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El dinero puede ser muy traicionero. De hecho, hasta puede acabar con nuestra relación de pareja. Hay que hablar de dinero con la pareja. Pero hacerlo cuando los problemas son evidentes puede ser demasiado tarde. En España, uno de los principales motivos por los que la gente se divorcia son las dificultades económicas, de acuerdo con la Asociación Española de Abogados de Familia.

Para evitar que una relación se rompa, no basta con ser romántico, sino que hay que adoptar una serie de hábitos saludables que fortalezcan el vínculo. Convertir el dinero en un tema tabú, no definir un plan en común y no ser honestos son algunos de los errores que no debemos cometer si no queremos que el dinero termine con nuestra relación, tal y como explica el comparador de productos financieros HelpMyCash.com en su guía para gestionar las finanzas en pareja con éxito.

 

  1. No hablar de dinero

Hay que hablar de dinero con la pareja. Es cierto que no es un tema muy romántico y menos ahora que se acerca San Valentín, pero es importante ponerlo sobre la mesa. Y no vale con tratarlo una vez, sino que hay que hablar de dinero de forma regular. Analizar las finanzas en común, los gastos y los proyectos conjuntos es una forma sana de fortalecer la relación y de evitar problemas en el futuro.

 

  1. No tener una estrategia común

Es importante definir cómo se van a gestionar las finanzas en pareja desde el primer momento. La clave es llegar a acuerdos para evitar malentendidos, por eso los expertos de HelpMyCash recomiendan revisar regularmente el presupuesto común y adaptarlo a las circunstancias de cada momento.

 

Un tema que no debe pasarse por alto es cómo se reparten los gastos y cuánto aporta cada uno al fondo común. Si se abre una cuenta conjunta y cada miembro de la pareja ingresa la misma cantidad, todo se pagará a medias. Pero es probable que uno de los miembros de la pareja cobre más que el otro o que uno no tenga un empleo, pero dedique su tiempo a las tareas del hogar o la crianza de los niños. En esos casos, es muy importante acordar cómo se repartirán los gastos y cuánto dinero aportará cada uno y, sobre todo, estar de acuerdo con la decisión para evitar futuros reproches.

 

Tampoco está de más establecer metas de ahorro comunes, por ejemplo la compra de un coche o de una vivienda, y fijar un plan para lograrlas que sea realista y acorde a la situación de cada miembro de la pareja.

 

  1. No cumplir los compromisos

De nada sirve hablar de dinero y fijarse unos objetivos comunes si luego no se cumplen. Es importante priorizar las finanzas en común para que la relación no se resienta. Si cada miembro de la pareja cobra su nómina en su cuenta y ambos son titulares de una cuenta conjunta para gestionar los gastos comunes, hay que darle prioridad a esta cuenta. Conviene transferir a principios de mes el dinero que se haya acordado al bote común para asegurarse de que se respetan los acuerdos alcanzados. Para hacerlo más cómodo, se puede programar una transferencia automática desde la cuenta individual a la cuenta compartida.

 

  1. No ser honesto

La falta de transparencia puede pasar factura. Esconder las deudas, adquirir obligaciones que no permitan cumplir con los compromisos comunes o ser demasiado derrochador puede acabar con una relación de pareja.

 

Contraer deudas a espaldas de la pareja puede acabar siendo muy dañino, sobre todo si lo que en un principio parecía un crédito asequible acaba derivando en una espiral de deudas que minan el ánimo e impiden cumplir los objetivos comunes.

 

  1. No tener un fondo de emergencia

Una avería en un electrodoméstico, una fuga de agua, una visita con los niños al dentista… “En cualquier momento puede surgir un imprevisto y conviene contar con un fondo para emergencias que no nos impida hacer frente a estas situaciones sobrevenidas”, afirman desde HelpMyCash. En este caso, se puede abrir una segunda cuenta compartida destinada únicamente a ahorrar para futuros imprevistos, así se evitará gastar el dinero y se podrá construir un colchón financiero.