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En una decisión sin precedentes, Europa vuelve a atacar la mano que le da de comer. No es de extrañar situaciones como el Brexit, cuando los ciudadanos británicos, hartos ya de que no sólo no les representen los burócratas de Bruselas sino que además los ataquen, deciden abandonar la Unión con mucha logica. Con decisiones así, tampoco es de extrañar que poco a poco más países vayan siguiendo los pasos de Reino Unido en el futuro.
 
12 de Septiembre de 2018 - Hoy el Parlamento Europeo en un gesto inaudito ha decidido una vez más atacar a los ciudadanos, seguir dejando indefensos a los creadores y dar aún más beneficios a empresas privadas. Bruselas ya no representa a los ciudadanos, hoy ha quedado meridianamente claro.
 

Esas mismas empresas que, como Sony, reclaman ilegítimamente obras de Johann Sebastian Bach del Dominio Público y prohíben que pianistas que quieren interpretar sus obras en YouTube puedan hacerlo.

Por supuesto, los creadores que llevan años quejándose de que la industria del copyright no les representa, que no les pagan lo que deberían percibir por sus creaciones y que nadie les defiende, tampoco pueden confiar en que Bruselas haga justicia con sus reivindicaciones legítimas. Aunque ya no confiaran en que el Gobierno de España les defendiera (sea del PP o del PSOE) porque el Gobierno de España siempre ha estado del lado de la industria, aún les quedaba la esperanza europea. Pues bien, esa esperanza hoy también se ha desvanecido.

Ésa es la muestra de lo que nos espera a partir de ahora, donde empresas privadas van a ser jueces de lo que se puede y no se puede hacer en Internet gracias a personas como Axel Voss, que suponemos recibirá su merecida recompensa por sacarle las castañas del fuego a un sector que mueve miles de millones a base de presionar a los políticos que pagamos todos los ciudadanos para conseguir más beneficios.

La censura en Internet está en camino; George Orwell supo verlo muy claro en un tiempo en el cual ni siquiera existían los ordenadores como los conocemos hoy día, pero como buen periodista conocía de sobra el comportamiento humano.

Y todo esto con la anuencia y el silencio cómplice de Francisco Polo I el Prescindible, que sigue escondido y sin hablar; a fecha de hoy seguimos ignorando en virtud de qué trabajo percibe un sueldo como Secretario de Estado para la Agenda Digital, pero parece muy cómodo en la posición de que sea Cultura, y no su Secretaría, la que decida el futuro de Internet.

Por lo tanto, a partir de ahora sólo quedan dos opciones: hincar las rodillas y acatar las órdenes de la industria del copyright o luchar para recuperar la libertad: cada cual tendrá que decidir el camino a seguir; y la sociedad española y europea en sí misma debería despertar de una vez por todas, reclamar lo que le pertenece y luchar por ganarse lo que hoy le han quitado, la libertad de expresión, opinión y creación.

Como recordábamos hace poco, disfruten lo votado...si pueden.

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Asociación de Internautas