uniforme policial. Por cierto que la noche de los hechos los guardia civiles de guardia se llevaron las manos a la cabeza al ver el estado en el que llegó Casasola al “cuartelillo”, y es que además este ciudadano tiene pequeños problemas de corazón que, según el médico de urgencias que le atendió, podrían haberle llevado a la muerte instantes después de la paliza.
 
Más información, llamar al afectado:

Juan Manuel Casasola
616268793