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panda momo

MomoChallenge, el terrorífico reto por Whatsapp que se hizo viral entre adolescentes durante el pasado verano, ha vuelto a surgir con fuerza en lo que podría ser una oleada de ciberataques con el fin de identificar víctimas para futuros chantajes.

Se trata de un desafío en el que los chavales agregan entre sus contactos el número de Momo, una mujer de aspecto espeluznante con prefijo de Japón, que les propone vídeos y retos violentos “si no quieres caer en una maldición”.

Esta macabra moda ha provocado muchos problemas de miedos, trastornos e incluso de lesiones entre adolescentes y niños de todo el mundo. Pero, el problema podría ir más allá, pues la forma en la que se desarrolla el reto viral, sigue un patrón que indica que podría estar creado por hackers.

Lo más probable es que el #MomoChallenge esté volviendo alentado por algún grupo organizado de cibercriminales que está construyendo una gran base de datos de usuarios a los que robar, chantajear o insertar algún tipo de código malicioso.

Es decir, en el momento en el que un niño entabla su primera conversación con Momo, sus datos personales, como su número de teléfono, foto de perfil y su nombre, ya quedarán almacenados en un archivo de los hackers.
Robo de información

Además, los hackers pueden obtener de las conversaciones mucha más información de de cada niño o adolescente, como su propensión a creer mentiras, su nivel de sumisión ante las amenazas o incluso si tienen algún problema de autoestima.

Toda esa información queda almacenada para que, en un futuro, los hackers puedan contactar con ellos por otra vía y por medio de algo totalmente ajeno a la moda viral del Momo Challenge. De este modo, sabrán con qué tipo de persona están hablando y a qué tipo de timo o chantaje online son más propensos a ser víctimas.

Se trata de un tipo de ataques planificados a medio y largo plazo que resulta muy preocupante. Los hackers utilizan una estrategia de marketing denominada “lead nurturing” que se basa en ir obteniendo pinceladas de la personalidad de cada cliente con el fin de acompañarles mejor en los procesos de compra online. Sin embargo, los hackers podrían estar tejiendo una red con la que saber cuáles son las personas más fáciles de ciberatacar y cuándo podría ser el momento óptimo para hacerlo.

    “(…) un smartphone (…) es una entrada para personas con malas intenciones.”

“El móvil es una puerta instantánea a todos los rincones del mundo. Con un smartphone en las manos, un niño puede acceder a todo el conocimiento de la humanidad, pero también es una entrada para personas con malas intenciones. Por eso, tenemos que educar a nuestros hijos a utilizar el teléfono con la misma precaución en la que les enseñamos a pasear solos por la calle. Al igual que no se debe aceptar un regalo de un desconocido, no se debe agregar a una persona que no conocemos, que además tiene aspecto terrorífico, a nuestra lista de contactos”, advierte Hervé Lambert, Global Consumer Operations Manager de Panda Security, quien añade que “toda precaución es poca cuando se habla de las conexiones a Internet de los más pequeños de la casa”.
También en plataformas de vídeo online

Por otro lado, están proliferando las denuncias de padres que alertan de que el MomoChallenge se está haciendo viral también en YouTube. Por un lado, están surgiendo vídeos en la plataforma de streaming con secuencias de la mujer de ojos saltones y extraña boca, pidiendo a los niños pruebas tan siniestras como ponerse un cuchillo en el cuello.

Pero también han surgido cientos de denuncias en el Reino Unido en las que padres de menores aseguran que se han insertado secuencias de estos vídeos en vídeos infantiles subidos a YouTube. Es decir, las terroríficas imágenes de esta supuesta mujer retándoles a autolesionarse aparecen repentinamente en los vídeos de dibujos animados que están viendo sus hijos.

    “es de vital importancia poner atención a lo que los niños hacen cuando navegan por Internet (…)”

Aunque estas afirmaciones no han sido comprobadas, “es de vital importancia poner atención a lo que los niños hacen cuando navegan por Internet, ya sea desde un ordenador, una tablet o un móvil. Aunque muchas veces surgen bulos malintencionados, es imprescindible controlar la información digital que consumen los niños todo momento, pues a un ciberdelincuente le sobra con unos cuantos segundos para engañar y comenzar a chantajear a un niño”, apostilla Hervé Lambert.