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Instituto de la sal

 El Instituto de la Sal a propósito de los Programas de Salud Pública
- La reducción de sal en personas sanas puede que no sea la mejor alternativa para alcanzar niveles de salud pública óptimos.
- Es fuente de vida, un alimento esencial, un ingrediente clave para la industria agroalimentaria y vehículo conductor ideal de flúor y yodo para la población.

Madrid, 7 de Octubre, 2010.- El Instituto de la Sal ha hecho pública su posición a propósito de los políticas de consumo de sal de la Administración española. Los programas de reducción de sal como plataforma de mejora de la salud pública son susceptibles de generar confusión en la población por incompletos, al centrar la atención en un solo alimento de la dieta. La reducción de sal en la alimentación de personas sanas puede que no sea la mejor alternativa para alcanzar niveles de salud pública óptimos y reducir los riesgos de la enfermedad cardiovascular y su mortalidad asociada.
 
Consumo adecuado de sal.

Un cuerpo humano con buena salud, contiene entre 50% y 75% de agua, y entre 70 gr. y 100 gr. de sodio. Una adecuada ingesta de sal ayuda a mantener este delicado equilibrio, que a su vez asegura un óptimo metabolismo, un transporte de nutrientes, su eliminación y un funcionamiento adecuado del sistema nervioso central.

El sodio regula el equilibrio del agua y del pH del cuerpo, mejorando la transmisión de los impulsos nerviosos, manteniendo el balance de fluidos y electrolitos, y ayudando al músculo cardiaco a contraerse. El cloruro es importante en el proceso de digestión y en la absorción de potasio. Ayuda a la sangre a transportar el dióxido de carbono de los ganglios respiratorios a los pulmones, y preserva el equilibrio de ácidos en el cuerpo. Cuando el sistema inmunológico es atacado, el cloruro ayuda a combatir las infecciones. Son nutrientes que nuestro cuerpo no produce y, sin los cuales, no funciona.

Salud pública.

ISAL está favor de políticas de salud pública dirigidas a disfrutar de una dieta variada, reforzando el consumo de frutas y hortalizas, reduciendo la ingesta calórica global, disminuyendo las situaciones que provocan el stress en el cuerpo, aumentando de forma proporcional a las capacidades individuales la actividad física regular, y disminuyendo de forma paulatina y a largo plazo el peso corporal. Estas modificaciones han demostrado ser más eficientes, útiles y saludables en la mejora de los niveles de tensión arterial, qué solo reduciendo el consumo de sal en la población.

La sal, consumida de forma apropiada, es saludable e insustituible. Sus múltiples beneficios y aplicaciones hacen de ella un alimento que debe ser divulgado entre la población; es una fuente de vida, un alimento esencial y un ingrediente clave para la industria agroalimentaria.

Yodación universal de la sal.

La utilización de la sal como vehículo conductor ideal de yodo facilita luchar contra la carencia de este elemento, que constituye una importante amenaza para la salud y el desarrollo de la población mundial, especialmente para los niños y las embarazadas. Según la ONU, el yodo es esencial para el desarrollo intelectual. La Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y el Consejo Internacional para el Control de los Trastornos por Deficiencia de Yodo (ICCIDD) apoyan y promueven el desarrollo de programas de yodación universal de la sal para reducir la prevalencia de trastornos por su deficiencia. De igual manera, la sal es utilizada como vehículo conductor de flúor para mejorar la salud bucodental de la población.

La sal enriquecida con esos micronutrientes contribuye de forma decisiva a la erradicación de enfermedades de gravedad en la población mundial.

Sal y etiquetado nutricional.

En los etiquetados nutricionales la sal y el sodio a menudo aparecen como si fueran la misma sustancia. Esto es incorrecto y crea confusión en el consumidor. La sal es un ingrediente, un condimento, y un alimento. El sodio es un nutriente. Desde ISAL apoyamos y recomendamos informar de forma clara y transparente los consumidores del contenido nutricional de los alimentos.

La sal es el aditivo más antiguo que se utiliza en alimentación y uno de los principales valores de la gastronomía en cualquier cultura. Su inconfundible sabor “salado” es insustituible por las sustancias alternativas del mercado.