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...DEMENCIA.
Se estima que más del 50 por ciento de los pacientes con enfermedad de Alzheimer sufrirá problemas para dormir en algún momento.
Estos episodios suelen ser el punto de inflexión para que los cuidadores decidan ingresar a su familiar en una residencia.

Oviedo,18 de abril de 2008.- El trastorno del sueño es una alteración muy frecuente en los ancianos con demencia. Según explica el doctor José Gutiérrez, del Centro Sociosanitario Casa Larrañaga de Avilés, estudios que se han hecho en centros americanos evaluando éste y otros trastornos pacientes con Alzheimer, se estima que más de la mitad de estos pacientes la va a padecer en algún momento de la evolución de su enfermedad. Este experto asegura que este problema, que no tiene por qué ser permanente, suele ser determinante para que la familia decida ingresar al anciano en una residencia. No obstante, recuerda que unas pautas básicas pueden mejorar hasta un 50 por ciento de esos trastornos.

El doctor Gutiérrez explica que el trastorno de sueño más frecuente es el insomnio  -dificultad para conciliar el sueño o padecer múltiples despertares nocturnos-. También son habituales el síndrome de las piernas inquietas y el síndrome de la fase adelantada del sueño. Este último provoca un cambio en el ciclo de vigilia al adelantarse la hora de dormir desde las seis o siete de la tarde hasta las doce o la una de la madrugada.

Otra posible alteración es la descrita en el síndrome del anochecer o crepuscular, que provoca alteraciones de la conducta ante la falta de luminosidad. Finalmente está el trastorno de conducta del sueño REM, que se traduce en muchos movimientos por parte del anciano, que suelen estar acompañados con voces y gritos e incluso  agresividad.

Todos estos trastornos afectan no sólo al anciano que los padece, sino que tienen un gran impacto en las personas que les cuidan, y muchas veces son determinantes para que se decida enviar al enfermo a una residencia. Para el abordaje de este trastorno, el doctor Gutiérrez aconseja en primera instancia intentar averiguar si tiene origen en alguna patología concomitante con la demencia.

Posibles causas

“Estas alteraciones pueden deberse a una infección de orina, a una insuficiencia cardiaca o una bronquitis crónica, que le provoque al anciano problemas respiratorios y despertares nocturno; al dolor, que muchas veces pasa desapercibido en el anciano con demencia o a problemas prostáticos que pueden producir una necesidad imperiosa de orinar tres o cuatro veces por la noche…”, explica.

Una vez descartada la causa, este experto aconseja seguir unos buenos hábitos de higiene del sueño: “seguir siempre un horario para acostarse y para levantarse, mantener la habitación sin estímulos sonoros y con una luz tenue, no tomar bebidas estimulantes durante la tarde y la noche, no realizar comidas copiosas, dar paseos con los enfermos durante el atardecer…”

El doctor Gutiérrez asegura que esto último se ha demostrado muy efectivo para los pacientes que tienen un adelanto en la hora del sueño. “Algunos estudios apuntan a que con esta pauta se puede retrasar el inicio del sueño 25 minutos, prolongar su duración unos 40 minutos y reducir los fármacos hipnóticos a la mitad”, explica.

Una vez se ha descartado que el trastorno se deba a una dolencia asociada y si fracasan estas pautas, la tercera opción es el tratamiento farmacológico. En el arsenal terapéutico los clínicos cuentan con antidepresivos sedantes, anticonvulsionantes, hipnóticos no benzopínicos, neurolépticos e inhibidores de la acetilcolinesterasa, que son los fármacos que se utilizan para tratar la enfermedad de Alzheimer  y que se están investigando para analizar su efectividad utilidad como facilitadotes del sueño.