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Los médicos del deporte alertan del peligro del uso indiscriminado de analgésicos y antiinflamatorios en el deporte de base.
En el deporte de élite la tendencia, en cambio, es a utilizar medicamentos naturales, como los homeopáticos compuestos.
Bilbao, 28 de octubre de 2010. Los deportistas profesionales utilizan cada vez con más frecuencia medicamentos de origen natural para aliviar el dolor y la inflamación en detrimento de antiinflamatorios y analgésicos de síntesis, ya que “existe una tendencia creciente a evitar los efectos secundarios de estos últimos y, al mismo tiempo, no dar positivo en el control antidoping”. Así lo asegura el doctor Pedro Manonelles, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE), que celebra su XIII Congreso Nacional en Bilbao.

Entre estos medicamentos naturales los que más auge están teniendo en deporte son los homeopáticos compuestos o biorreguladores, destaca el doctor Miguel del Valle, director de la Escuela de Medicina  de la Educación Física y el Deporte de la Universidad de Oviedo, que ya son habituales en los clubes de fútbol de primera y segunda división, así como en los centros de alto rendimiento deportivo de Sant Cugat del Vallés (Barcelona) y Sevilla. El doctor Del Valle imparte un taller en el congreso de FEMEDE sobre protocolos con tratamientos biorreguladores en lesiones deportivas.

Este tipo de medicamentos, de dispensación farmacéutica, están compuestos por principios activos de origen vegetal y mineral en pequeñas dosis (si bien mayores que las de la homeopatía convencional), que son las que se encuentran de manera natural en el organismo. Un estudio de la Universidad Católica de Murcia publicado en la revista Archivos de Medicina Deportiva, que el doctor Del Valle edita, demostró que la aplicación de un medicamento biorregulador (Zeel) en un tipo frecuente de lesión (la condropatía rotuliana) mejoraba la movilidad articular desde la primera administración en un 80 % de los casos y se concluía que “en la mayoría de los pacientes tratados desaparece el dolor, favoreciendo una rápida reintegración al entrenamiento deportivo”.

La mitad de los deportistas de élite ya utilizan medicamentos homeopáticos compuestos, según el doctor Del Valle, ya que “alivian el dolor y la inflamación y permiten una rápida recuperación, con la ventaja adicional de que no están tipificados como dopantes”. Entre estos medicamentos se encuentran mediadores de la inflamación, que ayudan a reducir el dolor y la inflamación de esguinces y contracturas; y relajantes musculares.

Abuso de antiinflamatorios
En el deporte aficionado, en cambio, se sigue abusando de analgésicos y antiinflamatorios y analgésicos no esteroideos (AINES), incluso de manera preventiva, según un reciente estudio de la Universidad de Indiana (Estados Unidos) publicado en la revista The Physician and Sportsmedicine, lo que puede ocasionar trastornos cardiovasculares, musculoesqueléticos, renales y gastrointestinales. Otro estudio de la Universidad norteamericana de Ferris State publicado el pasado mes de junio en la revista Pediatrics clinics of North America advertía de que “los datos indican que los [atletas] adolescentes consumen tratamientos analgésicos por su cuenta y no son conscientes de su toxicidad potencial”.

La lesión más frecuente en el deporte es el esguince de tobillo, para el que también está indicada la medicina biorreguladora, según el doctor Del Valle. 27 de cada 1.000 deportistas sufren esguince de tobillo, según una investigación alemana de la Universidad de Groningen publicada este octubre en Family Practice. También este mes un macroestudio estadounidense, publicado en la revista The Journal of Bone and Joint Surgery, sitúa la incidencia del esguince de tobillo entre la población general en 2,15 por mil personas al año.

Otra lesión muy frecuente es la condropatía rotuliana, sobre todo en los deportes de impacto contra el suelo y en aquéllos que requieren mantener las rodillas dobladas (como esquí o padel). Quienes tienen la pelvis ancha son más susceptibles de padecerla, ya que el fémur rota hacia adentro, por lo que es más frecuente en mujeres. Se cree que la lesión se produce por pequeños impactos repetidos, caídas o golpe directo sobre la rótula, carga estática en posturas flexoras, artrosis prematura en corredores veteranos, calzado inadecuado, terreno inclinado, etc. Su incidencia aumenta a partir de los 30 años. Es frecuente en el atletismo (en especial en corredores de fondo) y en los deportes que se desarrollan sobre terrenos duros.