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Según se ha puesto de manifiesto en el Curso de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) “Vacunas para el Siglo XXI” organizado en colaboración con el GEsVA.
Investigaciones recientes muestran que el 5% de los pacientes infectados produce de forma natural anticuerpos muy eficaces frente al virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Los tratamientos actuales han logrado cronificar la enfermedad permitiendo a estos pacientes vivir hasta el punto de que, en la actualidad, la esperanza de vida es similar a la de una persona sana.

En los últimos años, la población ha bajado la guardia en la prevención del VIH lo que ha motivado un repute en el número de casos de infectados (entre 3.500 y 4.000 españoles al año).

Otra línea de investigación son las vacunas terapéuticas, indicadas en pacientes infectados por el virus y cuyo objetivo es reforzar su sistema inmune a fin de retirarles la medicación.

Santander, 20 de junio de 2011.- “Las nuevas líneas de investigación frente al virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) se basan en la caracterización de los anticuerpos de gran actividad  frente al virus que se encuentran presentes en el cinco por ciento de los pacientes infectados, lo que nos permitirá estudiar su comportamiento y diseñar una nueva generación de vacunas que permita inducir este tipo de anticuerpos de gran potencia capaces de bloquear el virus del sida”, según ha explicado doctor José Alcamí, jefe de la Unidad de Inmunopatología del Sida del Instituto de Salud Carlos III, durante su participación en el Curso de Verano “Vacunas para el Siglo XXI” organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en colaboración con el Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto (GEsVA) y que comienza hoy en el Palacio de la Magdalena de Santander hasta el próximo miércoles, 22 de junio.

El curso tiene como finalidad “analizar el presente y futuro de la vacunación como eje central para la prevención de las enfermedades infecciosas, para lo que contaremos con la participación de más de una veintena de destacados expertos en el campo de la salud pública e infección”, explica el doctor Ramón Cisterna, director del curso, coordinador del GEsVA y jefe de Servicio de Microbiología Clínica y Control de la Infección del Hospital de Basurto (Vizcaya).

Este hallazgo abre nueva vía para luchar contra esta enfermedad que, en nuestro país, contraen al año entre 3.500 y 4.000 personas. “Los errores y desaciertos del pasado nos ha permitido comprender mejor el motivo de los fracasos de las vacunas previas y definir una serie de dianas en el virus que son las importantes”, aclara el doctor Alcamí. Aún así, a diferencia de otros virus o infecciones bacterianas, como la gripe, la hepatitis B, la difteria o el tétanos,  el de la Inmunodeficiencia Humana tiene unas características biológicas muy diferentes que le permiten esconderse del ataque del sistema inmune, “de ahí que en los últimos años no haya habido grandes avances al respecto”, puntualiza.

Hacia la cronificación de la enfermedad
Aunque los tratamientos actuales han permitido cronificar la enfermedad hasta el punto de que, en la actualidad, la esperanza de vida en estos pacientes es casi similar a la de las personas no infectadas, “algo impensable hace quince años, cuando la mayoría de los enfermos por VIH fallecían en un plazo de 4 ó 5 años”, aclara este experto; la ciencia trabaja a contrarreloj en el desarrollo de una vacuna definitiva para prevenir la infección por el virus del VIH.

A día de hoy, la esperanza de vida en pacientes con VIH se sitúa en los setenta años. “Aún así, existen todavía diez años de vida que hay que ganar y es que el virus no sólo envejece el sistema inmune, sino que provoca una envejecimiento precoz en diez años aproximadamente de todo el organismo debido a la sobrecarga y el estrés que supone enfrentarse a la infección”. En estos pacientes se ha observado además un mayor riesgo tumoral y de enfermedades cardiovasculares que en personas no infectadas.

Pese a los nuevos avances en el campo de la investigación, en opinión del doctor Alcamí, “la lucha contra el SIDA empieza por prevenir el contagio. Es muy importante que la población tome conciencia de los riesgos porque, aunque hoy en día la gente no muere de SIDA, el tratamiento tiene efectos secundarios y el organismo paga un alto precio que es el aumento de otras enfermedades. En los últimos años, la incidencia por el virus  VIH ha aumentado al producirse nuevas infecciones y una de las causas es la percepción social de que la infección por el VIH ya no se trata de una enfermedad mortal”. Una vacuna frente al VIH representa un objetivo importante ya que permitiría no sólo prevenir el virus, sino también las enfermedades asociadas.

Vacunas terapéuticas
Otro campo de investigación en desarrollo y objetivo de análisis en la sesión de hoy son las vacunas terapéuticas frente al VIH. A diferencia de las preventivas, éstas están indicadas en personas ya infectadas por el virus. “El mecanismo de acción es distinto, porque en este caso lo que se busca es reforzar el sistema inmune del enfermo para controlar el virus. En cualquier caso, esta vacuna no lograría curarlos, pero sí les permitiría dejar de medicarse”, prosigue el jefe de la Unidad de Inmunopatología del Sida del Instituto de Salud Carlos III. “Los avances en este campo son muy modestos y sus beneficios no justifican por el momento aplicar este tipo de vacunas a todos los pacientes infectados”.

Sobre el GEsVA
El Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto (GEsVA) es un grupo multidisciplinar  sin ánimo de lucro que tiene como objetivo divulgar la importancia de la vacunación en el adulto y concienciar de las buenas prácticas vacunales, para contribuir así a la prevención de las enfermedades y la mejora de la calidad de vida de la sociedad.

Coordinado por el doctor Ramón Cisterna, Catedrático de Microbiología y Jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Control de la Infección del Hospital de Basurto (Bilbao), el GEsVA está formado por los doctores Ángel Gil de Miguel, Catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid); José Luis Viejo Bañuelos, Jefe del Servicio de Neumología del Hospital General Yagüe (Burgos) y José Luis Cañada, Centro de Salud de Algorta-Getxo (Vizcaya).