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XXIV Simposium de Biorregulación
Los medicamentos moduladores de la inflamación no tienen los efectos secundarios de los AINEs.
Los sínto­mas digestivos asociados al consumo de AINEs comportaron una disminución de un 13% en la productividad laboral y un 26% en las actividades cotidianas.
Los medicamentos moduladores de la inflamación utilizan principios activos vegetales y minerales en microdosis.

Madrid, 11 de marzo de 2010. El uso de medicamentos que modulan la inflamación de forma natural evitaría cientos de ingresos en urgencias y complicaciones derivadas del consumo de antiinflamatorios y analgésicos no esteroideos (AINEs), según coinciden en destacar los organizadores del XXIV Simposium de Biorregulación, que se celebra este sábado en Madrid y en el que participan más de 160 especialistas en medicina interna, traumatología, toxicología y pediatría, entre otros.

Los medicamentos biorreguladores, entre los que se encuentran los moduladores de la inflamación, se componen de principios activos de origen vegetal y mineral, en microdosis, equivalentes a las que se encuentran en los mediadores de las respuestas celulares, lo que favorece los mecanismos de recuperación naturales del organismo. “No suprimen los procesos biológicos, sino que los estimulan, por lo que carecen de efectos secundarios e interacciones”, explica el doctor Jesús Agudo, presidente de la Asociación para el Estudio de la Medicina Biorreguladora y profesor de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. La extensión de su uso, añade, “evitaría muchas gastritis, sangrados intestinales y otros efectos indeseados de los antiinflamatorios tradicionales, como las complicaciones cardíacas”.

Diferentes investigaciones han demostrado la eficacia y seguridad de los medicamentos moduladores de la inflamación frente al dolor y la inflamación. Un estudio de la Mutua de Accidentes Laborales MAZ en Valencia comprobó que permitían una recuperación más rápida del esguince. En el estudio se trató a un grupo de pacientes con esguince con el tratamiento convencional (aplicación de frío y vendaje) y a otro grupo al que se le añadieron dos tratamientos biorreguladores (Traumeel –medicamento modulador de la inflamación- y Lymphomyosot –medicamento de drenaje linfático-). Más de la mitad de los pacientes a los que se administraron  ambos medicamentos (56 %) no requirieron baja, lo que sólo ocurrió en el 35 % de quienes fueron tratados de manera convencional. La diferencia en los resultados a largo plazo fue incluso mayor: sólo 1 de cada 10 pacientes con Traumeel y Lymphomyosot necesitó una baja de más de una semana frente a 3 de cada 10 con el tratamiento convencional, sin que se registraran efectos secundarios.

Efectos secundarios de los AINEs

Los AINEs, que se emplean contra el dolor y la inflamación, en cambio, presentan efectos indeseables, recuerda el doctor Agudo. Un reciente estudio del Servicio de Urgencias del Hospital de Sabadell en el que ha participado el Instituto de Salud Carlos III y la Universidad de Barcelona recoge que “los efectos adversos de los AINEs son frecuentes y, entre estos, destacan, por su frecuencia y grave­dad, las complicaciones digestivas, específicamente las relacionadas con la aparición de lesiones en la mucosa gastroduodenal”. Un 30% de los pacientes que to­man AINEs, añade, “presentarán síntomas dispépticos y de éstos un 30% tendrán una úlcera”. Las complicaciones digestivas son la causa de 50.000 hospitalizaciones anuales, de 1.000-2.500 muertes por año en España”. Estas cifras, advierte el estudio, “son comparables al número de muertes causadas por el sida”.

En el trabajo también incluye los resultados de otras investigaciones en las que se aprecia “los síntomas digestivos asociados al consumo de AINEs comportaron una disminución de un 13% en la productividad laboral y un 26% en las actividades cotidianas”. Los AINEs son uno de los grupos terapéuticos más utilizados en medicina. Los toman el 20% de los mayores de 65 años y se prescriben al 20% de quienes requieren ingreso hospitalario, señala el estudio. Su consumo se ha duplicado en me­nos de 15 años, y tanto éstos como los fármacos protectores del estómago a los que se asocian ”se encuentran entre los diez principios activos más prescritos“. El coste estimado en 1998 atribuible al consumo de AINE y sus compli­caciones fue de 80-200 millones de euros en España.

Además, un estudio dirigido por la Universidad de Navarra y publicado en el último número de la Revista Española de Cardiología concluye que “el uso habitual tanto de aspirina como de otros analgésicos diferentes de la aspirina parece asociarse a mayor riesgo de hipertensión arterial, independientemente de otros factores de riesgo”.