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Tras sus entrevistas en el Palacio de la Moncloa con el Presidente de Cidadanos Albert Rivera y con el Secretario General del PSOE Pedro Sánchez el Presidente del Gobierno de España D. Mariano Rajoy se ha dirigido al pueblo español transmitiendo el siguiente mensaje.

​"Como saben, España es un Estado democrático y de derecho. Y tal y como se ha demostrado estos últimos días y, en especial, en el día de hoy, tiene los mecanismos y los instrumentos necesarios para impedir que quienes pretenden infringir las normas básicas de nuestra democracia puedan hacerlo. Tiene los mecanismos para defender la legalidad y también para exigir responsabilidades a quienes con tanta imprudencia están poniendo en grave riesgo la convivencia entre todos.

Hace unos días les dije que el Estado de derecho no fallaría y que nadie vacilaría a la hora de cumplir con su deber. Me refería entonces, como ahora, al Gobierno de la Nación y también a todos aquellos que garantizan el funcionamiento correcto de nuestras instituciones democráticas. Me refiero a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a la Fiscalía, a los jueces y a los tribunales. Todos debemos reconocer su labor. Están defendiendo los derechos de todos los españoles, incluidos los catalanes, frente a quienes quieren liquidarlos. Protegen la libertad de los ciudadanos y velan por el respeto a las leyes como mejor garantía de la convivencia entre españoles.

Las leyes no son una imposición arbitraria de un poder ajeno a la gente, en absoluto. Las leyes son el instrumento que nos hemos dado para convivir en libertad y para administrar nuestras discrepancias de manera pacífica y justa. Por eso, nadie puede pretender situarse por encima de ellas. Y por eso la desobediencia a la ley por parte de un poder público es todo lo contrario a la democracia. Significa una imposición, una injusticia, un acto contra los derechos de la gente y un ataque a la raíz de la convivencia.

Como señalaron recientemente todas las asociaciones judiciales de España, la desobediencia que desprecia las normas jurídicas que protegen la disidencia es un acto totalitario.

Ese referéndum fue aprobado el pasado 6 de septiembre en el Parlament de Cataluña vulnerando las más elementales normas parlamentarias, acallando a los grupos de oposición y desoyendo las advertencias sobre su legalidad de las propias instituciones de Cataluña. Es, desde su inicio, radicalmente antidemocrático. Se aspira a derogar la Constitución Española y el propio Estatuto de Autonomía por la puerta de atrás, sin tener los votos necesarios para ello y sorteando los mecanismos previstos en la ley para ambos casos.

Ciertamente, el hecho de votar constituye la imagen más expresiva y clara de la democracia, pero también sabemos que a lo largo de la historia muchos regímenes no democráticos han utilizado el voto para intentar legitimarse. Votar solo es sinónimo de democracia cuando se hace de acuerdo con la ley y con respeto a los derechos de todos. No se puede votar para incumplir la ley, se vota para cambiarla por métodos lícitos.

Tampoco se puede considerar democracia el hecho de votar para imponer al conjunto de los ciudadanos un proyecto excluyente. En democracia se vota para tomar decisiones de manera inclusiva, escuchando y respetando la pluralidad de la sociedad.

He querido extenderme en estas reflexiones porque en ellas se fundamenta la respuesta integral de nuestro Estado de derecho al desafío independentista. Lo que está en juego no es una demanda política, que tiene sus cauces de expresión y de defensa; lo que está en cuestión es el propio fundamento de la democracia.

Nuestro Estado de derecho ha actuado y lo seguirá haciendo. Cada ilegalidad y cada vulneración tendrá su respuesta, que será firme, proporcionada y rigurosa.

Quiero significar, además, que el Gobierno velará, como hasta ahora, por que ningún ciudadano de Cataluña resulte perjudicado por esta deriva de radicalidad. Velaremos por que nadie sufra las consecuencias de estos acontecimientos en su trabajo, sus empresas o sus vidas. Como he dicho en otra ocasión, la ley les protege y el Estado responderá al ritmo que marque su propio ordenamiento jurídico y las garantías democráticas que este contempla.

Quiero agradecer también la colaboración y el apoyo de las fuerzas políticas que saben que este es el momento de proteger a la Nación y no de ponerla en duda. No entiendo su actitud como un apoyo al Gobierno, sino como un compromiso con España, con su democracia y con el conjunto de los españoles. Esa unidad es imprescindible y es el mejor respaldo que podemos brindar a los alcaldes, concejales, funcionarios y policías locales de Cataluña que están siendo amenazados, insultados y acosados por el simple hecho de negarse a incumplir la ley. Al coaccionarles a ellos se coacciona al conjunto de los ciudadanos respetuosos de las normas de convivencia. Quiero desde aquí reiterarles mi reconocimiento y recordarles que la suya es una causa justa.

De la misma manera, a quienes aprovechan el órdago independentista para generar inestabilidad en las calles y debilitar nuestras instituciones les advierto que tendrán que responder ante los españoles de su deslealtad en un momento tan decisivo de nuestra vida política.

A los responsables de la Generalitat que están protagonizando este desafío a nuestra convivencia les reclamo que cesen en sus actuaciones ilegales, que abandonen sus propósitos. Saben que este referéndum ya no se puede celebrar. Nunca fue legal ni legítimo, ahora no es más que una quimera imposible o, lo que es peor, la excusa que algunos parecen buscar para ahondar aún más la fractura que han provocado en la sociedad catalana. Si les importa la tranquilidad de la mayoría de los catalanes, renuncien de una vez a esta escalada de radicalidad y de desobediencia. Están a tiempo de evitar males mayores. A nadie beneficia esta tensión ni este clima de desobediencia ni este desafío constante a la justicia y a la ley.

En democracia siempre hay cauces para defender cualquier posición política. En su día invité al señor presidente de la Generalitat a exponer sus demandas ante el Congreso de los Diputados, también a participar en las negociaciones para la reforma de la financiación autonómica y permanentemente he estado dispuesto a buscar soluciones a los problemas de la Generalitat. Siempre he mostrado mi disposición a escuchar y a dialogar desde el respeto a la ley y la lealtad a nuestro Estado de derecho. En ese marco mantenemos nuestra disposición de siempre.

Insisto: no sigan adelante, no tienen ninguna legitimidad para ello, regresen a la ley y a la democracia, permitan que la gente pueda pasar página de estos días tan aciagos. No les creen más problemas de los que les han creado ya. Dejen que los catalanes puedan hacer su vida en paz, sin fracturas, sin presiones, sin disputas y sin miedo.

El proyecto ilegal y de ruptura no tiene ningún futuro ni tiene cabida en un Estado democrático y de derecho como es el nuestro. Carece de cualquier apoyo internacional, de cualquier amparo jurídico y, sobre todo, carece del apoyo de la mayoría de los catalanes.

Termino ya. Del mismo modo que les garantizo mi determinación de hacer cumplir la ley sin renunciar a ninguno de los instrumentos de nuestro Estado de derecho, también les aseguro que mi actuación estará guiada en todo momento por la prudencia y por la responsabilidad para evitar que la sinrazón de unos pocos la tengan que sufrir el conjunto de los ciudadanos de Cataluña o el resto de los españoles. Muchas gracias".

A causa del terremoto que ha sufrido Méjico a primeras horas de la noche hora española, de magnitud 7,1 en la escala Richter, precisamente hoy que se cumplen 32 años del devastador terremoto de 1985 facilitamos el teléfono de Atención Consular del Reino de españa en Méjico 55 42 46 81 36.

Nuestra solidaridad con el hermano pueblo mejicano.

felipe foto

Catedral de Cuenca , 13.09.2017

Nos reúne esta mañana en Cuenca la entrega de los Premios Nacionales de Cultura. Sin embargo, permítanme que comience mis palabras haciendo referencia a la situación que estamos viviendo en Cataluña.

Cultura, como sabemos, significa muchas veces: creatividad e imaginación; significa historia y arte; literatura y lenguas; tradiciones e innovación. Pero para poder expresarse plenamente la cultura necesita la libertad. Una libertad que costó mucho a los españoles conseguir −ustedes lo saben bien− y que hizo posible nuestro anhelo común de convivir en democracia. Una convivencia democrática que fue el fruto de un deseo profundo, intenso y sentido por cada uno de los españoles. Y una aspiración alcanzada después de muchos sacrificios y esfuerzos y gracias al compromiso y la generosidad de todos. Un gran triunfo colectivo que es irrenunciable.

Y esa convivencia, en una democracia constitucional como la nuestra, solo es posible si las leyes que la regulan y organizan son atendidas y cumplidas por los ciudadanos y por las instituciones; si los derechos y libertades de los ciudadanos son tutelados y respetados por los poderes públicos.

Por eso, ante quienes se sitúan fuera de la legalidad constitucional y estatutaria y fracturan la sociedad, estoy seguro de que los derechos que pertenecen a todos los españoles serán preservados; de que las libertades de todos los ciudadanos serán garantizadas y protegidas; y de que, como ya he tenido ocasión de afirmar, la Constitución prevalecerá sobre cualquier quiebra de esa convivencia en democracia que es, ha sido y será base de nuestra vida en común en libertad, fundamento de nuestro progreso y pilar esencial de nuestra pertenencia a la Unión Europea.

Señoras y Señores,
Un año más, la Reina y yo, al presidir esta ceremonia y tener el honor −que también es un gran placer− de entregar los Premios Nacionales de Cultura, nos sentimos orgullosos y privilegiados de estar en compañía de tantos hombres y mujeres de talento, de la ilustre representación de la cultura española que se congrega hoy en esta Catedral; que además de templo alzado para la fe cristiana, es también un símbolo de la riqueza de nuestro patrimonio histórico y artístico. Un patrimonio que en la ciudad de Cuenca alcanza las más altas cotas, como lo demuestra el hecho de que fuera declarada, ya hace más de veinte años, Patrimonio de la Humanidad.

Con estos galardones que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, los españoles rendimos tributo al talento, pero también al esfuerzo concreto de un notable conjunto de creadores que canalizáis vuestro arte, vuestra pasión y conocimiento, a través de más de 25 disciplinas. El compendio de sabidurías que aglutina esta gran variedad de manifestaciones artísticas es una buena muestra de la naturaleza diversa y sobresaliente que siempre ha caracterizado a la cultura española.

El legado cultural y artístico de una Nación se vuelve más rico y fecundo cuando, a partir de su diversidad, asoma con fuerza la excelencia creativa. Lo que vemos en vuestras obras es la confirmación y la continuidad de esa singular característica del genio creador del pueblo español; un pueblo que durante siglos ha podido exhibir ante el mundo el talento y la genialidad de sus artistas en materias tan diferentes como la pintura, la literatura, la música, o las artes escénicas. Materias que, siendo muy distintas, coinciden en lo que es esencial en el hecho artístico: la capacidad de convertir la creatividad en expresiones concretas de belleza que deleitan, que inspiran y que enorgullecen a los que las conocen y admiran.

Y a todo ello hay que añadir el hecho de que el valor intangible de vuestro esfuerzo intelectual y creativo constituye al mismo tiempo una fuente de riqueza que es también económica, tangible −no solo artística−, que amplifica las oportunidades de crecimiento y de empleo de nuestro país al promover una industria cultural de vanguardia que es auténtica referencia en todas las latitudes.

Cultura, como sabemos, significa muchas veces: creatividad e imaginación; significa historia y arte; literatura y lenguas; tradiciones e innovación. Pero para poder expresarse plenamente la cultura necesita la libertad. Una libertad que costó mucho a los españoles conseguir −ustedes lo saben bien− y que hizo posible nuestro anhelo común de convivir en democracia. Una convivencia democrática que fue el fruto de un deseo profundo, intenso y sentido por cada uno de los españoles. Y una aspiración alcanzada después de muchos sacrificios y esfuerzos y gracias al compromiso y la generosidad de todos. Un gran triunfo colectivo que es irrenunciable

De algún modo, los artistas sois guardianes de la belleza creativa y punta de lanza de una excelencia singular que contribuye a educar la sensibilidad de los ciudadanos y a forjar los mejores principios. Estos aspectos representan valores que tenemos el derecho, el orgullo y la obligación de conservar y de trasladar a las generaciones venideras. Vuestra obra es igualmente reflejo honesto de unos sentimientos y de un tiempo concreto en la historia de España que contribuyen a conformar la imagen rica y diversa de lo que hoy somos y vivimos, la imagen de nuestra identidad y de nuestro lugar en el mundo.

Y para cumplir con esta responsabilidad ─a la que también contribuye cada ciudadano español desde su esfera particular─, sabemos que no es suficiente la genialidad, innata y también cultivada, sino que es necesario igualmente dedicar enormes esfuerzos para alcanzar la mayor calidad en vuestras obras, como vosotros bien habéis hecho. Con su habitual elocuencia, lo explicaba así uno de nuestros grandes pintores, Pablo Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Vosotros estáis aquí porque cuando os llegó el soplo de inspiración, se encontró con vuestras manos dispuestas a modelar las mejores obras.

También sois por esto un modelo para la sociedad. Disfrutamos al contemplar, escuchar, leer o sentir vuestras obras ─es cierto─, pero también aprendemos de vuestro trabajo. Nos asombramos con vuestro ingenio; pero igualmente, al conocer vuestro sacrificio y sabedores de que el proceso creativo estaría incompleto sin estas dos caras de la moneda del duro oficio artístico, sentimos una profunda admiración y agradecemos vuestro ejemplo.

El resultado de esa constancia ─vuestras obras─ supone una contribución de gran valor para la cohesión y la unidad de nuestra sociedad. Y, en este contexto, no cabe duda de que la cultura, cuando se manifiesta en libertad y con honestidad, actúa como un poderoso aglutinador de nuestra identidad.

Los españoles, pues, nos reconocemos en el patrimonio cultural que poseemos y compartimos, y que con vuestro trabajo estáis ayudando a enriquecer y ampliar. Porque en la cultura, en el arte, en la belleza, en la sabiduría y en el talento debemos reconocer lo que nos une. Todos estos son valores intangibles universales que aportan enormes beneficios a nuestra sociedad, que nos hacen mejores y que nos hacen también ser más felices.

Decía Don Miguel de Unamuno que “Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. Sólo la cultura da libertad”. Por eso, los méritos por los que hoy os distingue la sociedad española son también los de vuestra capacidad para generar valiosos debates intelectuales, para innovar, para formar espíritus críticos, para contribuir con vuestra fuerza creadora a hacernos más libres.

Así, al enseñarnos a mirar con los ojos de la cultura, nos ayudáis a descubrir un mundo mejor, a ser un país mejor y a tener una vida mejor. Vuestro trabajo contribuye al bienestar íntimo de personas de dentro y de fuera de nuestras fronteras; vuestro genio da luz y color a las vidas de mucha gente que os admira.

Por todo lo anterior, y en nombre de todos, quiero agradeceros la respuesta comprometida que estáis dando a vuestra vocación artística en vuestro empeño por buscar la excelencia. Los pensadores, los escritores, los bailarines, los pintores, los fotógrafos, los diseñadores, los músicos, los toreros, los dibujantes, los actores, y todos y cada uno de vosotros que recibís hoy estos Premios Nacionales, sois una parte esencial del orgullo, la confianza y la fortaleza de España.

Que estos galardones sean también “otro” punto de partida en vuestra dedicación, para que no cejéis nunca en el empeño por llegar aún más lejos; por seguir conquistando los corazones y las mentes de quienes os admiran; por seguir sosteniendo en lo más alto la bandera del patrimonio artístico y cultural que atesoramos y compartimos todos los españoles.

Enhorabuena y muchas gracias.

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Hoy día 18 de septiembre de 2017 un alto cargo del Gobierno de la Generalitat ha declarado que la intervención por parte del Estado de las finanzas de la Generalidad puede poner en peligro el pago de las prestaciones económicas de la renta garantizada de ciudadanía.

Desde un punto de vista legal y presupuestario esta afirmación no es cierta. La intervención por parte del Estado de las finanzas de la Generalitat no pone en peligro el pago de las prestaciones económicas de la renta garantizada de ciudadanía.

La Orden del Ministerio de Hacienda y Función pública por la que se publica el Acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos de 15 de septiembre de 2017 (BOE 09/16/2017) no afecta -por que así lo dice expresamente- a las prestaciones económicas previstas por la inclusión social y lucha contra la pobreza, entre ellas las prestaciones económicas de la renta garantizada de ciudadanía.

El Gobierno de la Generalitat, de acuerdo con la Disposición Adicional Cuarta de la Ley de Presupuestos de la Generalitat para el año 2017, dispone de un Fondo estructural de cohesión social y garantía de rentas para dotar de recursos la renta garantizada de ciudadanía .

Y en cuanto al pago, el Gobierno de la Generalidad puede hacerlo de forma directa y también puede comunicarlo al Ministerio de Hacienda y Función pública para que el pago lo realice directamente del Estado, a cargo de la Generalidad de Cataluña .

El derecho a cobrar las prestaciones económicas de la RGC, con efectos del día 15 de septiembre de 2017, y con pago el día 30 del mismo mes, para aquellas personas y familias que legalmente acceden automáticamente, no puede ser cuestionado, no puede ser objeto de debate político, ni puede estar condicionado a referéndum de autodeterminación convocado para el día 1 de octubre de 2017.

Sixte Gargante y Diosdado Toledano, representantes de la Comisión Promotora de la Renta Garantizada de Ciudadanía

ai3El pasado día 6 se conocía la respuesta de la Gran Sala del TEDH a la petición de un ciudadano rumano, de revisar la sentencia de 12 de enero de 2016 dictada por este Tribunal en el caso BARBULESCU V. RUMANÍA. El Tribunal confirmó en una primera instancia las resoluciones judiciales rumanas, que rechazaban la tesis defendida por este ciudadano sobre si su derecho a la intimidad también existe en el centro de trabajo. Ahora, entendiendo que el asunto planteaba una cuestión lo suficientemente grave en materia de interpretación normativa, la Gran Sala ha analizado esta resolución y le han dado la razón al empleado.

En 2016 el TEDH señaló que Barbulescu fue despedido lícitamente por utilizar recursos tecnológicos de su empresa con fines privados, concretamente, un servicio de mensajería instantánea. En un principio esto puede parecer razonable, si la empresa le ha advertido previamente de los límites y condiciones de uso de esas herramientas tecnológicas que ha puesto a su disposición en el horario laboral. De hecho, en España, tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Supremo así lo han venido entendiendo.

El art. 20.3 EETT dice que ?el empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, guardando en su adopción y aplicación la consideración debida a su dignidad humana y teniendo en cuenta la capacidad real de los trabajadores disminuidos, en su caso?, por lo tanto, es comprensible que el poder de control del empresario pueda alcanzar también a las comunicaciones, como las que se producen a través del correo electrónico o mensajería privada, que según el TS es ?es un instrumento de producción del que es titular el empresario ? para utilizarlos en el cumplimiento de la prestación laboral, por lo que esa utilización queda dentro del ámbito del poder de vigilancia del empresario? (STS de 26 de septiembre de 2007). Si pensásemos en una conversación telefónica, enseguida nos daríamos cuenta que debería existir un previo aviso de vigilancia o control por parte del titular de la línea.

Sin embargo, existe un concepto o límite clave en este caso EXPECTATIVA FUNDADA Y RAZONABLE DE CONFIDENCIALIDAD del empleado en las horas y lugar de trabajo.

Sorprendentemente el TEDH descartó este límite en esa Sentencia de 2016, entendiendo que el empresario sí había informado a los trabajadores de la prohibición de usar herramientas o medios de la empresa para fines personales. En concreto, en la política establecida se decía: ?Está estrictamente prohibido alterar el orden y la disciplina dentro de las instalaciones de la empresa y especialmente? usar los ordenadores, fotocopiadoras, teléfonos, máquinas de télex y de fax para fines personales?. Sin embargo, no constaba acreditado fehacientemente que el empleado la hubiera recibido por escrito. Y esto, por ejemplo, en nuestro derecho interno es esencial, que se acredite que el empleado conoce las políticas de empleo de herramientas tecnológicas. Otro detalle de este caso, es que el empleador no demostró entonces que la monitorización que se hizo de las comunicaciones privadas se ciñiera a unos días concretos o unas horas, algo que según nuestro derecho interno, excedería con mucho de ese ?poder de dirección y control? del empresario. Y finalmente, tampoco se acreditaba que el empresario hubiera sufrido daño alguno por ese uso privado de las herramientas de comunicación.

El art. 8 del CEDH, establece en su apartado 1 que ?toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de su correspondencia?.

Pues bien a pesar de todo esto, el TEDH dictaminó que la monitorización objeto de enjuiciamiento se había hecho de forma proporcionada y razonable, para proteger los intereses empresariales, porque existía la prohibición de uso de herramientas con fines privados, y el empleado había negado que así los usara. Bastante absurdo, dado todo lo anterior, pero claro, lo dijo el TEDH. Eso sí, hubo un voto particular que tuvo en cuenta toda esa falta de pruebas respecto a que el control de las comunicaciones fuera el medio menos intrusivo y más preciso para averiguar si se incumplían las políticas de la empresa. Según este juez, la medida no era ni idónea, ni proporcionada, ni necesaria.

En España, la jurisprudencia ha reconocido que el empleado debe tener una parcela de intimidad en su puesto de trabajo, y el hecho de que se utilicen las herramientas tecnológicas para cuestiones privadas, debe ser aceptado siempre y cuando no se perjudiquen los intereses empresariales, o se sepa previa y efectivamente que puede haber algún tipo de control para comprobar ese uso correcto (STS de 6 de octubre de 2011, sobre un despido procedente; STS de 17 de diciembre de 2012, con políticas de uso establecidas en convenio colectivo).

La Gran Sala de TEDH dice ahora en su resolución de 5 de septiembre de 2017, que si hubo violación del art. 8 del CEDH porque debe haber siempre un equilibrio entre los derechos fundamentales del trabajador (intimidad) y los derechos del empresario. Dice que las instrucciones del empleador no pueden anular las garantías del derecho a la intimidad del trabajador. No se puede eliminar la vida personal del trabajador mientras esté en su horario laboral, que en definitiva, no se había justificado debidamente la monitorización de las comunicaciones y por tanto no se había logrado un ?justo equilibrio de los intereses en conflicto?.

Defensor del Internauta - Asociación de Internautas

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