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La ansiada temporada de rebajas ya ha dado el pistoletazo de salida. Durante los próximos dos meses, los españoles gastarán de media 149 euros en la compra de productos rebajados, según un estudio elaborado por Ofertia, un 11 % menos que durante la época de invierno.

A pesar de lo seductores que puedan resultar los escaparates de los comercios durante esta época, debemos llevar cierto control y no dejarnos cegar por los descuentos. Un gasto excesivo, una falta de planificación y un uso desmesurado de la tarjeta de crédito pueden convertir las rebajas de verano en una pesadilla cuando llegue el próximo extracto del banco. Desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com nos traen siete consejos para gestionar con cabeza el gasto durante esta época.

1- Crea tu lista de la compra
Antes de abalanzarnos sobre esos zapatos tan fabuloso que quizá no necesitamos, sobre la camiseta veraniega de moda idéntica al resto que ya tenemos en el armario o de hacernos con el último modelo de nuestra marca de teléfonos favorita, vale la pena que revisemos qué necesitemos y de qué podemos prescindir. Aunque nuestras ganas de exprimir las rebajas sean infinitas, nuestro bolsillo tiene fondo.

2- Establece un presupuesto
Una vez definidas las necesidades y descartados los caprichos, deberíamos fijarnos un presupuesto acorde con nuestros ingresos y nuestros gastos habituales. Las cuotas de la hipoteca, los recibos de la luz y la cuenta del supermercado no perdonan, ni siquiera en época de rebajas, por lo que no deberíamos gastar más de lo necesario si queremos que nuestra cuenta corriente no acabe esquilmada.

3- Aléjate de las nuevas colecciones
Las nuevas colecciones siempre ocupan un lugar privilegiado y pueden acabar fastidiándonos el presupuesto, ya que sus productos no están rebajados. Si hemos venido en busca de gangas, lo lógico sería que adquiriésemos productos con descuentos, para aprovechar realmente las rebajas.

4- Mantén las deudas a raya
Aunque pagar con tarjeta sea muy práctico, ya que nos permite prescindir del efectivo, deberíamos tener cuidado con sacarle un brillo excesivo a la tarjeta de crédito a golpe de datáfono. No olvidemos que si aplazamos el pago de las compras tendremos que abonar intereses que suelen rondar el 21 %. Eso sí, si optamos por abonar las compras a final de mes, no tendremos que asumir gastos extra, simplemente preocuparnos de contar con el dinero necesario en la fecha en la que el banco nos pase el extracto.

En cualquier caso, si hemos esperado a las rebajas para realizar una compra de importe elevado, por ejemplo de un electrodoméstico o de un mueble, y difícilmente podremos abonarla al contado, antes de fraccionar la devolución del importe deberíamos averiguar qué modalidad de pago lleva la tarjeta por defecto y en cuántos meses saldaremos la deuda. Cuanto menor sea el plazo, menores serán los intereses. Un ejemplo: fraccionar una compra de 500 euros durante tres meses con una tarjeta de crédito al 21 % TIN nos costará 17,60 euros, pero si dilatamos el plazo un año, el coste será de 58,68 euros.

Desde HelpMyCash.com señalan que otra opción es aprovechar las tarjetas con devolución en compras que, si bien la bonificación siempre será inferior a los intereses, pueden acabar abaratando considerablemente la operación.

5- Controla los gastos
La locura de las rebajas no debería impedirnos llevar a cabo un control exhaustivo del gasto que estamos realizando. Para no perder la cuenta, podemos guardar todos los tiques, anotar los pagos en una libreta o servirnos de las bondades de nuestro smartphone y utilizar una app que nos ayude a controlar los gastos.

6- Compara las ofertas
Aunque los llamativos tantos por ciento que adornan los escaparates de las tiendas parece que ejerzan su propia fuerza gravitatoria sobre nosotros, no debemos dejarnos llevar. Desde el comparador señalan que, como ocurre en casi todos los sectores, comparar suele ser el mejor truco para encontrar el precio más bajo.

7- Aprende a decir ‘basta’
Nosotros mismos deberíamos ser los primeros en ponernos freno si el gasto se eleva demasiado. Evitar las compras compulsivas y ser conscientes de cuánto podemos gastar y de qué productos necesitamos nos ayudará a llevar a cabo un gasto responsable durante esta época.

banco tramite

La seguridad que trasmite un banco es uno de los puntos que tenemos más en cuenta cuando elegimos una entidad. Está claro que nadie quiere guardar su dinero en un banco que podría estar en peligro.
En ocasiones, cuando nos referimos a la confianza que trasmite un banco nos viene a la cabeza su solvencia. A pesar de ser uno de los puntos que determinan su infalibilidad, no es el único. La seguridad de las transacciones que realizamos en nuestro día a día también es algo que ha cobrado especial importancia en los últimos años, sobre todo, con la llegada de la tecnología, apuntan desde el comparador de productos financieros HelpMycash.com.

Cuando abrimos una cuenta bancaria online, por ejemplo, no solo nos fijamos en las condiciones y en las características del producto, sino también en si nuestras transacciones estarán protegidas. Así lo expone un estudio realizado por Mastercard Safety and Security Survey, en el que se asegura que el 95 % de los clientes eligen su banco teniendo en cuenta si dispone de las últimas tecnologías para proteger su información financiera.

¿Cuánto invierten los bancos en seguridad?
En plena revolución tecnológica financiera, puede dar la sensación de que las entidades se quedan por detrás de otras empresas en cuanto a implementar las últimas tendencias. Aunque sí es cierto que, en ocasiones, tardan en incorporar las últimas innovaciones, según el estudio Financial Security Risks de Kaspersky Lab y B2B International, los bancos invierten hasta tres veces más que las empresas no financieras en mejorar la seguridad tecnológica para ofrecer a sus clientes la máxima protección a su dinero.  

Pero, a pesar de estos esfuerzos para mejorar la seguridad, los peligros de la red siguen estando a la orden del día, ya que cualquier novedad puede ocasionar nuevos ciberataques. En este punto, no solo es importante el papel que desempeña la banca, sino que los usuarios también tenemos parte de responsabilidad.

A la hora de gestionar nuestras finanzas por Internet, debemos ser extremadamente cuidadosos. Uno de los ataques más frecuentes y que podríamos evitar es el pishing, que afecta a casi a la mitad de los usuarios de la banca online. Este ataque consiste en suplantar los datos de una persona o una empresa de forma que pueden adueñarse del dinero.

Dispuestos a modificar los hábitos a cambio de seguridad
En este entorno de constante cambio, las opciones para operar con nuestro dinero son muy diversas. Continuamente surgen nuevos métodos que nos permiten abrir una cuenta bancaria sin movernos de casa o servicios que autorizan pagos al instante.

Pero este amplio abanico de posibilidades parece que no acaba de calar del todo entre la sociedad, sobre todo en lo relativo a los pagos online. Así lo afirma un informe realizado por el Observatorio de Digitalización Financiera (ODF) en colaboración con KPMG llamado El nivel de madurez digital del sector financiero en España, donde se expone que un 62 % de los usuarios de la banca no utilizan los medios de pago online, principalmente, porque no confían en su seguridad y prefieren los pagos en efectivo. No obstante, sí se muestran dispuestos a modificar sus hábitos para aprovechar todas las opciones que se ofrecen desde las fintech. Eso sí, casi nueve de diez usuarios solo lo harían si estos nuevos métodos de pago prometen una mejora de la seguridad.

invertir en la bolsa

Seguramente alguna vez te has planteado invertir en bolsa, pero no sabes por dónde empezar, o simplemente te parece que el mundo bursátil es complejo e inaccesible. Por este motivo, el comparador financiero y de préstamos rápidos WannaCash trata de explicar a continuación algunas de las directrices más importantes para invertir en bolsa de una forma segura y responsable.

En primer lugar, es imprescindible saber que hay dos formas de generar ingresos en Bolsa: comprando acciones de una compañía y venderlas una vez suba su precio (plusvalías), o bien a través de los dividendos, o lo que es lo mismo, los beneficios que dichas empresas reparten entre todos sus accionistas. Existen otros caminos como la venta de derechos en las ampliaciones de capital o las acciones que se dan en una ampliación de capital liberada, por ejemplo, pero son menos comunes.

“Especulador” e “inversor” son términos que todos hemos escuchado pero, ¿qué los diferencia? A rasgos generales, su estrategia. Es decir, para el primero el plazo de una inversión lo marca el mercado, puesto que mantiene un valor en cartera mientras la tendencia de este es alcista y, por lo tanto, se trata de inversiones a corto plazo. Por el contrario, el inversor no entra o sale en cada fase del mercado, sino que mantiene su inversión a medio/largo plazo.

Pero no lo olvides: invertir en bolsa es invertir en renta variable. Esto significa que la rentabilidad puede variar al alza, pero también a la baja. Por lo tanto, y aunque parezca una obviedad, conviene tener muy presente que se puede ganar dinero, pero también perderlo en grandes cantidades. De hecho, el principio bursátil de ‘a mayor rentabilidad, mayor riesgo’ se muestra en toda su dimensión en la bolsa.

‘Invierte el dinero que no necesites para mañana’. Es otra máxima a cumplir por aquellos que se quieren adentrar en este mundo por primera vez. Y es que las acciones son relativamente fáciles de comprar y de vender y, en el caso de que nos veamos obligados a desprendernos de nuestras acciones porque necesitamos ese dinero, es probable que se haga a un precio menor del que se compró y se incurra en pérdidas. Es por ello que los expertos recomiendan no endeudarse para invertir en bolsa, puesto que las pérdidas pueden llegar a ser muy elevadas y provocar una situación indeseada.

En definitiva, sé consciente de que invertir en bolsa no te hará rico de la noche a la mañana. Invertir en bolsa y, por lo tanto, en renta variable es simplemente una opción que sirve para intentar sacar un rendimiento extra a tus ahorros, pero para nada más. Y para sacar dicha rentabilidad hay que combinar dinero, paciencia, conocimiento y, por supuesto, también suerte.

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Los españoles parecen mirar con más detenimiento el gasto que van a dedicar a sus vacaciones este verano, que como ya anuncian las altas temperaturas está a la vuelta de la esquina. Según una encuesta del portal de estadísticas Statista, los residentes en España hemos pensado destinar, de media, 1.650 euros para nuestro viaje veraniego, lo cual supone un descenso del 13 % con respecto al gasto estimado del año pasado. Además, este importe se convierte en el más pequeño desde el año 2013. Aquellos que necesiten liquidez extra para sus vacaciones, tienen diversas vías para obtener algo de dinero para su descanso de este verano y financiar las vacaciones con préstamos personales sigue siendo una posibilidad.

El mercado ofrece créditos sin ataduras ni cambios de banco

Tradicionalmente, los créditos personales han sido la opción más solicitada por todos aquellos que necesitaban algo de liquidez de cara a estos meses veraniegos que se avecinan. La razón principal es que el importe que nos ofrecen y los intereses se suelen ajustar mucho más a lo que realmente necesitamos para este tipo de proyectos, por lo que se suelen imponer a otros productos financieros como las tarjetas de crédito. De hecho, según un estudio llevado a cabo por Ferratum, el 64 % de las personas que financiarán estas vacaciones lo harán contratando un préstamo personal.

Pero ¿cuál es el mejor? ¿Con que crédito no pagaré de más? Son preguntas que muchos nos podemos hacer en este momento. Desde el comparador financiero HelpMyCash recomiendan escoger un crédito acorde a nuestra situación y perfil financiero. Además, recuerdan que “cuanto menos importe financiemos, menos tendremos que pagar en intereses”, por lo que contar con unos ahorros que podamos destinar a este gasto nos ayudará mucho.

A su vez, no debemos quedarnos con la primera oferta que encontremos en el mercado ni escuchar tan solo a nuestro banco, ya que el mercado actual ofrece muchas vías interesantes. Por ejemplo, ahora podemos conseguir créditos para viajar sin necesidad de cambiarnos de banco (algo que sí solían exigirnos todas las entidades hace unos pocos años) ni de vinculaciones. Un ejemplo sería el préstamo de EVO Finance, que, además, permite conseguir intereses más económicos que los de otros productos financieros como las tarjetas de crédito. A pesar de que este tipo de créditos tienen una TAE generalmente más elevada por su finalidad, siempre será inferior a la de las tarjetas con pago a plazos.  

Evitar comisiones reducirá el gasto de la financiación veraniega

Por otro lado, si regateamos las comisiones al contratar créditos para viajes veraniegos, también estaremos consiguiendo una financiación más económica, ya que estos cargos pueden acabar aumentando mucho el gasto final. Ya sea por el estudio, por la apertura del crédito o por la amortización anticipada, podemos acabar inflando la factura final por cargos que podemos evitar. Dos buenos ejemplos son el Préstamo Personal de Cetelem (desde el 7,18 % TAE para esta finalidad, lo cual está por debajo de la media del mercado) y el Crédito Proyecto de Cofidis, que no cobran ningún tipo de comisión. Además, son dos entidades financieras de crédito con las que no nos tendremos que vincular en ningún caso, por lo que no pagaremos por otros aspectos que no sean el propio interés del préstamo.

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Una correcta planificación financiera es el mejor remedio y la única manera de controlar nuestra economía doméstica. Sin embargo, la organización de las finanzas personales requiere paciencia, tiempo y una metodología adecuada que seguir puesto que debes tener en cuenta no solo las facturas y recibos, sino también controlar el ahorro, conocer las condiciones de los productos financieros contratados -hipoteca o préstamos abiertos-, así como tener especial cuidado en no sobrendeudarnos.

Para empezar debemos saber desde qué punto partimos y cuál es nuestra situación. Para ello tendremos que hacer un pequeño balance en el cual indicaremos nuestro patrimonio o activo, en el que irán detallados ahorros, propiedades y dinero del que se dispone, así como deudas y pagos cotidianos. Después de hacer una proyección y un análisis a corto, medio y largo plazo, será turno de evaluar los posibles riesgos que afrontar en un futuro, como puede ser un despido, la reparación del coche por accidente o cualquier otro imprevisto que puede hacer saltar el equilibrio de nuestras finanzas personales.

De esta manera conseguiremos una visión más global y exhaustiva de nuestra situación financiera, por lo que tocará recortar y eliminar aquellos gastos superfluos o que no sean de primera necesidad para lograr incrementar los ahorros sin asfixiar nuestra economía de forma excesiva. Es imprescindible para ello actuar con responsabilidad y ser consecuente, además de tener especial cuidado, puesto que uno de los errores más habituales es querer aumentar los ahorros de forma considerable en un periodo muy corto de tiempo. Por lo tanto, será crucial buscar un equilibrio y aportar una cantidad que podamos asumir para no pasar apuros económicos a final de mes.

En este sentido, los expertos recomiendan no dedicar más del 40% de los ingresos a pagar deudas, ya que en caso de superar dicha cifra pondríamos en riesgo el margen de maniobra necesario para afrontar cualquier imprevisto o sobresalto económico. Así, una persona que cobre 1.200 euros netos no debería destinar más de 480 euros a pagar el total de sus deudas, en el que se incluyen todos los préstamos abiertos, tarjetas de crédito, cuota de hipoteca, etcétera.

Por último, el comparador financiero y de créditos online WannaCash.es recomienda llevar a cabo un plan para pagar nuestras deudas de la forma más eficaz posible, además de automatizar y actualizar los números mensualmente -en una hoja Excel, por ejemplo- para tener un control total de las finanzas y disminuir los riesgos y posibles sorpresas desagradables.