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El nuevo informe del Banco de España publicado en enero de este año sitúa la TAE media de los créditos al consumo en el 8,12 % en noviembre de 2017, una bajada de 0,27 puntos porcentuales con respecto a la media de octubre, cuando se situó en el 8,84 %. Es la primera vez que esta media desciende desde que bajó en junio al 8,39 %. En enero del año pasado la TAE media de los préstamos personales se situaba en el 8,78 % y siguió subiendo durante los siguientes meses hasta situarse en el 9,02 % en marzo, la más elevada de 2017.

¿Bajará el coste de la financiación en 2018?

La mejora de la situación económica en nuestro país, la creación de empleo y las medidas de incentivos del Banco Central Europeo (BCE) han hecho que durante 2017 aumentase la concesión de financiación en nuestro país. De hecho, de acuerdo con un informe del BCE, España es el país europeo donde más ha aumentado el crecimiento de los préstamos personales con un total de 171.510 millones de euros concedidos. Este aumento ha hecho que se relajen los criterios de concesión de los créditos, de acuerdo con un informe del Banco de España y, consecuentemente, que aumenten las ofertas de financiación según nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com.

Esta pequeña guerra de créditos sí que ha hecho que se mejoren las condiciones de contratación de estos productos. No obstante, no parece que esperemos una gran rebaja en los intereses de los préstamos. Esto se debe a que el supervisor español exige a las entidades bancarias y a las entidades financieras de crédito que los intereses mínimos cubran el riesgo de la operación además de los costes mínimos para garantizar unos rendimientos netos mínimos de la entidad. Esta exigencia tiene por objetivo que los bancos sigan cumpliendo las exigencias de los inversores. Por estas razones, si bien sí que podemos encontrar mejoras en las ofertas como menos comisiones, mayor flexibilidad para escoger las cuotas de devolución en cada momento de la vida del crédito o la posibilidad de contratar vinculaciones de manera opcional, no parece que la TAE de los créditos al consumo vaya a vivir una bajada drástica en los siguientes meses.

Si el TIN baja, ¿por qué no lo hace la TAE?
Según un estudio de mercado del comparador HelpMyCash.com, actualmente es posible encontrar préstamos con unos intereses (TIN) que pueden llegar a ser hasta del 4 %. Sin embargo, aunque los intereses sean tan bajos la TAE de gran parte de estos productos sigue siendo similar a la media actual (8,12 %). Esto se debe a que la TAE incluye tanto los intereses del préstamo (el TIN) más otros costes adicionales como las comisiones de formalización o productos vinculados que debemos contratar.

De esta manera podemos encontrar muchas ofertas de financiación con intereses muy bajos que incluyen comisiones de formalización y la contratación de vinculaciones como seguros de pago, el uso mínimo de una tarjeta de crédito o la domiciliación de nuestros ingresos en la entidad.

Si estamos pensando contratar un préstamo aprovechando la bajada de la TAE media de estos productos, debemos comparar bien las distintas ofertas del momento y prestar atención tanto al TIN como a la TAE y calcular en nuestra situación particular (según el coste del seguro si lo tuviera, la cantidad que solicitemos y el plazo durante el que lo queremos pagar) cuál de todas las promociones actuales será la que nos salga más a cuenta.

tarjetas credito

El ser humano tiende a la holgazanería. La pereza forma parte de nuestra naturaleza, hasta tal punto que se ha adueñado de nuestras contraseñas. En un mundo cada vez más digital, la mayoría de nosotros tenemos que memorizar un buen número de códigos. Abrir el correo electrónico, desbloquear el móvil o la tableta, acceder a la banca virtual o sacar dinero en un cajero automático son solo algunas de las operaciones que requieren introducir una clave para poder ejecutarse. De ahí que muchos recurramos a la estrategia fácil de repetir una misma contraseña para distintas operaciones o usemos combinaciones muy sencillas para no tener que hacer grandes esfuerzos a la hora de memorizarlas. Pero una contraseña fácil implica un riesgo mayor de ser hackeado. Y lo anterior se extiende también a los códigos pines de las tarjetas.

Cuáles son los códigos pin más fáciles de piratear

DataGenetics hizo púbicos hace unos años los resultados de una investigación en la que se habían analizado los códigos pin de 3,4 millones de tarjetas de crédito. Las conclusiones sonrojarán a más de uno: del total de tarjetas estudiadas, en el 27 % se repetían los mismos veinte códigos, con ejemplos como 1111, 0000 o 6969. Más revelaciones: el 20 % de las tarjetas analizadas tenían una contraseña que comenzaba por 19. La razón es fácil de adivinar: sus titulares utilizaban su año de nacimiento.

Pero, salgamos de dudas, ¿cuál era el código pin más utilizado? Ni más ni menos que 1234, ese era el pin más popular y lo compartían alrededor del 11 % de las 3,4 millones de tarjetas. El segundo más usado era 1111 (6 % del total) y el tercero, 0000 (2 %). Es decir, que alrededor del 19 % de los pines podían ser hackeados probando una de esas tres combinaciones.

Otros patrones son fácilmente detectables como, por ejemplo, el clásico 2580, que coincide con los números dispuestos de arriba a abajo en la columna central del teclado de los cajeros.

Las contraseñas más usadas en 2017

La vagancia se ha instalado también en Internet. Según un estudio realizado por SplashData, 123456 y password continúan siendo dos de las contraseñas más usadas en Estados Unidos y Europa, junto con otras casi igual de fáciles de hackear como iloveyou o qwerty (primeras seis letras del teclado más común). En este caso la mejor estrategia, además de no utilizar los mismos códigos en varios portales o soportes, es combinar números y letras mayúsculas y minúsculas, además de evitar frases fácilmente detectables, fechas de nacimiento, nombres propios, etc.


En cuanto a los códigos de los plásticos, desde el comparador de tarjetas HelpMyCash.com señalan que, lógicamente, lo primero es no recurrir a ninguno de los más usados. También evitar, una vez más, fechas de nacimiento. Y, en este caso, no abusar de patrones de teclado fácilmente detectables como, por ejemplo, el ya citado 2580 u otros números situados juntos.

Aunque no lo creamos, debido a que el código pin de una tarjeta tiene solo cuatro dígitos y solo hay diez números disponibles, las combinaciones posibles son de 10.000. Según la investigación publicada en DataGenetics, el pin menos recurrido era 8068.

Para añadir un extra de seguridad, nunca debemos llevar anotados los códigos de las tarjetas junto a los plásticos. De hecho, la normativa actual limita la responsabilidad del cliente en caso de uso fraudulento de sus tarjetas en 150 euros (una cifra que se reducirá a 50 euros este año cuando entre en vigor la trasposición de la directiva europea 2015/2366). Sin embargo, la normativa también señala que el usuario está obligado a ser diligente con sus códigos pin y si no lo es, tendrá que soportar el total de las pérdidas.

dinero tesoro

Aunque puede sorprender que alguien se olvide de que tiene dinero en un banco, es algo que sucede más de lo que creemos. Concretamente, los datos revelan que la cantidad que quedó enterrada en cuentas bancarias abandonadas en 2016 fue de 24,4 millones de euros. Y alargando la tendencia a los últimos 10 años, la cifra asciende a 150 millones, según datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Pero ¿qué sucede con este dinero? ¿Por qué han sido abandonadas estas cuentas bancarias en los bancos? Los expertos en finanzas de HelpMyCash.com explican que para que una cuenta sea clasificada como tal, debe haberse mantenido inactiva durante 20 años consecutivos. Y aunque digamos cuentas, realmente esto se aplica a cualquier producto bancario, desde los mencionados saldos en cuentas a acciones, fondos de inversión, valores de renta fija o derechos económicos.

¿Es posible que tenga una cuenta abandonada y me quiten el dinero?

La mayoría de las cuentas olvidadas en entidades bancarias pertenecen a fallecidos que han muerto sin descendencia ni testamento, por lo que nadie ha heredado la cantidad que había depositada en ellas. También suelen pertenecer a emigrantes o extranjeros que partieron de España sin cerrar las cuentas.
Sin embargo, no es necesario que una persona haya extinto o se haya ido del país para que una cuenta bancaria se considere abandonada y el dinero acabe en las arcas de Hacienda. Lo cierto es que los bancos no tienen todos los datos sobre los titulares de sus productos, por lo que desconocen el estado de la persona a la que corresponden los fondos de una cuenta inactiva.

Cuando se detecta un producto bancario a la deriva, el banco está obligado a tratar de ponerse en contacto con el propietario. Si no hay respuesta, el siguiente paso será la publicación en el BOE (Boletín oficial del Estado) del cambio de propiedad de estos fondos, del dueño al Estado. En este momento se abre el plazo para que el propietario reclame su dinero, será la última oportunidad para recuperarlo.

¿Dónde acaba el fondo de estas cuentas? 7 millones destinados a una causa social

En el caso de que nadie reclame el dinero de la cuenta tras el proceso de aviso, el saldo pasará a manos del Estado, tal y como queda establecido en el artículo 18 de la Ley 33 /2003 del Patrimonio del Estado. Hasta hace un tiempo, los millones recuperados con estas cuentas abandonadas recaían directamente a las arcas del Ministerio de Economía.

Sin embargo, en el año 2015, Hacienda modificó el destino de estos fondos de manera que se dirigiesen al Real Patronato sobre Discapacidad. Este organismo perteneciente al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad es el encargado de promover la existencia de mismas oportunidades laborales para todos los ciudadanos.
Para conseguir este objetivo, la actual ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, ha anunciado que siete de los millones pertenecientes a estos productos financieros olvidados se destinarán a ayudas de formación para estudiantes con discapacidad, las cuales se espera que entren en vigor para este próximo curso 2018-2019.

vacaciones2018

Hace apenas unos días abrimos 2018 y el inicio de la planificación del año a rasgos generales. Precisamente uno de los temas a tratar con antelación, por precio y disponibilidad, son los viajes a lo largo de este nuevo año. Porque todo el mundo quiere disfrutar de unas buenas vacaciones a un coste no muy alto… Así que prepara tu maleta, que el comparador financiero y de microcréditos WannaCash.es ha preparado una lista con los destinos internacionales más atractivos y baratos de este 2018.

Empezamos la lista con un destino exótico: según Skyscanner tenemos vuelos -siempre ida y vuelta- a Beirut (Líbano) desde 179 euros en el mes de abril. Mercados, impresionantes mezquitas, monumentos con siglos de historia y la cocina libanesa, cada vez más de moda, son algunas excusas para viajar a la capital, mayor ciudad y principal puerto marítimo del Líbano, en el oeste asiático.

A Cracovia encontramos vuelos desde 31 euros durante el mes de febrero, el más económico para este destino. Cracovia es una de las ciudades más grandes, antiguas e importantes de Polonia, y fue considerada la capital de la realeza durante una parte importante de la historia. Su casco histórico está repleto de obras artísticas y arquitectónicas y el país, en general, está lleno de castillos, como el de Wawel, el más importante de la ciudad.

Jerusalén es otro enclave histórico mundial que hay que visitar sí o sí, a ser posible durante este mes de enero, puesto que encontramos los precios más económicos del año, con viajes desde 130 euros a Ben Gurion Intl, Tel Aviv, a 40 kilómetros de la Tierra Santa. La capital de Israel está abrazada por una muralla de unos cuatro kilómetros, donde puedes visitar el Santo Sepulcro, la Vía Dolorosa, el templo de Salomón y un largo etcétera de lugares sagrados.

La ciudad del amor, París, es un clásico, una ciudad de visita obligada. Los mejores meses para viajar a la capital francesa son febrero, marzo y abril, con vuelos desde 30 euros. La Torre Eiffel, el Museo del Louvre, la Catedral de Notre Dame o el Arco del Triunfo son solo algunos de los lugares más emblemáticos de la capital francesa, pero hay mucho más por descubrir.

Al norte de Serbia y a orillas del Danubio encontramos Novi Sad, una de las metrópolis más bonitas del país. Encontramos vuelos desde 110 euros en los meses de abril y septiembre a la capital, Belgrado, que está a poco más de una hora en coche. La famosa Plaza de la Libertad, el Museo de la Voivodina, la Fortaleza de Petrovaradín o el Danube Park son algunos de los lugares más emblemáticos de la zona.

Por último, y a pesar de ser un destino algo menos económico que los anteriores, es un lugar singular y muy atractivo por sus playas cristalinas. Hablamos de Praia, la capital de Cabo Verde, donde la influencia africana la puedes palpar en los colores de las casas, en el ambiente, la ropa, la música o los mercadillos de la zona desde 259 euros en el mes de junio, el más económico. Cerca de esta ciudad, situada en la isla Santiago, también podremos encontrar la antigua capital del país y patrimonio mundial de la humanidad, Cidade Velha.

En definitiva, y sean estos u otros tus destinos vacacionales, recuerda siempre reservar con la máxima antelación posible, pues los costes económicos y anímicos de hacerlo todo a última hora son muy altos. Y, por supuesto, ten en cuenta los meses en los que podrás viajar, y los destinos más económicos en esas fechas, puesto que según indica Booking, el coste del viaje puede verse reducido hasta en un 60%.

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- El salario mínimo anual será de 11.900 euros en 2020
- España ocupa el puesto 17 en el ranking mundial de SMI

La ministra de Empleo Fátima Báñez anunció hace unos días la subida de un 4% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2018, lo que lo situará en 735,9 euros en catorce pagas, tras el acuerdo alcanzado entre el gobierno central, las patronales y los sindicatos. Además de acordar una subida de un 5% en 2019 y de un 10% en 2020 para alcanzar los 850 euros. Pero, ¿qué es el SMI? ¿A cuántos trabajadores afecta? ¿Es aplicable a todos los sectores y contratos del mercado laboral?

En primer lugar y antes de explicar todos estos aspectos, tal y como recuerda el comparador financiero y de préstamos con ASNEF WannaCash.es el acuerdo está condicionado a dos factores: que haya un crecimiento de la economía superior a un 2,5% y que la afiliación suba en más de 450.000 cotizantes cada año. Si esto no se cumple, no habrá subida efectiva del salario mínimo interprofesional.

El SMI lo que hace es fijar la cuantía retributiva mínima que percibirá el trabajador referida a la jornada legal de trabajo, sin distinción de sexo, edad o tipo de contrato (temporal, fijo, jornada completa o tiempo parcial). Es un valor que, según lo estipula la ley, debe ser revisado cada año por el gobierno central y publicado mediante un Real Decreto.

Por su parte, la variación del SMI depende de factores como el IPC, la productividad nacional, la renta nacional y la situación económica en dicho momento. Para tener una perspectiva real de la evolución de este valor en España bastaría con saber que en 2002 el SMI era de 442,20 euros. La subida desde entonces ha sido progresiva a excepción de los años 2012 y 2014 -época de recesión y crisis económica-, en los que se mantuvo el valor del año anterior.

¿A cuantos trabajadores afectará esta subida? Según el Ministerio de Trabajo, a más de medio millón. Los cuales verán aumentar su salario anual de los 9.908 euros actuales a los 10.302 euros en 2018, pasando a 10.817 euros en 2019 y, por último, a los 11.900 euros en 2020. España a día de hoy, y en relación al SMI, ocupa el puesto número 17 del mundo por detrás de países como Chipre o Andorra.

Tal y como hemos dicho anteriormente, afecta a todo tipo de contratos y a todos los sectores, si bien es cierto que el mayor número de perceptores del SMI en nuestro país se concentra en el comercio y la hostelería. Pero no olvidemos un dato: teniendo en cuenta que el salario mínimo va a subir un 4% y que el IPC únicamente se ha incrementado un 1,6% podemos decir que los trabajadores ganarán poder adquisitivo.

Sin embargo, y a pesar de que la subida del SMI desde el 2016 hasta 2020 será de casi el 30%, los sindicatos recuerdan que España debe acercarse al valor que marca la Carta Social Europea: un salario mínimo cercano al 60% del sueldo medio del país -1.878 euros en 2016-, es decir, tendría que acercarse a los 1.126 euros al mes. Una cifra todavía muy lejana.