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Los expertos alertan de una falta de concienciación sobre los efectos de la somnolencia en la carretera y en el ámbito laboral. Piden a las administraciones un completo plan de sensibilización sobre la importancia del sueño.
Es fundamental conocer las señales que indican la aparición de sueño y cansancio, ya que diversos estudios demuestran que después de cuatro horas al volante y sin descanso se tarda el doble de tiempo en reaccionar ante una situación imprevista.

Las personas con apnea de sueño tienen tres veces más probabilidades de provocar un accidente de tráfico. Sin embargo, un correcto tratamiento permite una vida normalizada, la conducción de vehículos y la incorporación al trabajo de forma prácticamente plena

Burgos, Marzo de 2012.- La excesiva somnolencia diurna afecta a un 5% de la población, ya que existe una relación directa entre las horas dormidas y la aparición de un exceso de sueño durante el día. Mientras que aproximadamente un 35% de los conductores están somnolientos, hasta un 30% de los accidentes de tráfico guardan relación directa con el sueño al volante. Así lo han puesto de manifiesto los más de 300 asistentes a la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, que se celebró del 7 al 10 de marzo en Burgos, con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia del descanso y el buen dormir para prevenir tanto los accidentes en carretera como en el ámbito laboral.

En el simposio ‘Somnolencia como factor de siniestralidad’, que ha tenido lugar la semana pasada, los especialistas en sueño han trabajado sobre la identificación de grupos con más riegos de accidente -entre los que destacan fundamentalmente los jóvenes y los trabajadores a turnos-; el problema de los conductores y el empleo de medicamentos, drogas o alcohol; y la necesidad de crear un plan nacional para la prevención de los trastornos del sueño o enfermedades asociadas al sueño. Finalmente, de manera específica, se analizaron la situación y los inconvenientes habituales a los que se enfrentan los conductores profesionales y de largo recorrido.

La somnolencia es un estado subjetivo y objetivo de disminución de la vigilia y propensión al adormecimiento que implica torpeza y pesadez de los sentidos y una incapacidad de mantener un nivel adecuado de vigilancia. “Hace más lentos los tiempos de reacción, reduce el nivel de atención sostenida y altera la capacidad de realizar correctamente una tarea compleja como la de conducir un vehículo, por lo que la mayoría de los accidentes relacionados con la somnolencia son los que causan más mortalidad”, explica el Dr. Terán presidente de la XXI Reunión Anual de la SES.

En la carretera, los accidentes por sueño también son los que más repercuten en cuanto a costes económicos. De hecho, el gasto estimado en toda Europa en relación con los accidentes de tráfico y apneas de sueño se estima en 16 millones de euros. “La sociedad no es consciente de que el correcto tratamiento de los pacientes con apneas evitaría más de 500 accidentes al año, lo que equivale a un ahorro neto de 7,9 millones de euros”, indica el Dr. Terán.

El problema reside en que, frente a la clara consciencia de la población de que conducir bajo los efectos del alcohol representa un riesgo de accidente muy alto, no existe el mismo grado de alerta con respecto a la somnolencia. Por esta razón, los especialistas insisten en la importancia de que dormir las horas adecuadas y dedicar los recursos necesarios al diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sueño disminuyen en gran medida el riesgo de accidentes.

Estudios recientes han demostrado que después de cuatro horas al volante, se tarda el doble de tiempo en reaccionar ante una situación imprevista. Por eso, a la hora de prevenir los accidentes, es importante conocer las señales que indican la aparición de sueño. Llegado el caso, puede ser necesario salir de la calzada y realizar un descanso breve de unos 10 o 15 minutos, o bien ser sustituido por otra persona: “en condiciones normales, se recomienda hacer paradas cada 150-200 km para evitar la fatiga o bien cada dos horas, de al menos 15 minutos, para pasear y desentumecer el cuerpo”, advierte el somnólogo.

Dentro del grupo de los trastornos de sueño que producen somnolencia diurna y pueden afectar a la conducción, la apnea de sueño es la más estudiada por los especialistas, ya que en pacientes no tratados multiplica por tres el riesgo de accidente de tráfico. La apnea de sueño consiste en la repetición de episodios de obstrucción o colapso en la vía aérea superior durante el sueño, lo que provoca un colapso del flujo de aire hacia los pulmones que, en ocasiones, desencadena la disminución de los niveles de oxígeno. En el marco de la reunión, el Dr. Daniel Rodenstein describió la situación actual de la Directiva europea en materia de conducción de vehículos y apnea del sueño. En el caso de los conductores profesionales con apneas, “los pacientes se sienten desprotegidos porque la legislación europea no es uniforme. Por  ejemplo, en nuestro país las personas ya tratadas sufren un grado de discriminación derivado del trato que el reglamento de conductores les da a todos los pacientes, estén o no tratados. Sin embargo, las personas que reciben tratamiento vuelven a tener un riesgo similar al de los demás conductores”, comentó el Dr. Terán. Y ante estos hechos, suelen tender a ocultar la enfermedad por miedo a las repercusiones laborales.

En materia de siniestralidad laboral, los asistentes hicieron un repaso sobre las demandas más importantes para mejorar los trastornos de sueño en el ámbito de las empresas con trabajadores por turnos. De esta forma, los especialistas hicieron hincapié en la necesidad de incorporar la valoración de los trastornos del sueño en los planes de seguridad de las empresas. “Este sistema de trabajo es una necesidad de organización socio-económica pero, en general, el ser humano no está diseñado para trabajar por turnos. Los responsables de las empresas deben ser conscientes de la necesidad de reducir el estrés y la fatiga laboral evitando las sobrecargas horarias y la "turnicidad" y, en particular, los horarios nocturnos, así como los factores de riesgo psicosocial implicados, además de incrementar las pausas y descansos en función de las necesidades de cada puesto”, profundizó el miembro de la SES. La legislación laboral española no contempla los problemas relacionados con el sueño y tampoco existe una adecuada red de vigilancia que permite un control de la siniestralidad por trastornos de sueño, denuncian los especialistas.

Sociedad Española de Sueño
La Sociedad Española de Sueño se creó en 1991 y a día de hoy constituye el principal referente en España en materia de investigación e impulso de la medicina del sueño. Como sociedad científica cumple la finalidad de aunar a todos los profesionales de la salud e investigadores especializados en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sueño desde sus diferentes disciplinas médicas (neumología, neurología, neurofisiología, psiquiatría, odontología, pediatría, otorrinolaringología, atención primaria, enfermería, etc.).

En la actualidad, cuenta con 300 asociados. A través de diversos grupos de trabajo especializados en diferentes aspectos del sueño, la Sociedad fomenta la investigación científica y la búsqueda de nuevos indicios que puedan ayudar a la mejora de la calidad de vida de las personas que viven con un trastorno del sueño.