arbol de noticias logo

Árbol de Noticias

La información al alcance de todos

 

movil 3

Apple Pay, Samsung Pay, Google Pay, los wallets de los bancos… Las entidades financieras y las grandes tecnológicas han dedicado muchos recursos a promover el pago por el móvil a través de sus aplicaciones. Sin embargo, como afirman desde el comparador bancario HelpMyCash.com, esta opción todavía no goza de mucha popularidad en España. Y es que según un estudio elaborado por UniversalPay, solo el 15% de los consumidores utiliza su smartphone habitualmente para abonar las compras, frente al 72,5% que aún se decanta por usar una tarjeta de crédito o de débito.

Mejor con tarjeta o efectivo
Por el momento, las tarjetas físicas se imponen por goleada a las aplicaciones para pagar a través del teléfono móvil. Y, de hecho, su uso no para de crecer: el informe de UniversalPay asegura que estos plásticos eran la opción preferida para el 51% de los encuestados el año pasado, así que el empleo de tarjetas de débito o de crédito para abonar compras diariamente ha subido en más de 20 puntos porcentuales.

Pero no es necesario consultar encuestas para darse cuenta del auge que han experimentado las tarjetas bancarias durante el último lustro. Según HelpMyCash.com, basta con observar la evolución del número de tarjetas en circulación: 83,7 millones en 2018, lo que supone un incremento del 5,60% respecto al año pasado (datos del Banco de España).

¿Y qué hay del efectivo? Según el estudio de UniversalPay, el 65,9% de los consumidores todavía pagó habitualmente sus compras en metálico en 2018. No obstante, el 60% de los encuestados considera que, en un futuro próximo, nos convertiremos en una sociedad sin dinero físico. Del resto, un 24% cree que eso nunca sucederá, un 4% asegura que ya lo somos y un 24% matiza que seguirá pagando en cash aunque su uso prácticamente desaparezca.

Los bancos ganan a las tecnológicas
En cuanto al pago móvil, parece que el esfuerzo de las grandes empresas tecnológicas para hacerse un hueco en este sector no ha tenido recompensa por el momento. Desde UniversalPay comunican que el 42% de los consumidores usó la aplicación de su banco para llevar a cabo estas operaciones el año pasado, mientras que el resto empleó Apple Pay (26%), Google Pay (22%) y Samsung Pay (5%).

De todos modos, los bancos no ven a estas compañías como una amenaza, sino como una oportunidad. Según el comparador HelpMyCash.com, muchas entidades permiten vincular sus tarjetas a estas aplicaciones. Por ejemplo, los clientes de Bankia y de BBVA pueden utilizar Apple Pay, Samsung Pay y Google Pay, mientras que los de Banco Santander y CaixaBank pueden emplear las dos primeras.

¿Despegará el pago móvil?
Así las cosas, aunque el pago a través del móvil no sea el más popular, actualmente ya se cuentan con todas las facilidades para utilizarlo. Por lo tanto, no es descabellado pensar que esta opción podría ser la preferida de los compradores en un futuro. En ese sentido, un tercio de los consumidores entrevistados por UniversalPay cree que el smartphone será el medio de pago más empleado en los dos próximos años.

Ese porcentaje es aún más alto entre los comercios consultados: un 43,5% manifiesta que el pago por el móvil será el más utilizado en 2020, mientras que un 60% cree que lo será dentro de cinco años. El futuro dirá si esas predicciones se confirman o si los consumidores se siguen decantando por opciones más convencionales.

sellosdecalidad

Ya sea al contratar un servicio, al comprar o vender un producto, o simplemente al aconsejar a un familiar o amigo, siempre se tiende a confiar más en la calidad que en el precio o la cantidad. Así pues, nadie compraría de buen grado un producto que no presenta la pertinente calidad en consonancia con sus necesidades. Por ejemplo, la leche, pues si una persona no puede tomar cualquier tipo de leche por algún tipo de intolerancia alimenticia buscará aquella que sí pueda tomar y que sea de buena calidad. Y es ahí donde radica la importancia de los sellos de calidad y sus semejantes, ya que, al ver este tipo de distintivo, los clientes o potenciales clientes podrán tener una mayor confianza y seguridad en lo que está adquiriendo.

En el presente año se ha celebrado en diferentes puntos de España conferencias y ciclos en base a este tema, pues supone un gran activo para la economía, lo que implica que se tenga en cuenta, y más si se tratan de productos relacionados con la región en cuestión. Con respecto a la denominación y los distintivos que puede recibir un producto con respecto a su carácter regional existen tres galardones: Denominación de Origen Protegida (DOP), Indicación Geográfica Propia (IGP) y la Especialidad Tradicional Garantizada (ETG). Cada uno de ellos estos distintivos presentan sutiles diferencias entre ambos, pero cumplen un mismo objetivo: potenciar el atractivo alimentario de la región y el control del mismo.

Pero ¿de verdad influye en la economía? La respuesta es un rotundo sí. Es más, según indican los expertos, los sellos o distintivos de calidad no se imponen “a dedo”. De hecho, existen algunos lugares del continente europeo que no tienen ningún producto DOP. ¿Esto qué significa? Que la calidad se premia, y no solo por las instituciones, sino también por los usuarios que compran, comen o venden, y los cuales son un activo de suma importancia en la concesión de estos sellos y también en su mantenimiento.

Y es aquí donde radica la importancia de estos distintivos, según indica el comparador financiero y de préstamos online iPayDay.es, ya que permiten impulsar, entre otras cosas, el turismo gastronómico, la expansión del producto más allá de las fronteras regionales y potenciar la competitividad para conseguir mayor visibilidad de cara a otras regiones del país.

economiaazul

Los mares y los océanos, esa bella infinidad azul que rodea y llena nuestro planeta. ¿Quién habría dicho que se podría llegar a convertir en uno de los objetos de modelo económico más puntero? Así pues, actualmente de la misma forma que surge y se potencia la economía verde, también lo hace ahora la economía azul, la cual se podría definir como aquel modelo de economía cuyos principales objetivos son la explotación sostenible del mar, así como la creación de empleo e infraestructuras destinadas a esto. Por lo tanto, podríamos decir que el mar pasaría de ser un mero divertimento vacacional para convertirse en una de las principales fuentes de ingresos a medio y sobre todo largo plazo.

¿Y cómo se plantea esta economía con respecto al resto de países que conforman la Unión Europea? Para responder a esto hay que destacar que esta economía está principalmente seguida por países de Europa del Este, ya que muchos países del Oeste no tienen muchas conexiones al mar o al menos no tan explotables.

Y en base a estos países, el comparador financiero y de minicréditos online WannaCash.es establece un ranking con respecto a dos aspectos, la creación de empleo y los beneficios obtenidos:

Por la parte que respecta al primero de estos, España se llevaría el primer puesto con la creación de unos 700.000 puestos de empleo en el año 2016, seguido por los de Reino Unido e Italia aproximadamente 400.000 cada uno. Por lo tanto, diríamos que España es el país que más mano de obra invierte en el mar y su aprovechamiento.

Y por lo que respecta al índice de beneficio, en el primer puesto se colocaría el Reino Unido con 40.000 millones de euros recaudados (nuevamente en el año 2016), seguido por España y sus 25.000 millones y por Italia y Alemania y sus 20.000 millones y 17.500 millones, respectivamente.

Por ende, se podría considerar que el país español es aquel que más invierte en mano de obra, pero que está ligeramente por debajo de lo exigible en lo que a proporcionalidad inversión-beneficio se refiere. Pero no por ello deja de ser importante considerar que al ser el primero en la creación de empleo hace que sea un país puntero en lo que a este dato se refiere, ya que, según las estadísticas, genera el 22% del empleo en Europa en base a esta economía.

Factores como la pesca, las energías renovables e incluso el turismo se podrán ver influenciados favorablemente por este tipo de economía en un plazo bastante corto, ya que la inversión en puertos y maquinarias se ha visto incrementada de forma exponencial en nuestro país, a pesar de que la economía durante estos años no ha sido del todo favorable. Eso sí, energías como la undimotriz (procedente de la fuerza de las olas) y la maremotriz (procedente de las mareas) siguen por no explotarse del todo, aunque se prevé que en un futuro se invierta más en este tipo de energías.

Puertos y zonas costeras a la altura de las expectativas, energías renovables y reducción de la contaminación marina, empleos para miles de personas… en definitiva, un modelo económico en el que merece la pena sumergirse.

pago movil

Contratar una tarifa de móvil no parece tener ningún misterio. Sin embargo, una elección precipitada puede salirnos realmente cara a final de mes. Un estudio reciente del comparador de tarifas móviles HelpMyCash.com pone de manifiesto que en 2019 existe una diferencia de precios de hasta el 75% en función de la compañía con la que contratemos el servicio. ¿Cuáles son las operadoras más económicas? ¿Cuáles tendremos que evitar si queremos ahorrar? ¿Qué deberemos de tener en cuenta para elegir la mejor tarifa móvil de contrato?

Las virtuales, hasta un 75% más económicas

En un mercado tan nutrido como el móvil no es tarea fácil dar con la tarifa que mejor equilibra prestaciones y precio. Si, además, nos quedamos en las cuatro grandes telecos nacionales, nuestro bolsillo saldrá muy resentido. Así lo afirman desde HelpMyCash, cuyo último estudio muestra como estas compañías son las que ofrecen los precios más altos independientemente del tipo de tarifa.

Por ejemplo, la propuesta más sencilla de Vodafone nos ofrece 200 min/mes y 3GB por 19,99 euros/mes. En cambio, República móvil nos permite contratar su tarifa Mini voz con 150 minutos/mes y 3 GB por 5 euros/mes. Evidentemente, la compañía roja añade algunos extras que nos pueden interesar, como el roaming gratuito en EEUU o chat gratis; así como 50 minutos/mes más.

No obstante, no podemos perder de vista la letra pequeña. Si echamos un vistazo a las condiciones de ambas, descubriremos que, si consumimos todos los minutos de Vodafone, pasaremos a pagar 0,06 euros/minuto además del establecimiento de llamada (0,30 euros). En cambio, su rival nos da un margen de 10 min/llamada sin coste (salvo los 0,20 euros de establecimiento de llamada) y a partir del 11 nos cobra 0,012 euros/minuto. Así pues, si al cabo del mes hacemos 20 llamadas de 15 minutos, con Vodafone nuestra factura final será de 28,09 euros frente a los 7,6 euros que nos cobrará su rival.

Las tarifas más caras, ¿siempre en manos de las grandes?

El ejemplo anterior solo es un caso concreto, pero esta tendencia se repite con todas las modalidades que el comparador ha revisado. Por ejemplo, quedándonos en las versiones más sencillas, Orange, Movistar y Yoigo parten de los 14,95 euros/mes, incluso cuando solo ofrecen 50 min/mes y 2 GB.

Lógicamente, cuanto mejor es la tarifa que nos ofrecen, más se igualan los precios de las diferentes compañías. Pese a ello, existe una diferencia enorme entre las propuestas de las grandes y las virtuales que van más allá del propio coste. Por ejemplo, si tenemos un presupuesto fijo de máximo 15 euros/mes, ¿qué podemos conseguir?

Viendo que ese es el presupuesto que nos piden las grandes por sus modalidades más sencillas, es evidente que no serán nuestras mejores aliadas. En cambio, sus versiones low cost sí tienen algo que decir. En este caso, Amena nos ofrece llamadas ilimitadas y 3 GB por 14,95 euros/mes, justo lo mismo que nos cobra Orange (la empresa madre) por disfrutar de llamadas a cero euros/minuto y 2 GB. Incluso Movistar mejora la apuesta a través de Tuenti, que nos ofrece llamadas ilimitadas y 5 GB por este mismo precio.

En este rango las virtuales tampoco se quedan atrás. Por ejemplo, Suop nos permite disfrutar de llamadas sin límites y 10 GB por 14,99 euros/mes. Para estas mismas ventajas Orange sube nuestra factura hasta los 29,95 euros/mes, lo que supone incrementar nuestro recibo un 50% sin ninguna justificación. Eso sí, peores condiciones nos encontraremos si nos decantamos por Vodafone o Movistar, que por 30 euros mensuales solo ofrecen 6 GB y 5 GB respectivamente.
¿Existe algún caso en el que compense apostar por las grandes telecos?

Es evidente que existe una disparidad importante de precios y características, con lo que contratar una tarifa de móvil no debería ser algo que tomarse a la ligera si queremos ahorrar dinero. Es más, tras el estudio del comparador parece que las compañías de toda la vida no están alineadas con lo que el mercado actual ofrece. De hecho, según datos de la CNMC, estas telecos siguen perdiendo clientes mes a mes. ¿Lo tienen todo perdido?

Vodafone, Movistar y Orange llevan años volcando todos sus esfuerzos en los combinados de Internet, fijo y móvil. De esta forma, las tarifas móviles que nos ofrecen no son realmente competitivas cuando buscamos un precio justo. No obstante, no significa que no tengan su cuota de mercado.

Actualmente sigue existiendo un sector que prefiere ir a una tienda física para contratar el servicio de telefonía. Es decir, que valoran el trato en persona que pueden conseguir en un establecimiento. De igual forma, las grandes telecos siguen siendo las que cuentan con los smartphones de última generación con pagos a plazos. Por lo cual, tanto si queremos un teléfono a plazos o una atención cara a cara, deberemos tener claro que pagaremos más del doble cada mes por el mismo servicio.

ecocircular

En un mundo donde la contaminación está presente ininterrumpidamente, la economía cada vez se ve más obligada a un cambio radical, y ya no solo por la gran inversión que se destina a medios contaminantes como, por ejemplo, los coches, sino también por la necesaria remodelación del metaproceso energético. Esto último se refiere al proceso por el cual se obtiene la energía que “mueve el mundo” y también la empleada para conseguir los distintos objetos y materiales que nos rodean en el día a día. En definitiva, coches, móviles, ordenadores, televisores… todos ellos son susceptibles de ser modificados en base a este modelo económico.

La economía circular es planteada como un sistema que aprovecha los recursos de una forma totalmente eficiente, haciendo así que prevalezca el lema “reducir, reutilizar, reciclar”. Por ejemplo, a la hora de aplicar este modelo a un teléfono móvil, todas sus partes útiles y contaminantes serían separadas para que se puedan usar y desechar de una forma sostenible. Por ende, la continuidad y la vitalidad de los aparatos se prolongan de manera infinita.

¿Cómo afecta este modelo económico a la situación actual? Además de lo que hemos mencionado anteriormente, a la ya conocida obsolescencia programada, la cual promueve el “usar y tirar” para todo tipo de artículos, los cuales son programados (en el caso de los objetos electrónicos) para que dejen de funcionar en un tiempo estipulado. Pero afecta principalmente al panorama industrial en lo que al ahorro monetario se refiere, pues al tener como una máxima el “reducir, reutilizar, reciclar”, los costes de producción de las materias serán menores, algo que permite llevar a cabo nuevos proyectos empresariales y crear mucho más por mucho menos.

Este modelo de economía circular ha calado tanto en la economía actual que los distintos gobiernos mundiales que apuestan por la sostenibilidad han decido apostar por nuevas medidas en pos del cuidado del planeta: la promoción del uso de coches eléctricos, así como la creación de un conjunto bastante amplio de estaciones de recarga para los mismos en unos pocos años; la entrada y circulación controlada de vehículos de gasolina en capitales como Madrid o Londres; creación de carriles-bici y un largo etcétera.

En definitiva, tal y como indica el comparador financiero y de créditos rápidos WannaCash.es, la sostenibilidad y la preocupación por el futuro de nuestro planeta ha provocado un giro de los modelos económicos y, aunque sea una medida de implantación paulatina, las administraciones públicas están altamente comprometidas con esta labor, al igual que las industrias.