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• Los pacientes cada vez tienen mayor interés por la fitoterapia pero muchos desconocen que la farmacia es el único canal sanitario que puede dispensar plantas medicinales con indicación terapéutica.
Madrid, 21 de septiembre de 2007. Los farmacéuticos ayudarán a controlar el sobrepeso de manera integral a los pacientes que lo soliciten con la ayuda de una guía de recomendaciones elaborada por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), con el aval del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

En la guía, de la que se distribuirán ejemplares de forma gratuita a todas las farmacias que lo soliciten, se incluyen recomendaciones de dieta, ejercicio y consumo de plantas medicinales. La campaña también incluye charlas y un teléfono de información, el 902 141 161.

El objetivo es “ofrecer una orientación a las personas que deseen perder unos kilos de más después del verano sobre cómo conseguirlo con la ayuda de ejercicio, dieta y plantas medicinales bajo el asesoramiento de un farmacéutico. También trata de aclarar dudas y prejuicios sobre la fitoterapia”, explica Concha Navarro, catedrática de Farmacología de la Universidad de Granada y presidenta de INFITO.

A pesar de que el mercado de plantas medicinales para el sobrepeso en farmacia sigue creciendo y al interés, cada vez mayor, de los consumidores por la fitoterapia, se observa que este aumento no es paralelo al registrado en otros canales con menos garantías que la farmacia. Así, según un análisis de INFITO basado en datos de la consultora Nielsen, de agosto de 2006 a julio de 2007 las ventas de fitoterapia para el sobrepeso en farmacia ascendieron a cerca de 75 millones de euros, frente a los cerca de 67 millones de euros del mismo periodo del año anterior.

Desde INFITO se atribuye estos datos a la falta de información de muchos pacientes sobre dónde encontrar preparados de plantas medicinales con garantía de calidad y eficacia. “Los preparados de plantas medicinales con indicación  terapéutica son fármacos que se dispensan en farmacia y, como tales, cuentan con un registro sanitario que garantiza su eficacia y seguridad. Sin embargo hay quienes, quizá por desconocimiento, confunden estos productos con otros que se anuncian sin rigor y que suelen estar fuera de la farmacia”, advierte Concha Navarro.

En este sentido, España aún no ha adaptado la directiva europea que obliga a que la dispensación de preparados de plantas de acción terapéutica sea sólo la farmacia. También prohíbe atribuir a un alimento propiedades de prevención o tratamiento de una enfermedad. “Los fármacos registrados y basados en plantas medicinales no sólo cumplen los requisitos legales de eficacia y seguridad sino también de publicidad farmacéutica. Sin embargo son otros productos, que generalmente se venden fuera de la farmacia, los que prometen pérdidas desproporcionadas de peso y de los que hay que desconfiar. En definitiva, algunos medicamentos con plantas medicinales adecuadamente seleccionadas y utilizadas, pueden facilitar una moderada reducción del peso, dentro de un razonable margen de seguridad. En cualquier caso, conviene consultar al farmacéutico para recibir asesoramiento”, comenta el doctor Santiago Cuéllar, del departamento técnico del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos del Consejo de Farmacéuticos.

“Las plantas medicinales pueden ayudar a perder peso de manera gradual dentro de un programa que contemple alimentación equilibrada y ejercicio”, comenta el profesor Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación. “La dieta actual –añade- está compuesta por gran cantidad de alimentos de elevado valor energético y ricos en grasas, lo que unido a una vida cada vez más sedentaria, favorece la aparición del sobrepeso. El farmacéutico, como agente de salud, puede detectar el sobrepeso y ayudar a establecer unas pautas de hábitos de vida que eviten la aparición de la obesidad y los problemas de salud que conlleva”.

Una planta para cada necesidad

La combinación de plantas medicinales, ejercicio y alimentación equilibrada puede lograr la pérdida de una media de cinco kilos en tres meses. “No se trata de perder mucho peso sino de que la pérdida sea constante, saludable y se mantenga”, afirma Teresa Ortega, vicepresidenta de INFITO. En la actuación de las plantas medicinales que se pueden emplear para ayudar a controlar el peso intervienen distintos mecanismos, entre los que destacan la producción de efecto saciante, el aumento del gasto energético, la disminución de la producción de ácidos grasos y la disminución del apetito.

Las plantas medicinales con efecto saciante, como el glucomanano o el plantago, están especialmente recomendadas para disminuir la ingesta. Consumidos antes de las comidas con una cierta cantidad de agua forman un gel espeso que llena el estómago y disminuye la sensación de “estómago vacío” y por lo tanto, la necesidad de comer. El mate, por otra parte, es una planta que ha demostrado su capacidad para retrasar el vaciamiento gástrico y por lo tanto, prolongar la sensación de plenitud.

Otras plantas presentan capacidad para reducir los depósitos grasos del  organismo transformándolas en calor, son  las llamadas plantas termogénicas. El té verde, el mate o el guaraná ejercen un efecto positivo, puesto que por su contenido en cafeína y polifenoles estimulan la combustión de las grasas. Dentro de las plantas medicinales con efecto inhibidor de la lipogénesis, o formación de grasas a partir de los hidratos de carbono, se encuentra la garcinia, que también es capaz de producir  un discreto efecto  sobre el apetito.    

NO TODAS LAS PLANTAS MEDICINALES SON IGUALES
 
Las plantas medicinales pueden encontrarse en distintas formulaciones. No todas ellas tienen la misma eficacia

-    Medicamentos: La mayoría de preparados de plantas medicinales que encontramos en la farmacia con registro de medicamento son de libre dispensación por el farmacéutico, ya que no requieren prescripción médico. Los medicamentos son los únicos preparados a base de plantas que informan en su material de acondicionamiento (caja, prospecto, etc.) de su acción o acciones terapéuticas y si procede de sus contraindicaciones, efectos secundarios, interacciones y posología.

Para obtener esta calificación de medicamento, los laboratorios farmacéuticos responsables de su comercialización, están obligados a presentar a las autoridades sanitarias un dossier con amplia documentación que avale el cumplimiento de unos estándares de calidad, seguridad y eficacia. Por eficacia se entiende la capacidad del medicamento de producir en el organismo el efecto terapéutico previsto. Y cuando hablamos de seguridad nos referimos a una relación positiva entre el beneficio y el riesgo y a la ausencia de efectos inesperados. La calidad del medicamento nos asegurará un contenido determinado de una o varias sustancias determinadas, que producirán en el organismo un efecto esperado y reproducible, con la razonable ausencia de efectos inesperados.

-    Plantas de uso tradicional de libre venta, aluden a sus propiedades avaladas por su uso tradicional y su forma de consumo, pero no pueden hacer mención de indicación terapéutica. Teóricamente no deberían ofrecer dudas en cuanto a su seguridad.

-    Plantas para infusión de uso alimentario, como tila, manzanilla, menta, hierba luisa, etc. que suelen tomarse en infusión como parte de la alimentación por su sabor y propiedades saludables.

Sin embargo, no siempre la separación de las distintas categorías está clara, e influyen múltiples factores:

-    La parte de la planta utilizada o el tipo de extracción.  Sirvan como ejemplo las distintas partes utilizadas del Abeto (yemas, hojas, corteza o resina) o la diferencia notable entre el uso del Acíbar  (extracto de la hoja de Aloe conteniendo sustancias antraquinónicas), de acción laxante o purgante, según la dosis, cuando se utiliza por vía oral, e irritante de la piel,  y el gel de Aloe (desprovisto de antraquinonas) que protege el aparato digestivo cuando se toma por vía oral y que cicatriza y calma las irritaciones y lesiones leves de la piel, al tiempo que la hidrata, cuando se usa tópicamente.

-    La concentración. No es comparable la potencia de acción que puede tener una infusión, con la de un extracto seco, o con la de un aceite esencial en uso oral cuya dosis terapéutica puede acercarse a la tóxica debido a la presencia de mayor cantidad de principios activos.   

-    La indicación. Véase por ejemplo el caso del Hipérico, cuyo uso tradicional era casi exclusivamente externo (como cicatrizante. La indicación actual de su extracto estandarizado, para el tratamiento de los estados depresivos leves, lo convierte en un medicamento con estudios de seguridad que aportan datos fidedignos sobre sus interacciones y posibles contraindicaciones.

Calidad garantía de seguridad y eficacia

Las plantas son productos complejos que contienen numerosos componentes químicos. Para garantizar su acción la planta debe contener unos principios activos determinados y en cantidad suficiente y esto solo se podrá garantizar si se controla  la calidad en todas sus fases, desde el cultivo al producto acabado. Los parámetros imprescindibles que deben analizarse para asegurar la calidad de un producto de plantas medicinales son:

-  Identificación de la planta y de la parte utilizada. Que asegurará que no existen adulteraciones o confusiones con otras plantas

-  Perfil de principios activos. Que para una misma especie vegetal viene determinado por diversos factores: genéticos y geográficos, tiempo de recolección, condiciones de secado y almacenamiento, edad del material (el tiempo de almacenamiento) y proceso extractivo, ya que diferentes técnicas extractivas extraerán diferentes principios activos.

-    Control de la pureza. Un material vegetal puede contener impurezas que constituyan adulteración (otras partes de la misma planta que no tengan principios activos, partes de otras plantas, tierra y piedras) o contaminantes que pongan en peligro la salud del consumidor, como los medioambientales (metales pesados, pesticidas, herbicidas, radioactividad, etc.), contaminación microbiana (bacterias, hongos, mohos: aflatoxinas, etc.), insectos  y animales pequeños.

-   Y, por último, debe asegurarse el contenido estandarizado en principios activos del producto acabado que nos garantice que siempre tendrá la misma eficacia.