Gaza

Antes del último estallido de violencia 50.000 niños que viven en Gaza padecían malnutrición, más de dos tercios de todos los niños tenían deficiencia de vitamina A y casi la mitad de los niños menores de dos años padecían anemia.
Madrid, Jueves 1 de Diciembre de 2008 – Más de 400 personas han muerto en Gaza – incluyendo aproximadamente a 39 niños – y docenas de miles han sido desplazadas después de los cinco días de ataques aéreos y ataques de cohetes.

Save the Children pide una solución pacífica a la actual crisis que pone en peligro la vida de los niños de Gaza, y las vidas de los niños israelíes en las áreas sujetas a ataques.

Miles de niños, que están sufriendo los efectos físicos y psicológicos de la violencia, están en estos momentos en riesgo de padecer malnutrición debido a la escasez de alimentos. Incluso antes del último estallido de violencia, 50.000 niños que viven en Gaza padecían malnutrición, más de dos tercios de todos los niños tenían deficiencia de vitamina A y casi la mitad de los niños menores de dos años padecían anemia. La falta de acceso a comida, agua potable y suministros médicos incrementa el riesgo hacia su salud y su bienestar.  

“Con las elevadas tasas de malnutrición existentes, los niños son extremadamente vulnerables a las enfermedades” dijo Ned Olney, director de la respuesta humanitaria de Save the Children. “El cese de hostilidades por ambas partes y el libre acceso a la ayuda humanitaria permitiría a las agencias humanitarias proporcionar una ayuda muy necesaria a los niños más vulnerables. El personal de Save the Children en Gaza a preparado más de 1.000 paquetes de ayuda, que podrían alimentar a familias durante dos semanas, pero en estos momentos existe seguridad para llevar a cabo su distribución”.

De los 1.5 millones de personas que viven en Gaza, 1,1 millones dependen de los alimentos que distribuyen agencias humanitarias como Save the Children. En estos momentos, todas las familias en Gaza se ven obligadas a sobrevivir con los alimentos que pudieron acumular en su casa antes que los ataques comenzaran hace cinco días. La mayoría de las tiendas están cerradas o no tienen suministros.

Además, muchas familias carecen de a agua potable para cocinar, beber y para su propia higiene. Las tuberías han reventado, no hay electricidad disponible para las bombas de agua y el agua potable cada vez es más escasa.