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De sobra conocemos que el secreto para ponerse en forma y conseguir un estilo de vida saludable es una buena alimentación y hacer deporte regularmente. Pero ¿qué ocurre si lo que queremos es poner en forma nuestras finanzas personales? Existe una fórmula perfecta que permite organizar los ingresos mensuales para cubrir sin problema todos los gastos, tanto fijos como variables y para que, además, nos sobre un margen para ahorrar. ¿Quieres saber cuál es? Desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com nos lo desvelan.

La mitad de los ingresos para cubrir los gastos fijos
Gran parte de lo que ingresamos se nos escapa por los gastos fijos que se repiten todos los meses. Pagar el alquiler o la cuota de la hipoteca, los recibos, la comida, el transporte… supone una cantidad de dinero bastante elevada. ¿Y qué tienen en común? Que todos son esenciales y no los podremos evitar. Por eso los expertos recomiendan destinar la mitad del sueldo mensual para cubrir todos estos gastos. De esta forma, nos sobrará otro 50 % para destinar a otros gastos mensuales.

Algunas familias se quejarán porque con el 50 % de los ingresos no tendrán suficiente para cubrir todos los gastos fijos. Sin embargo, esto ocurre porque probablemente no saben diferenciar entre los que son imprescindibles y los que no. De hecho, la regla de ahorro prevé que un 30 % del sueldo se destine a los gastos variables o prescindibles. En esta parte del presupuesto es donde deberíamos incluir esos gastos de los que sí podemos prescindir: las actividades de ocio, los aparatos tecnológicos, comer fuera de casa… En cualquier caso, estamos hablando de una regla aplicable a un salario medio.

Una quinta parte del sueldo para ahorrar
Una vez recibamos el presupuesto debemos separar la parte que destinaremos a los gastos fijos y a los variables, y el 20 % restante deberíamos guardarlo para ahorrar. Es importante que separemos el dinero y que lo reservemos nada más recibir los ingresos. De esta forma evitaremos las tentaciones de gastarlo en cosas que no sean estrictamente necesarias.

Para ser efectivos a la hora de guardar esa parte de nuestro sueldo, podemos abrir una cuenta de ahorro. Como son productos que cuentan con una operativa muy limitada (solo nos permitirán ingresar y retirar dinero), también evitaremos esas tentaciones de gastarlo sin haberlo premeditado.

Un truco extra para ahorrar: calcular los gastos con horas de trabajo
Como todo, la teoría siempre es mucho más fácil que la práctica. Y muchas veces, cuando intentamos poner orden a nuestras finanzas personales nos cuesta más de lo que creíamos. ¿Por qué? Lo más probable es que gastemos más de la cuenta en algo que, probablemente, no deberíamos.

Ante estas situaciones, el comparador nos da un consejo. Si calculamos el precio de los productos en horas de trabajo y no en euros, nos daremos cuenta del esfuerzo real que tenemos que hacer, por lo que eso que nos parecía tan tentador e imprescindible dejará de serlo. Esto nos evitará muchas compras impulsivas de bienes que realmente no necesitamos.