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86 Congreso de Oftalmología

Tras aplicarse en trasplante de córnea se ensaya ya en cataratas.
Las lentes intraoculares permiten mejorar la visión sin necesidad de láser y realizar ajustes sobre la lente y no sobre la córnea.
Las córneas artificiales están consiguiendo devolver la visión a invidentes.

Madrid, 23 de septiembre de 2010. El láser de femtosegundos, que actúa a nivel molecular, se ha convertido la última frontera en cirugía de los trastornos de la visión, 20 años después de las primeras aplicaciones del láser en este campo (el LASIK), según han destacado los expertos reunidos en el Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO). Una de sus versiones se utiliza ya en patologías refractivas (miopía, hipermetropía, astigmatismo) y desde hace unos meses ha comenzado a aplicarse, en otra versión, en trasplante de córnea o queratoprótesis. Ahora, un grupo de oftalmólogos españoles, en colaboración con otros países, está realizando pruebas, en otro modelo de  láser de femtosegundos con cirugía de cataratas, la causa más común de deterioro visual y la intervención con más lista de espera en la sanidad pública.

Este tipo de láser utiliza la luz infrarroja para separar moléculas de la córnea sin transferencia de calor o impactos a las células adyacentes. Su aplicación más reciente, en unos pocos centros españoles, es en el trasplante de córnea. Las enfermedades que nublan la córnea son las causas más comunes de ceguera. Aunque desde hacía unos años los trasplantes de córnea invasivos estaban dando paso al trasplante de finas capas de la misma (queratoplastia lamenar), con el láser de femtosegundos este procedimiento se facilita, afirma el doctor Luis Fernández de la Vega, vicepresidente de la SEO. “Conseguimos reducir el riesgo de rechazo y el paciente obtiene una recuperación más rápida y una mayor agudeza visual”.

Los ensayos para extender su aplicación en cataratas ya han comenzado. “Aún nos quedan 2 ó 3 años para su uso generalizado pero lo que hemos observado hasta el momento es que la intervención es más perfecta y reduce el tiempo quirúrgico en algunas fases”, añade.

“Todos los mayores de 60-65 años presentan algún grado de opacificación incipiente del cristalino”, explica el doctor Francesc Duch, del Institut Català de la
Retina. Su tratamiento actual, cuando esta opacidad afecta a la visión y se manifiesta como una catarata que dificulta las actividades habituales del paciente, es por ultrasonidos, la facoemulsificación, que, según este experto, “ha avanzado tremendamente en los últimos años, con incisiones cada vez más pequeñas y liberación de la energía más controlada y eficaz. Sin embargo, el láser de femtosegundos, reconoce, “va a suponer el próximo avance al respecto permitiendo facilitar y realizar con más precisión muchas de las maniobras de la cirugía. En los próximos años probablemente esta tecnología gane protagonismo como técnica preferida para este tipo de cirugía”.

Lentes intraoculares ajustables
Otro avance que ha permitido mejorar la visión de quienes se operan de cataratas y en defectos refractivos son las lentes intraoculares ajustables a la luz. Entre un 10 y un 30 % de pacientes requiere un ajuste de su visión tras la cirugía de cataratas. Ahora estos retoques se pueden realizar directamente sobre la lente y no sobre la córnea, por lo que los cambios son reversibles, señala el doctor Miguel Ángel Zato profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y director del Instituto de Ciencias Visuales. Este tipo de procedimiento también se realiza ya en miopía e hipermetropía.

Las lentes intraoculares en cataratas, pseudofáquicas, son multifocales. lo que permite solucionar también, en una sola intervención, patologías como la presbicia, la miopía y el astigmatismo añade el doctor Luis Cadarso, y que el paciente no tenga que volver a utilizar gafas, ni de cerca ni de lejos. En defectos de refracción a partir de 7 dioptrías también se recomienda el implante de lentes intraoculares, en este caso las fáquicas, aunque aún no se han logrado lentes multifocales, confiesa,

Córneas artificiales para devolver la visión
Las córneas biosintéticas o queratoprótesis son otra de las posibilidades que se están probando para devolver la visión incluso en invidentes. El pasado mes de agosto, investigadores canadienses y suecos demostraron por primera vez, en un estudio publicado en Science Translational Medicine, que las córneas biosintéticas pueden ayudar a regenerar y reparar el tejido dañado del ojo y mejorar la visión en humanos.

“Se está trabajando en diversos modelos que permiten a ciegos totales tener una visión aceptable”, comenta el doctor Zato, para quien el próximo paso pueden ser las córneas fabricadas a partir de células madre.


AUMENTAN LAS LESIONES OCULARES POR LA FALTA DE PROTECCIÓN

Se calcula que cada año hay 18.000 lesiones oculares por deporte.
Casi la mitad de las lesiones oculares en niños se deben al deporte o al ejercicio.

El frontón, el squash, el hockey y el baloncesto son los deportes más peligrosos para los ojos. Los baloncestistas tienen 1 posibilidad entre 10 de sufrir una lesión ocular. Los futbolistas 1 entre 50 en 8 años

La protección ocular evitaría gran parte de las lesiones

Madrid, 23 de septiembre de 2010. El incremento de la práctica deportiva, la mayoría  sin protección ocular, está incrementando las lesiones en los ojos, sobre todo en deportes con un alto riesgo de impacto, como el squash y el baloncesto, según datos de la Sociedad Ergoftalmológica Española, que celebra su congreso anual en el marco del de la Sociedad Española de Oftalmología. Se calcula que unas 72.000 personas sufren traumatismos oculares cada año, de los que una cuarta parte se deben al deporte. En los niños, el deporte o el ejercicio suponen casi la mitad de los mismos. Una correcta información y protección adecuada evitarían el 90 % de las lesiones.

La mayoría de los traumatismos son debidos a una pelota o a un palo, advierte el doctor Pedro Fernández de la Fuente, presidente de la sociedad, que participa en el congreso. Los deportes con más riesgo son el frontón, el baloncesto, el squash, el béisbol, el hockey y las artes marciales, para los que los oftalmólogos recomiendan protección con gafas de policarbonato o cascos con rejilla, según el caso.

El fútbol es el deporte con más lesiones oculares, según este experto, debido a su uso extendido, aunque su riesgo es moderado. Según diversos estudios, un jugador de fútbol tiene una probabilidad de 50 de sufrir una lesión ocular en una carrera de 8 años. El baloncesto es la principal causa de lesiones oculares deportivas entre los 15 y los 24 años en Estados Unidos. Cada año se producen en la NBA aproximadamente 50 lesiones oculares de gravedad. Las posibilidades de un traumatismo en el ojo son de 1 entre 10. El deporte de raqueta más peligroso de todos es el squash. Se calcula que la tasa promedio de lesiones varía entre 3,7 y 8,8 lesiones por cada 100 jugadores por año y hay de 5 a 9,5 lesiones por cada 100.000 partidos competitivos. A 230 km por hora puede desplazarse una pelota de squash o de frontón. Por eso la gravedad de las lesiones en los deportes que utilizan pelotas pequeñas a gran velocidad es también mayor. El 10 % son permanentes y en todas se requiere intervención hospitalaria, destaca el doctor De la Fuente.

La profesionalidad influye en el riesgo de impacto, “no tanto porque los profesionales se protejan más sino porque saben cómo evitar el riesgo, apartándose de la trayectoria de la pelota”, comenta este especialista. De hecho, se ha visto que más del 50 % de las lesiones se producen en novatos frente a un  13% en los jugadores avanzados.
 
La incorporación de protección adecuada en el reglamento evitaría muchas lesiones, aseguran los oftalmólogos. Un estudio realizado en Canadá reveló que antes de instaurar las actuales medidas de protección que tienen que seguir los jugadores de hockey sobre hielo, 70 % de los jugadores de este deporte había sufrido algún traumatismo ocular severo y 15 % de ellos había derivado en pérdida de visión. La seguridad también ahorra dinero al Estado. Tras la obligación de utilizar máscaras en Estados Unidos (2007) se calcula que se produce un ahorro de 10 millones de dólares al año al prevenir cerca de 70.000 lesiones oculares y faciales.

Daños por el sol
Otro de los peligros de la práctica deportiva para los ojos es la exposición prolongada a los rayos ultravioleta, comenta el profesor De la Fuente. Estas lesiones son más comunes en deportes tales como esquí en la nieve, esquí acuático y otros deportes acuáticos. Entre los síntomas figuran dolor, fotosensibilidad, rojez y sensación de cuerpo extraño. La retinopatía solar se produce al mirar prolongadamente al sol. El síntoma primario es una reducción de la agudeza visual. Un estudio publicado el pasado mes de mayo en la revista Scottish Medical Journal señalaba que “las gafas de sol son frecuentemente despreciadas como protectores pero los ojos son fácilmente afectados por la radiación ultravioleta y deberían ser llevadas por esquiadores, montañistas e incluso aquellos involucrados en deportes acuáticos”.

Los oftalmólogos recomiendan utilizar gafas adecuadas a cada deporte, realizar revisiones periódicas de la vista y extremar las precauciones en el caso de personas con defectos de refracción o que hayan sido operadas recientemente.