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Adicción a Internet

Los estudiantes han pasado el verano sin hacer nada, excepto usar el ordenador.
Ahora se hace difícil aceptar los nuevos horarios.
La vuelta al colegio implica una serie de cambios que muchos estudiantes no van a querer aceptar. Los que aprobaron en junio han pasado todo el verano sin hacer nada. El ordenador y la tecnología han sido sus compañeros inseparables en estos meses; pero llega la cruda realidad.

“Si el estudiante ha pasado el verano sin coger un libro va a tener difícil volver a utilizarlos, al menos durante las primeras semanas. Además, habrá que cambiar  esa costumbre de estar todo el día pegados al ordenador, porque ahora hay que estudiar”, señala Juan Romero, portavoz de Adicciones Digitales.

Padres e hijos tienen que ser conscientes de que las reglas tienen que cambiar. Ya no vale eso de levantarse y pasarse todo el día con la Play. Ahora hay que ir a clase y estudiar, tanto en el colegio como fuera de las aulas. Romero considera que “el cambio es brutal, porque los chavales han perdido todo el hábito de estudio, No se acuerdan de lo que es un libro, aunque conocen muy bien las últimas novedades tecnológicas”.

Por eso, ante los cambios que se han de producir hay que marcar unas reglas claras, que dependerán de cada familia. “Nosotros en las charlas que impartimos en los colegios recomendamos a los padres que dejen claro que el ordenador ya no se usa, excepto para actividades escolares. El tiempo hay que dedicarlo a estudiar”, afirma Romero.

Lo normal es poner unas normas básicas como que sólo se utilizará el ordenador y el resto de la tecnología para fines lúdicos durante el fin de semana. Sobre esta cuestión “hay que ser inflexibles, porque los chavales no se dan cuenta del tiempo que pasan frente a la pantalla. Lo que para ellos pueden ser unos minutos en realidad pueden ser varias horas”, dice Romero.

En ocasiones la falta de acuerdo o criterio claro y común entre los padres a la hora de educar a sus hijos provoca que el hijo o la hija se decidan a meterse en su habitación a jugar con el ordenador. “Si papá no me deja usarlo, le pregunto a mamá, que es más blanda, o al revés”.

Y esto nos lleva a una de las situaciones más perniciosas para los chavales. “Eso de tener el ordenador en su habitación no es un buen sistema para un adolescente. No sabemos si está estudiando o jugando. Tampoco si a las cuatro de la madrugada está durmiendo o chateando”, comenta Romero.

En las charlas organizadas por Adicciones Digitales se ofrecen algunos consejos básicos: el primero de ellos es que el ordenador debe estar siempre en un lugar común de la casa, tal como la sala de estar o el salón; nunca en la habitación de los chavales. Además, deben tener un tiempo limitado para utilizarlo, porque si no les limitan los padres ellos no se van a controlar.

Y en cuanto a los padres, hay que conseguir que sepan distinguir, para que luego se lo enseñen a sus hijos, entre el uso, el abuso y la adicción. Términos muy sencillos de entender, y difíciles aceptar.  “El uso consiste en pasar media hora o una hora jugando con el ordenador, viendo videos o navegando por Internet, para entretenernos. El abuso consiste en hacer esas cosas durante varias horas al día. La adicción se adquiere cuando se realizan esas actividades siete horas al día los siete días de la semana”.

“Que nadie piense que exageramos cuando decimos que muchos chavales pasan siete horas al día con el ordenador o cualquier otro aparato tecnológico. Es más habitual de lo que parece, aunque muchos padres no lo reconocen, o prefieren no darse cuenta porque así el chaval no molesta”, concluye Romero.

Adicciones Digitales es una organización que imparte charlas y conferencias en colegios, empresas e instituciones de diverso tipo, dirigidas a padres, adolescentes, profesores y profesionales en general, para mostrar cómo hacer un uso saludable de la tecnología, para evitar los peligros y aprovechar las ventajas de la sociedad de la información.