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El mercado inmobiliario sigue dando de qué hablar. Según los últimos datos del INE, en febrero de 2022 se cerraron 53.623 compraventas, una cifra récord que no se veía desde abril de 2008. En cuanto a los precios de la vivienda, continúan su tendencia al alza: según Tinsa, el valor del ladrillo aumentó un 6,8% interanual en marzo. Mientras tanto, el Banco de España advierte de la posibilidad de una burbuja inmobiliaria, que podría producirse a partir de una “transmisión de los desequilibrios inmobiliarios” de otros países de la zona euro.

 

Así y todo, los expertos del comparador financiero e inmobiliario HelpMyCash.com estiman que la tendencia alcista de los precios de la vivienda se moderará en los próximos meses, como consecuencia de la inflación, la esperada subida de los tipos de interés y la incertidumbre generada por la invasión rusa en Ucrania. El último informe de la tasadora Tinsa, por ejemplo, refleja una subida mensual del precio de la vivienda en marzo de 0,3%. Cifra inferior a la de febrero (0,4%) y a la de enero (0,7%).

 

La demanda podría reducirse en los próximos meses

Tras seis años consecutivos en números negativos, el euríbor ya se encuentra en terreno positivo. Una consecuencia directa de las continuas declaraciones de los responsables del Banco Central Europeo (BCE) sobre la inminente subida de los tipos de interés en la eurozona para controlar la inflación. Este encarecimiento de las hipotecas, sumado a la subida generalizada de los precios al consumo que, lógicamente, reduce los ahorros de las familias, podría repercutir directamente sobre la demanda de viviendas, que hasta ahora era alta en relación con la oferta.

 

No obstante, “en algunos mercados locales con alta rentabilidad, la demanda inversora se está incrementando”, explican desde HelpMyCash. Y es que, frente a la incertidumbre, muchos inversores comienzan a retirar el dinero de la bolsa para invertir en vivienda, que se posiciona como un valor refugio.

 

En este contexto, el tiempo medio de venta se redujo en algunos casos. “Aquellas viviendas cuyo precio se adapta a las condiciones de mercado tardan uno o dos meses en venderse; mientras que las que lo superan, pueden tardar cuatro meses o más, dependiendo de la ubicación del inmueble y sus características intrínsecas”, detallan los expertos.

 

La decisión depende de las necesidades particulares del vendedor

Entonces, la gran pregunta: ¿es un buen momento para vender una casa o es mejor esperar? “Con los precios todavía altos, la demanda activa y el euríbor apenas superando el terreno positivo, este puede ser un buen momento para vender”, explican desde HelpMyCash. Principalmente si la motivación del propietario es vender su casa para comprar otra o resolver una situación de copropiedad que proviene de un divorcio o una herencia.

 

“Así y todo, la respuesta depende siempre de las necesidades particulares del vendedor y de las características del mercado local”, aseveran los expertos. Si un propietario quiere vender su casa para invertir en acciones u otro producto financiero, aconsejan evaluar detenidamente los riesgos antes de tomar la decisión. En cualquier caso, siempre es conveniente consultar con un experto inmobiliario.

hipotecas reclamacion

El euríbor a un año, que es el índice con el que se calcula el interés de las hipotecas variables, cotizará en abril por encima del 0%; algo que no pasaba desde el año 2016. Lo más probable, a falta de pocos días para que se cierre el mes, es que su valor suba hasta el 0,011% (en marzo fue del -0,237%). Y todo apunta a que esta referencia seguirá al alza, sobre todo si el Banco Central Europeo confirma los rumores y aumenta sus tipos de interés este verano.

 

Este, por lo tanto, puede ser un buen momento para pasar una hipoteca variable al tipo fijo y quedar a salvo de las subidas del euríbor. Según el comparador financiero HelpMyCash.com, todos los clientes con un interés ligado a esta referencia pueden llevar a cabo esta operación, pero hay un colectivo al que le puede salir especialmente a cuenta: los que contrataron su préstamo entre los años 2011 y 2015.

 

Tu cuota será más cara si el euríbor sigue disparado

Antes de entrar en materia, conviene recordar que el interés de las hipotecas variables es la suma de dos componentes: el valor del euríbor y un porcentaje fijo llamado diferencial. Por lo tanto, si este índice cotiza al alza, las cuotas de estos productos se encarecen en cuanto se actualiza su tipo de interés, que suele ser una vez al año o al semestre.

 

Según HelpMycash, la mayoría de las hipotecas variables contratadas entre 2011 y 2015 tienen un diferencial que oscila entre el 1,50% y el 2%. En los préstamos firmados fuera de este período, en cambio, los tipos son mucho más bajos: alrededor del euríbor más 0,5% antes del 2011 y en torno al euríbor más 1% desde 2016.

 

Si el euríbor cierra el mes de abril en valores positivos, muchas de las hipotecas variables contratadas entre 2011 y 2015 pasarán a tener un interés de más del 1,50%, que es el tipo fijo medio que los bancos ofrecen actualmente. Es decir, que si los poseedores de estos préstamos se pasan ya a un interés fijo, no solo disfrutarán de unas cuotas estables para siempre, sino que también podrán ahorrarse algo de dinero al mes.

 

Por ejemplo, supongamos que una persona tiene una hipoteca media de 150.000 euros, a 25 años y con un interés de euríbor más 1,50%. Si se le actualiza anualmente el interés con el euríbor de abril, su cuota mensual subirá de los 566,40 euros a los 600,68 euros. A priori, no parece una diferencia muy significativa. El problema es que si el euríbor sigue subiendo, por ejemplo, hasta el 1%, el siguiente año la cuota ascenderá hasta los 672,93 euros al mes. En cambio, si pasa ese préstamo a un tipo fijo del 1,50%, la mensualidad se le quedará en 600 euros para siempre.

 

Hay que tener presente que, aunque todas las previsiones indican que el euríbor seguirá subiendo, también existe la posibilidad de que vuelva a bajar en algún momento. Por ello, lo aconsejable es efectuar el cambio si se tiene poca tolerancia al riesgo o si se cree que no se podrán asumir las cuotas en caso de que el euríbor se dispare.

 

Aún no has pagado la mayor parte de los intereses

El sistema de amortización francés también juega a favor de estos hipotecados. Con este método, que se aplica sobre los préstamos concedidos en España, se paga la mayor parte de los intereses durante los primeros años de vigencia del crédito. En consecuencia, a muchos hipotecados entre el 2011 y el 2015 aún les quedan muchos intereses por pagar, dado que estos productos suelen devolverse en 20 o en 30 años.

 

Dado el funcionamiento de este sistema, cuanto menor sea el tipo aplicado durante la primera mitad del plazo (cuando se pagan la mayoría de los intereses), menos pagará el hipotecado a la larga. Por ello, a los que contrataron su hipoteca en el período mencionado les conviene especialmente pasarse al tipo fijo, pues así su interés quedará a salvo de las futuras subidas del euríbor.

 

Tres maneras de pasarse al tipo fijo

Pero ¿cómo pueden pasarse al tipo fijo todos estos hipotecados? Según HelpMyCash, existen tres métodos. El primero, llamado novación, consiste en pactar esa modificación con el banco con el que se firmó el crédito. Con el segundo, denominado subrogación de acreedor, se traspasa el préstamo a otra entidad dispuesta a convertir el interés variable en fijo. En cuanto al tercero, consiste simplemente en contratar una hipoteca fija nueva para cancelar el préstamo a tipo variable que se tiene vigente.

 

La novación y la subrogación de acreedor son los métodos más baratos, dado que solo hay que pagar la tasación de la vivienda (unos 300 euros) y una comisión máxima del 0,15% sobre el importe pendiente (0% si la hipoteca tiene más de tres años de vigencia). Si se contrata un nuevo préstamo, en cambio, debe abonarse la tasación, los gastos por cancelar registralmente el crédito actual (unos 1.000 euros) y su comisión por amortización anticipada, que puede tener un coste de hasta el 2% sobre el importe pendiente

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Ahora bien, si se consigue un interés fijo más bajo al contratar una nueva hipoteca, esta opción puede salir más a cuenta que una novación o una subrogación, pues sus gastos se compensan por el mayor ahorro en intereses. En consecuencia, siempre es recomendable hablar con el banco con el que se tiene el préstamo y acudir también a otras entidades que ofrezcan subrogaciones o nuevos créditos. De este modo, el cliente podrá comparar todas las propuestas y decantarse por la que le salga más a cuenta. En la página web de HelpMyCash pueden consultarse las ofertas más atractivas para pasarse del tipo variable al fijo.

declaracionrenta

La Agencia Tributaria acaba de dar el pistoletazo de salida a la campaña de la renta de 2021. El 6 de abril comienza el plazo para saldar cuentas con Hacienda, que se alargará hasta el 30 de junio. Y más nos vale no olvidarnos, porque las sanciones por presentar la declaración fuera de plazo pueden llegar a ser de hasta el 150%.

Muchos contribuyentes optarán por consultar el borrador de su declaración por Internet. La forma más sencilla de cumplir el trámite. Eso sí, antes de confirmar el borrador, conviene revisar que no contiene ningún error.

Pero ¿cómo se descarga el borrador de la renta de 2021? Solo hay que acceder a la web de la campaña de la renta de este año, pero antes de poder visualizarlo, la Agencia Tributaria tiene que comprobar quiénes somos. Y para identificarnos, podemos usar tres sistemas, explican fuentes del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, que han elaborado una guía gratuita sobre la declaración de la renta de 2021 en la que explican, paso a paso, como consultar el borrador.

 

DNI electrónico o Cl@ve PIN

Los ciudadanos pueden identificarse en la sede electrónica de la Agencia Tributaria con un certificado digital o un DNI electrónico. Es la opción más rápida. Otra vía es registrarse en el sistema Cl@ve PIN, que permite realizar trámites en las sedes virtuales de la Administración.

 

Número de referencia

La tercera opción para los que no disponen de un certificado digital ni se han dado de alta en Cl@ve es solicitar un número de referencia.

Esta alternativa permite obtener un código de seis caracteres al instante que, además, se puede renovar en cualquier momento si se olvida. La única desventaja es que para solicitarlo hace falta recordar el valor de la casilla 505 de la declaración de la renta del ejercicio 2020 (la que se presentó el año pasado).

 

Hay una excepción: los contribuyentes que el año pasado no presentaron la declaración o aquellos a los que la casilla les arrojó un resultado igual a cero tendrán que informar, en su lugar, de los últimos cinco dígitos del IBAN de una cuenta corriente de la que fuesen titulares el pasado año.

 

La casilla 505 hace referencia a la base liquidable general sometida a gravamen y no debemos confundirla con el resultado de la declaración. Si guardamos una copia de la declaración que presentamos el año pasado, podremos encontrarla dentro de la sección base liquidable general y base liquidable del ahorro.

A la hora de consignar el valor de la casilla 505 en el formulario, se deben introducir los números enteros separados por una coma de los decimales y no por un punto, ya que si no se hace así, el sistema indicará que hay un error.

 

Si no somos capaces de recuperar el importe de dicha casilla, siempre podemos pedir cita previa en una oficina de la Agencia Tributaria para que nos lo digan presencialmente. No obstante, si queremos evitar desplazamientos y acelerar el trámite, podemos olvidarnos del número de referencia y optar por un sustituto: registrarnos en el sistema Cl@ve>. Hoy en día, el proceso de alta es sencillo, ya que se puede hacer por videollamada a través del smartphone o del ordenador. Hará falta tener a mano el DNI para identificarse.

 

Con este sistema, que combina un código escogido por el usuario con un PIN temporal que emite la Agencia Tributaria cada vez que el contribuyente lo necesita, se puede consultar el borrador, modificarlo y presentarlo.

 

Atención telefónica o presencial

La declaración de la renta también puede confeccionarse y presentarse por teléfono o en una oficina de la Agencia Tributaria, aunque para eso habrá que esperar. El plazo para presentar la declaración por teléfono se abre el 5 de mayo, aunque se podrá pedir cita previa desde el día 3 de ese mismo mes. Los que quieran ser atendidos por teléfono tendrán que indicar su número de referencia o el valor de la casilla 505 cuando les llamen para identificarse.

Por el contrario, el plazo para solicitar cita para acudir a una oficina de la Agencia Tributaria comenzará el 26 de mayo y el período de atención presencial se iniciará el 1 de junio.

banco tramite

Muchos españoles se despertarán este 30 de abril con menos dinero en su cuenta bancaria. Y no, no será producto de la inflación que ya ha llegado a 9,8%. La culpa será de las comisiones que cobrarán algunos bancos a sus clientes menos vinculados o que no cumplan con los requisitos.

Mientras que algunos clientes pagan cero euros al año en concepto de comisiones, otros tienen que abonar hasta 240 euros. Este es el caso de entidades como Caixabank o Santander. Así que si en enero fuiste uno de los clientes del banco catalán que vio como desaparecieron 60 euros de su cuenta bancaria, entonces abril vuelve a ser un mes clave, porque de no tener domiciliada una nómina de al menos 600 euros o una pensión de 300 euros como mínimo, podrías verte penalizado una vez más.

 

Sin embargo, no todo está perdido. Es más, evitar pagar las comisiones por el mantenimiento y uso de una cuenta bancaria es más fácil de lo que parece, así lo explican desde el comparador financiero HelpMyCash.com. “El requisito más importante que se debe cumplir para no pagar comisiones es domiciliar una nómina, pensión o paro. Aunque este suele ser el más común, no es el único. Hay bancos que además exigen que el cliente contrate productos de inversión, utilice habitualmente su tarjeta de crédito y domicilie algunos recibos”, detallan los expertos.

 

Trucos para dejar de pagar comisiones en Caixabank y Santander

CaixaBank

Para reducir los costes, sus clientes deben domiciliar una nómina o pensión o tener más de 20.000 euros en productos de inversión. Si se cumple con este requisito pagarán 15 euros trimestrales en lugar de 60 euros. Y si, además, domicilian tres recibos o hacen tres compras con tarjeta al trimestre, las comisiones de mantenimiento de la cuenta y de la tarjeta de crédito serán de cero euros.

 

Santander

El banco presidido por Ana Botín cobra una cuota mensual de 20 euros a los clientes del plan Santander One que no cumplan todos sus requisitos. La forma más sencilla es domiciliar la nómina, paro, pensión o el pago de autónomos y, además, pagar tres recibos domiciliados al trimestre o usar al menos seis veces cada tres meses una tarjeta asociada a la cuenta. También es posible esquivar las comisiones si se tienen al menos 25.000 euros en fondos, planes de pensiones o seguros de ahorro.

 

Bancos sin comisiones

Otros bancos como Bankinter, BBVA, el Sabadell, ING o Unicaja también cobran comisiones a los clientes que no cumplen sus condiciones. Pero para fortuna de los españoles, el mercado actual ofrece muchas alternativas para olvidarse de las comisiones por siempre.

 

Este es el caso de la mayoría de los bancos online, como N26, Openbank o EVO Banco que no tienen gastos de mantenimiento ni cobran por la operativa básica incluso si sus clientes no tienen su nómina domiciliada. "Las cuentas online sin nómina son gratis en la mayoría de los casos y, además, permiten llevar a cabo la operativa básica del día a día, por lo que resultan ideales para los clientes que no solo buscan esquivar las comisiones, sino que además no quieren domiciliar sus nóminas o contratar productos extras", explican desde HelpMyCash.

 

Pero no son los únicos, de hecho, la mayoría de los bancos tradicionales comercializa cuentas online con condiciones exclusivas, diseñadas especialmente para captar nuevos clientes. Este es el caso de BBVA cuya Cuenta Online sin comisiones no cobra por operar.

euribor

El euríbor a un año, que es el índice más usado en España para calcular el interés de las hipotecas variables, prosigue su particular escalada hacia valores positivos. Su cotización en marzo se sitúa en el -0,237%, notablemente superior a la de febrero (-0,335%) o a la de enero (-0,477%). Según el comparador financiero HelpMyCash.com, esto es una muy mala noticia para los que tienen una hipoteca ligada al euríbor porque pasarán a pagar 187 euros más al año por la subida de este índice.

 

Afectará a las hipotecas variables con revisión en abril

Esta subida la notarán quienes tengan una revisión del interés en abril. Conviene recordar que el interés de las hipotecas variables se revisa una vez al año o al semestre, en la fecha fijada en el contrato. Ese día, el banco toma el último valor publicado del euríbor para calcular el interés que se aplicará hasta la siguiente actualización. Así, si el euríbor ha subido respecto a la anterior revisión, el interés será más alto y el hipotecado pagará unas cuotas más caras. En cambio, si baja, se aplicará un tipo más bajo y las mensualidades se abaratarán.

 

El interés de estos hipotecados, hasta ahora, se calculaba con el valor que registró el euríbor hace un año (-0,487%) o hace un semestre (-0,492%), dependiendo de lo establecido en el contrato de cada préstamo. Pero en cuanto se actualice con la cotización de marzo de 2022 (-0,237%), ese interés aumentará notablemente y las cuotas mensuales subirán de precio.

 

Por ejemplo, pongamos que una persona tiene una hipoteca media de 150.000 euros con un plazo de 25 años y un interés de euríbor más 1%. Según los cálculos realizados por HelpMyCash, si su interés se revisa anualmente con el euríbor de marzo, pasará a pagar unos 198 euros más al año (16,51 euros más al mes). Si se actualiza una vez cada seis meses, ese encarecimiento será de unos 101 euros en el conjunto del semestre (16,83 euros más al mes).

 

¿Euríbor por encima del 0% en 2022?

Las perspectivas tampoco son halagüeñas para los hipotecados a los que se les revise el interés en los próximos meses. La tendencia de este índice es claramente ascendente: tras cerrar el mes de diciembre de 2021 con una cotización del -0,502%, subió en enero (-0,477%), febrero (-0,335%) y marzo (-0,237%).

 

La previsión, según apuntan cada vez más expertos, es que siga aumentando este año hasta alcanzar valores positivos, algo que no ocurría desde 2016.

 

El Departamento de Análisis de Bankinter, por ejemplo, espera que el euríbor ronde el 0,40% en diciembre de 2022 y que se sitúe alrededor del 0,80% en 2023. CaixaBank Research, por su parte, pronostica que este índice subirá este año hasta el 0,13% y que cotizará sobre el 0,85% para el que viene.

 

La principal culpable de esta subida es la inflación de la eurozona, que está disparada (5,9% en febrero) por la guerra en Ucrania. Si no baja en los próximos meses, el Banco Central Europeo se verá obligado a aumentar sus tipos de interés para contenerla, que es la medida estrella que suelen tomar los bancos centrales en este tipo de circunstancias. Ante este escenario, las entidades financieras europeas ya están aplicando unos intereses más altos a los préstamos que se conceden entre ellas, lo que provoca que el euríbor cotice al alza.

 

Momento idóneo para pasarse al tipo fijo

Con estas perspectivas en mente, este puede ser un buen momento para cambiar la hipoteca variable al tipo fijo. De este modo, el cliente se librará del euríbor y podrá pagar una cuota estable y asequible, con un interés medio de alrededor del 1,50% durante todo el plazo de vigencia de su préstamo. Como subrayan los expertos de HelpMyCash, conviene llevar a cabo esta operación cuanto antes porque cada vez más bancos han empezado a encarecer sus tipos fijos para redirigir las contrataciones a la modalidad variable (con la que obtendrán más beneficios si el euríbor continúa su tendencia alcista).

 

La operación más rápida para formalizar el cambio es mediante una novación, es decir, llegando a un pacto con el propio banco. Si este se niega, el cliente también puede traspasar su préstamo a otra entidad dispuesta a asumir ese paso del tipo variable al fijo, una acción conocida como subrogación de acreedor. En ambos casos, el cliente tendrá que pagar el coste de la tasación de su vivienda (unos 300 euros) y la comisión asociada a esta modificación, que puede costar un máximo del 0,15% sobre el importe pendiente (0% si han pasado más de tres años desde la contratación del crédito).