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GPE sequia

• España es ya el país más árido de Europa y el 75% de su territorio es susceptible de sufrir desertificación, por lo que las políticas forestales deben ir en consonancia.

• La grave situación actual, además de por la escasez de precipitaciones, está provocada por una pésima política hídrica y por el despilfarro
• Greenpeace demanda el fin de los pozos ilegales y las grandes obras hidráulicas, así como luchar contra la contaminación del agua.

• La sequía provoca pérdidas económicas, riesgo sanitario, problemas sociales y graves impactos medioambientales, siendo los ecosistemas acuáticos los más afectados.

23 de noviembre de 2017 .- Greenpeace ha presentado hoy el informe Sequía, algo más que falta de lluvia. Impactos e imágenes en el que se analiza la grave sequía actual de una manera global. 2017 está siendo uno de los años más secos de las últimas décadas, pero además de la falta de precipitaciones, la organización ecologista quiere poner el foco en que la falta de gestión del agua y el despilfarro también son los culpables de la actual escasez del agua y demanda medidas urgentes que prevean y mitiguen los efectos de la sequía.

“A la actual falta de precipitaciones se le ha sumado la pésima gestión del agua que se ha hecho en los años de bonanza hídrica. Una total falta de previsión para afrontar periodos secos, como el actual, que se dan cíclicamente en nuestro territorio. Pero parece que el que sea algo habitual tampoco sirve para prevenir. Seguimos viviendo como si la península ibérica fuera rica en agua. Una muestra: hace escasamente una semana se anunciaba la construcción de la mayor playa artificial de Europa en Guadalajara”, ha señalado Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace.

Es sobre la biodiversidad y el medio ambiente donde los impactos de la falta de agua son más importantes. Pero no quedan al margen pérdidas económicas en sectores como la agricultura y la ganadería, los conflictos sociales o los graves riesgos sanitarios que conlleva. Los niveles de contaminación atmosférica en Madrid, por ejemplo, han superado ya el límite saludable para respirar.

Para el informe se han analizando periodos de sequía anteriores y abordado otros problemas que lleva asociada la sequía como es el aumento de la vulnerabilidad ante los incendios forestales o la generación de energía eléctrica. La organización ecologista señala que se desconocen los impactos reales de la sequía, al menos sobre el medio ambiente, y que, por tanto, es muy difícil que desde el Estado y las comunidades autónomas se realice una gestión real y eficaz del problema.

Además, Greenpeace publica un álbum fotográfico único de las principales cuencas hidrográficas. El fotógrafo Pedro Armestre ha viajado por 30 ríos, lagunas, embalses y humedales de 12 provincias (1) para retratar la desolación provocada por la sequía. Entre los puntos fotografiados están los parques nacionales de Doñana o las Tablas de Daimiel, el nacimiento del río Tajo o los espacios protegidos de la Laguna de Gallocanta, Ruidera o Villafáfila.

“Los periodos de sequía tienen importantes consecuencias en el medio ambiente, la agricultura y la sociedad en general. Aunque se habla mucho de suministro a la población de agua y escasez, poco se sabe de los impactos en el medio ambiente y éstos son muy importantes”, ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de aguas de Greenpeace.

El año 2016 ha sido el más caluroso en los últimos 137 años desde que existen registros y 2017 lleva el mismo camino, cada día parece más evidente que la sequía está aquí para quedarse. Y sus impactos, como detalla Greenpeace en su informe, serán globales. Hay que recordar que el 75% del territorio español se encuentra en zonas susceptibles de sufrir desertificación. A día de hoy, las reservas de agua embalsada apenas llegan al 37% de su capacidad, y siguen bajando. Tampoco se ha hecho nada en la última década para cortar el continuo robo de caudales que provocan el millón de pozos ilegales reconocidos en 2017 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En 2006 ya se extraían ilegalmente del subsuelo el equivalente a lo que consume una población de 58 millones de habitantes.

La agricultura, principal consumidora de agua (84,3% según los últimos datos del INE), está ya sufriendo inmensas pérdidas económicas y en cosechas. No recuerdan una situación peor desde 1992 en los cultivos de secano (aquellos que ni siquiera se riegan). Más de 120 municipios españoles se están abasteciendo con camiones y cisternas, al carecer ya de agua para el consumo.

Para Greenpeace, ante una situación como la actual, resulta necesario gestionar el agua desde la máxima eficiencia para que el derecho al acceso al agua no se anteponga al deber de mantener en el mejor estado de conservación el medio ambiente. Por ello, algunas de sus demandas son:

    Cambiar la política hidráulica tradicional centrada en la ejecución de grandes obras.

    Luchar contra el grave estado de contaminación que sufren nuestras aguas continentales (superficiales, subterráneas y costeras).

    Implantar regímenes de caudales ecológicos científicamente establecidos.

    Poner freno a la edificación y a la construcción de instalaciones muy demandantes de agua (campos de golf, parques temáticos…), especialmente salvaguardando emplazamientos cercanos a espacios protegidos o costas.

    Cerrar el más de millón de pozos ilegales repartidos por toda la geografía.

    Adaptar las políticas forestales a las necesidades del país más árido de Europa.

    Establecer una hoja de ruta de cara a incrementar la superficie dedicada a la agricultura ecológica y el uso de variedades locales adaptadas al clima.

    Reconversión del regadío intensivo y superintensivo a explotaciones sostenibles, diversificadas y de bajo consumo de agua.

    Prohibir los nuevos proyectos de ganadería industrial y apoyar la producción extensiva, local, de calidad y ecológica.

    Establecer la hoja de ruta que logre la transformación completa del sistema energético actual hacia un sistema 100% renovable.

Greenpeace es una organización independiente que no acepta dinero de gobiernos ni empresas para poder denunciar a todas aquellas personas o instituciones que amenazan al planeta. Solo el apoyo desinteresado de