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cuesta enero

La cuesta de enero se conoce como una etapa de la vida donde las personas deben afrontar problemas económicos, debido a los altos gastos que suponen las temporadas de Navidad o los Reyes.

 

Muchos de nosotros solemos hacer gastos excesivos para llevar a sus seres queridos de vacaciones o para dar regalos sumamente caros. Esto puede suponer un riesgo económico más adelante, debido a que quizá no observamos las consecuencias negativas que esto puede suponer.

 

Por ello, siempre se requiere tomar medidas preventivas para afrontar estas etapas para que no provoquen un desajuste muy grande en nuestro bolsillo y dificulten el hecho de poder cubrir necesidades básicas.

 

A continuación el comparador financiero y de créditos rápidos con Asnef WannaCash.es nos indica algunos consejos para evitar la conocida cuesta de enero, o por lo menos para no hacerla tan empinada.

 

Consejos para evitar la cuesta de enero

 

- Generar un presupuesto acorde a la cantidad de gastos/ingresos. Lo más recomendable a la hora de querer evitar la cuesta de enero es generar un presupuesto que se adapte a las necesidades y gastos permitidos para diciembre. Si se quiere ampliar dicho presupuesto, entonces es necesario ahorrar dinero. Todo ello ayudará a que la persona evite cualquier complicación económica en enero.

 

- Evitar gastos excesivos. Aunque parezca obvio, la temporada de diciembre supone gastar más dinero del permitido o del que se ha presupuestado. Por ello, siempre es necesario verificar cuánto dinero se está gastando en gastos superfluos e innecesarios y llevar un control semanal.

 

- Utilizar ayudas de financiación. Si no puedes hacer frente a este mes… porque se te ha echado enero encima o no has podido evitar los gastos... WannaCash.es te ofrece la posibilidad de obtener un minicrédito de hasta 750€ en menos de 5 minutos. Y, si es el primero que pides, sin intereses ni comisiones.

 

Siguiendo estos simples consejos, se podrá evitar todo tipo de riesgos debido a temporadas de regalos y gastos como son la Navidad y los Reyes. Así, si se quiere mantener una estabilidad económica y contar con todo tipo de tranquilidad, no se debe dudar en seguir todos estos consejos.

 

hipotecas fallo supremo

La tasa anual equivalente (TAE) es un indicador que se creó para facilitar la comparación de varias ofertas de financiación, pues refleja lo que puede costar un préstamo cada año teniendo en cuenta todas aquellas partidas que lo pueden encarecer (el interés, las comisiones de formalización, etc.). Sin embargo, desde el comparador financiero HelpMyCash.com alertan de que hay unos productos que ya no se pueden comparar con esta medida: las hipotecas a tipo variable.  

Cambio de fórmula

Para entenderlo, antes hay que explicar cómo son las hipotecas variables que se comercializan actualmente en España. Estos productos, en la inmensa mayoría de los casos, tienen un interés fijo que se aplica durante los primeros 12 o 24 meses (llamado tipo inicial) y un interés variable posterior, formado por un diferencial más un índice de referencia (el euríbor, normalmente), que se aplica posteriormente.

Cuando una hipoteca tiene un interés inicial y un tipo variable posterior, la Ley Reguladora de Contratos de Crédito Inmobiliario, en vigor desde el 16 de junio de 2019, establece que su tasa anual equivalente debe calcularse bajo el supuesto de que su interés inicial se aplica durante toda la vida de la hipoteca. Así lo indica su Anexo II, en el que se muestran los parámetros que deben usarse para determinar la TAE de las hipotecas.

Imaginemos, por ejemplo, que una hipoteca variable tiene un interés del 2% el primer año y de euríbor más 1% los siguientes. Con esta nueva fórmula, la TAE de este préstamo debe calcularse bajo la hipótesis de que el interés del 2% se aplica en todo el plazo de la hipoteca. Por lo tanto, a diferencia de lo que ocurría antes del cambio de regulación, la tasa anual equivalente no refleja cuánto costaría la hipoteca si se le aplicara el interés de euríbor más 1% pasados los primeros 12 meses.

Una TAE inflada

A causa de la aplicación de esta nueva fórmula, la TAE de la mayoría de las hipotecas variables que se comercializan en España han subido notablemente. Pero esa no ha sido la única consecuencia, pues ahora que ya no se tiene en cuenta el interés a partir del segundo año, esta medida ya no sirve para saber si un préstamo hipotecario a tipo variable es más barato que otro.

De hecho, según el comparador HelpMyCash.com, incluso hay casos en los que la TAE de una hipoteca variable es más alta que la de una hipoteca fija. Un buen ejemplo es el de Coinc: su Hipoteca Variable, al 1,89% el primer año y a euríbor más 1,10% posteriormente, tiene una tasa anual equivalente a 25 años más elevada (2,14%) que la de su Hipoteca Fija (1,99%), cuyo interés para ese plazo es del 1,74%.

Hay que fijarse en el diferencial

Así las cosas, como la tasa anual equivalente ya no es un indicador válido para comparar hipotecas a tipo variable, desde HelpMyCash.com aconsejan fijarse en otros aspectos a la hora de valorar estos productos. Uno de ellos es el diferencial, es decir, el porcentaje que se suma al euríbor para determinar el interés variable del crédito. Cuanto más bajo sea, más baratas serán las cuotas que se paguen tras finalizar el período inicial.

También es importante tener presentes todos los otros factores que pueden encarecer la financiación: los productos combinados o vinculados al préstamo, las comisiones de apertura, los posibles gastos de tasación… Según este comparador, solo analizando toda la letra pequeña se puede saber si una hipoteca variable es más barata que otra.

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El euríbor a 12 meses, que es la referencia a la que están ligadas la inmensa mayoría de las hipotecas variables que se dan en España, suma ya tres meses seguidos de ascensos tras cerrar noviembre en el -0,272%. Y aunque aún cotiza en negativo, el miedo a nuevos aumentos hace que muchos futuros hipotecados no sepan si es mejor decantarse por un interés fijo o por uno variable. En medio de toda esta incertidumbre, el comparador financiero HelpMyCash.com ha previsto diversos escenarios y ha calculado qué opción saldría más a cuenta dependiendo de la evolución de este índice y de las preferencias de cada cliente.

Si el plazo es corto, es mejor ligarse al euríbor
En el futuro más inmediato, pese a sus últimas subidas, casi todas las previsiones apuntan a que el euríbor se mantendrá relativamente estable durante los próximos cinco años. El Departamento de Análisis de Bankinter, por ejemplo, considera que este índice cerrará este año sobre el -0,30% y registrará unos valores del -0,10% y del -0,05% para 2020 y 2021, respectivamente.

En consecuencia, los analistas de HelpMyCash.com afirman que contratar una hipoteca variable podría ser una mejor opción si se devolviera el dinero en unos 10 o 15 años como mucho. En estos casos, la mayor parte de los intereses se pagaría durante el primer lustro, con un euríbor situado previsiblemente cerca del 0%. Por lo tanto, el total para abonar por este concepto sería reducido aunque este índice cotizara al alza en la segunda mitad de la vida del préstamo.

Desde el comparador, eso sí, señalan que no está de más calcular a cuánto ascenderían las cuotas de la hipoteca si el euríbor experimentara un ascenso en los últimos años del plazo. De este modo, el cliente puede saber si sería capaz de hacer frente a esas mensualidades sin sobreendeudarse (no debería dedicar más del 35% de sus ingresos a abonarlas).

A largo plazo, dependerá del perfil del cliente
La cosa cambia, sin embargo, con un plazo de reembolso de 20 o de 30 años. En ese caso, todo dependería de la evolución del euríbor: con un escenario a la japonesa (de estancamiento económico) o de crecimiento muy moderado, el tipo variable saldría más a cuenta, mientras que con uno de crecimiento más acelerado o incluso de burbuja financiera, el interés fijo sería una opción más rentable.  

Como es imposible prever qué ocurrirá a tan largo plazo, desde HelpMyCash.com recomiendan tomar la decisión en función de las preferencias de cada uno. Por ejemplo, para los clientes que prefieran pagar unas cuotas baratas desde el principio, el tipo variable puede ser una mejor opción. Y para los que valoran más la estabilidad de una mensualidad constante, el interés fijo puede ser más conveniente.

Es importante, sin embargo, conocer los inconvenientes de cada opción. Al decantarse por un tipo variable, las cuotas pueden encarecerse si el euríbor sube, así que hay que asegurarse de poder pagarlas en caso de que eso suceda. Y si se prefiere un interés fijo, hay que saber que las mensualidades serán más caras a corto plazo y que también podrían serlo a la larga si este índice se mantuviera más o menos estable.

¿Saldría a cuenta pasarse al tipo fijo en el futuro?
¿Y qué hay de los que se hipotequen a tipo variable y quieran pasarse al fijo cuando el euríbor suba? La nueva ley hipotecaria, en vigor desde el 16 de junio de 2019, abarata esta operación al establecer una comisión máxima por el cambio del 0,15%, que puede cobrarse únicamente si el préstamo tiene tres años de vida o menos. Esta medida, además, se aplica en las hipotecas firmadas antes de la fecha mencionada.

Esta opción, no obstante, tiene un inconveniente. Y es que según HelpMyCash.com, si el euríbor subiera, los bancos probablemente aumentarían también sus tipos fijos, así que los intereses constantes que ofrecerían serían más altos que los que pueden encontrarse ahora. La modificación, por lo tanto, únicamente serviría para cubrirse las espaldas ante nuevos aumentos de este índice. Además, si el euríbor bajara, hacer el camino inverso (pasarse del fijo al variable) saldría más caro.

En caso de querer empezar con una hipoteca variable para pasarla al fijo si el euríbor sube, desde el comparador aconsejan contratar el producto con un banco que no cobre comisiones por modificar el interés (de novación o de subrogación). La mayoría de las entidades tradicionales sí aplican este tipo de compensaciones, pero las firmas online como ING o Hipotecas.com no suelen incluirlas en sus contratos.

ahorrar

Hacer ejercicio, dejar de fumar o perder algunos kilos son algunos de los propósitos de año nuevo más repetidos. Lograrlos ya es otra cosa. Ahorrar es otro de los clásicos que año tras año figura en la mayoría de las listas. Pero ¿cómo conseguir que nuestra cuenta de ahorro crezca? El problema es que muchas veces no sabemos ni por dónde empezar. La cuesta de enero complica empezar el año ahorrando, lo que desmotiva a muchos consumidores. Después llegan los gastos de Semana Santa, las vacaciones de verano, la temida vuelta al cole… y otra vez la Navidad.

Si cada año nos proponemos ahorrar y no logramos nuestro objetivo, podemos plantearnos algún reto que nos motive. Así, podremos acumular una cantidad de dinero significativa que nos permitirá hacer frente a un imprevisto o realizar una compra sin endeudarnos.

3 retos para ahorrar cientos de euros en 2020

La ventaja de los retos de ahorro es que “se pueden adaptar al bolsillo de cada consumidor”, explican los expertos del comparador de cuentas de ahorro y depósitos HelpMyCash.com, que han recopilado tres métodos para ahorrar.

El reto del céntimo nos permitirá acumular 668 euros en un año sin apenas esfuerzo. Consiste en ahorrar un céntimo el primer día, dos el segundo y así sucesivamente hasta guardar 3,65 euros el último día del año. Para cumplir este propósito podemos aprovechar las vueltas de nuestras compras del día a día.

Con el reto de las 52 semanas podemos amasar 1.378 euros al año. Como el método anterior, es progresivo. La primera semana del año empezamos ahorrando un euro, la segunda, dos y así hasta ahorrar 52 euros la última.

Para los que quieran ver resultados a muy corto plazo, el reto de los 30 días permite ahorrar una cantidad significativa de dinero en tan solo un mes. Eso sí, requiere un esfuerzo mayor. Consiste en ahorrar un euro el primer día, dos el segundo, tres el tercero hasta llegar a 30 el último. Si lo cumplimos, en un mes habremos ahorrado 465 euros.  Y podremos repetirlo el mes siguiente. Tras un año, nuestra cuenta de ahorro habrá acumulado 5.580 euros.

La ventaja de estos retos es que se pueden personalizar en función de la capacidad de ahorro de cada consumidor, por lo que el límite lo ponemos nosotros. Por ejemplo, si con el reto de los 30 días decidimos ahorrar la primera jornada 50 céntimos y así progresivamente, al final de mes habremos ahorrado 233 euros. En el caso del reto del céntimo, si aumentamos
progresivamente nuestro ahorro en cinco céntimos al final del año habremos acumulado unos 3.340 euros. Eso sí, en diciembre tendremos que ahorrar 543 euros, una cantidad abultada, por lo que es importante escoger la cifra correcta con la que empezar el año para no fracasar en el intento.

Para cumplir estos retos, podemos comenzar con la clásica hucha de porcelana. Sin embargo, cuando la cantidad sea considerable, deberíamos plantearnos contratar una cuenta de ahorro sin comisiones en la que guardar el dinero por seguridad. Además, podremos incrementar el capital gracias a la rentabilidad del producto, apuntan fuentes de HelpMyCash.

Reto de 30 dias

Alternativa para los que no les gustan los retos


Otra opción es fijarnos simplemente una cifra mensual que sea realista. Pero ¿cuánto dinero deberíamos guardar cada mes? La regla 50/30/20 nos resuelve la duda: la mitad de nuestros ingresos deberíamos dedicarlos a sufragar los gastos imprescindibles, como la cesta de la compra, los suministros o el alquiler; el 30% a costear los gastos prescindibles, como las actividades de ocio, y el 20% restante a ahorrar.

Solemos cometer el error de considerar el ahorro como la diferencia entre los ingresos y el consumo mensual. De esta manera, ahorramos a final de mes lo que nos haya quedado y solo si no lo hemos gastado todo. Pero si cambiamos la ecuación y ahorramos a principios de mes, justo después de cobrar, evitaremos gastar ese dinero y lograremos nuestro objetivo más fácilmente. Además, podemos hacerlo sin darnos cuenta programando una transferencia automática desde nuestra cuenta corriente a una de ahorro.  

Cambia tus hábitos de consumo


La lógica nos invita a pensar que si ganásemos más, nos resultaría más fácil ahorrar. Pero lo cierto es que la mayoría nos vamos a tener que conformar con gastar menos. Un simple cambio de hábitos puede reducir nuestro consumo en cientos de euros al año.
Cambiar de supermercado puede ahorrarnos de media al año 1.063 euros en la cesta de la compra, según un estudio publicado el pasado año por la OCU. Asimismo, desconectar los electrodomésticos y no dejarlos en standby nos permitirá ahorrar unos 40 euros al año, según el IDAE.

Por otra parte, según cálculos de HelpMyCash a partir de los datos que publica diariamente el Ministerio para la Transición Ecológica, podemos ahorrar hasta 40 céntimos por litro de diésel y hasta 39 céntimos por litro de gasolina 95 si acudimos a las estaciones de servicio más baratas de España, lo que equivale a un ahorro anual de 240 euros en el primer caso y de 233 euros en el segundo para un consumo de 50 litros de combustible mensual.

También podemos ahorrar si abrimos una cuenta corriente que no tenga comisiones. Solo los gastos de mantenimiento de una cuenta pueden superar los 100 euros anuales, explican desde HelpMyCash.

calculadora planes inversiones

HelpMyCash, 16 de diciembre de 2019 - Comienza la cuenta atrás para rebajar la factura fiscal de 2019. Y, como cada año, la banca ha puesto en marcha toda su artillería comercial para promocionar sus planes de pensiones prometiendo a sus clientes un ahorro fiscal que, si se planifica correctamente, puede ser de varios miles de euros hasta el momento de la jubilación.

La fiscalidad de estos productos es su principal ventaja: permiten reducir la base imponible sobre la que se calcula el IRPF en un máximo de 8.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas, la menor de las dos cantidades anteriores.

 “Los planes de pensiones pueden suponer un ahorro fiscal elevado para nuestro bolsillo”, aclaran los expertos del comparador financiero HelpMyCash.com. Sin embargo, no tienen por qué ser beneficiosos para todos los contribuyentes; dependerá de sus ingresos brutos anuales, de si planifican las aportaciones anuales adecuadamente y, en gran medida, de cómo rescaten el plan, aclaran.

La calculadora de fiscalidad de planes de pensiones que acaba de lanzar el comparador nos da las claves para entender el ahorro fiscal que suponen los planes para nuestro bolsillo. Podremos saber el saldo total que habremos acumulado en un plan de pensiones en el momento de la jubilación en función de la rentabilidad media obtenida, cuántos impuestos nos habremos ahorrado durante nuestra vida laboral y cuánto pagaremos en el momento del rescate, cuál será la mejor forma de recuperar el dinero y cuál será el beneficio con respecto a un fondo de inversión.

Así funciona la fiscalidad de los planes
A pesar de la preocupación generalizada en torno a la sostenibilidad del sistema público de pensiones (al 72% de los españoles le preocupa que la pensión estatal no sea suficiente para los mayores, de acuerdo con un estudio de VidaCaixa), los planes de pensiones tienen un peso reducido entre los activos de las familias. Para muchos españoles, sus características son un enigma. Una encuesta llevada a cabo por HelpMyCash en 2017 reveló que el 22% de los participantes no sabía que los planes de pensiones podían registrar rentabilidades negativas. Asimismo, el 49% de los españoles dice no conocer si tienen ventajas fiscales, de acuerdo con la última edición del informe Tendencias clave de los españoles ante la jubilación de ING.

¿Cómo funcionan realmente?
Los planes de pensiones permiten diferir el pago de impuestos. Las aportaciones, con un máximo de 8.000 euros al año, no están gravadas, por lo que mientras se ahorra, se reduce la base imponible sobre la que se calcula el IRPF. Resultado: se pagan menos impuestos.

Un ejemplo: supongamos que ganamos 40.000 euros brutos anuales y aportamos regularmente 5.000 euros brutos durante 20 años a un plan de pensiones con una rentabilidad constante del 1%. Según el resultado que arroja la calculadora de fiscalidad de HelpMyCash, tras ese plazo nuestro plan de pensiones acumularía 111.196 euros brutos y nos habríamos ahorrado el pago de 33.648 euros en concepto de impuestos. Realizando exactamente el mismo esfuerzo sobre nuestro sueldo bruto, pero ahorrando con un fondo, tras 20 años habríamos acumulado 73.780 euros y no nos habríamos ahorrado los más de 30 mil euros en concepto de IRPF.

Ahora bien, diferir el pago de impuestos no es sinónimo de no pagarlos; el truco consiste en conseguir pagar menos. El capital rescatado de un plan se considera un rendimiento del trabajo y se suma a la pensión pública para calcular la base imponible sobre la que se paga el IRPF.

Generalmente, las rentas del trabajo obtenidas durante la jubilación son inferiores a las que se ingresan durante los años en los que nos encontramos en activo, por lo que el IRPF que se paga es menor. Así, si se rescata el plan de forma periódica de manera que la suma de los ingresos procedentes de este más la pensión pública sean inferiores a lo que se ganaba mientras se trabajaba, el IRPF que se pagará será menor al que se hubiese abonado mientras estábamos en activo.

Volviendo al ejemplo anterior, el capital disponible del plan tras pagar impuestos si se rescatase en 10 años sería de 86.537 euros, un importe superior al que se obtendría con un fondo con idéntica rentabilidad (14.197 euros más al ahorrar con un plan).

En el caso concreto de los impuestos, con el plan de pensiones pagaríamos 24.658 euros en concepto de impuestos, que se abonarían al rescatar el plan en 10 años, mientras que si se ahorrase con un fondo, se hubiesen pagado 35.088 euros sumando el IRPF pagado mientras se trabajaba más el impuesto sobre la plusvalía en el momento del reembolso.  

El rescate, la clave para ahorrar
Los planes de pensiones nos permiten pagar menos impuestos durante nuestra vida laboral y, no solo eso, sino sacar beneficio sobre un dinero que, en realidad, debería estar en manos del Estado.

Para notar realmente el beneficio fiscal de los planes y que esta característica no se vuelva en nuestra contra, debemos planear cómo rescatarlo. Si el importe es medianamente elevado, lo más probable es que rescatar todo el saldo de golpe en el momento de la jubilación no nos permita ahorrar. Podría elevar demasiado la base imponible y acabaríamos pagando más impuestos de los que hubiésemos abonado mientras ahorrábamos.

En cambio, si el rescate se produce en forma de rentas periódicas, con el objetivo de mantener el tipo impositivo por debajo del que se pagaba mientras se trabajaba, se producirá un verdadero ahorro fiscal.

El beneficio fiscal de un plan de pensiones no solo dependerá de cómo se rescate, sino también de los ingresos brutos de cada contribuyente y del dinero que aporte cada año. Las ganancias también estarán condicionadas por la rentabilidad del producto y por las comisiones de gestión y de depósito que cobre la entidad.