Queipo & Riego Abogados

...que los empresarios reclamen por su cláusula suelo
Este importante avance jurídico ha sido posible mediante la intervención profesional  de los letrados Luis del Riego y David Mayo, y el beneficiario del notable fallo judicial es un taxista en su condición de empresario  y no de consumidor

Oviedo.- 10 de octubre de 2015. -- Los letrados Luis del Riego y David Mayo, han conseguido una importante e innovadora sentencia mediante la cual su cliente, un taxista, en su condición de empresario y no de consumidor, consigue que se le elimine la cláusula suelo con devolución de todas las cantidades desde la constitución del préstamo hipotecario.  La sentencia ha sido dictada por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Oviedo, siendo ponente el Magistrado Don Jose Luis Casero Alonso.  Esta innovadora sentencia no impone a la entidad las costas de la apelación pero sí las de primera instancia.

En el presente caso el prestatario del crédito hipotecario, el taxista representado por los abogados Del Riego y Mayo, suscribió en el mes de mayo de 2005 con la Caja Rural de Asturias  un préstamo hipotecario sobre vivienda por un nominal de 178.000,00 Euros, destinado a la compra de una licencia de taxi. En la escritura se establecía un techo del 15% y un suelo del 3%. Tras dictarse sentencia desestimatoria del Juzgado nº 11 de Oviedo el demandante taxista decide interponer recurso de apelación  ante la Audiencia Provincial de Oviedo que acaba de dictar sentencia favorable para el mismo que en síntesis establece lo siguiente:

El texto, en primer lugar confirma y deja claro que el demandante no es un consumidor sino que es un empresario dado que el nominal del préstamo venía destinado a la adquisición de una licencia de taxi. Sin embargo la sentencia considera que la cláusula suelo, objeto de la discusión, es una condición general de la contratación, pero en ningún momento se han cumplido los requisitos y exigencias de la Ley de Condiciones Generales ni de su normativa de desarrollo para que se pueda considerar correctamente incorporada al contrato.

De este modo tenemos que, en ningún momento, la cláusula fue negociada con la entidad bancaria, es más, ni siquiera el demandante conocía  su existencia, pues con carácter previo no se le había facilitado oferta vinculante, folleto informativo o cualquier otro documento precontractual, habiendo existido una información muy vaga por parte del director de la sucursal bancaria, sin que además, y por motivos obvios,  la lectura de la escritura por parte del notario al momento de la firma pueda suplir toda esa falta de aviso e información previas que son necesarias.

Por último señala el magistrado que de no entenderse que la cláusula suelo discutida está inadecuadamente incorporada al contrato, sí que habría que entender que habría un vicio en el consentimiento prestado por el demandante  pues, es plenamente excusable en el mismo que, habiéndose pactado un interés variable con referencia  al euribor, se introdujese sorpresivamente, en medio de un cúmulo de referencias a la regulación del interés remuneratorio, una limitación a su aplicación en caso de variación a la baja.

Termina señalando la sentencia que “en cuanto a los efectos de la declaración de no incorporación, la consecuencia obvia es que, al no formar parte del contrato, no pudo en ningún momento de su desarrollo desplegar efectos y, por tanto, el banco es deudor frente al demandante por todas las cantidades recibidas en razón de su aplicación”. Se considera por tanto que no son de aplicación a este caso  las  limitaciones al efecto retroactivo establecidas en reciente jurisprudencia del TS, que están previstas para casos diferentes al presente, cuando quien litiga es un consumidor que reclama por la nulidad de la cláusula suelo, superándose el control de incorporación, que no se supera en este caso.