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La vitamina D, o “vitamina de la luz del sol”, es una vitamina liposoluble que nos aporta el calcio necesario para la formación de los huesos. Media hora de exposición solar es suficiente para obtener el 90% de las cantidades recomendadas de vitamina D. También nos aportan vitamina D la ingesta de algunos alimentos como el pescado, los huevos y algunos productos lácteos y zumos enriquecidos con este tipo de vitamina

Varias investigaciones señalan la vitamina D como un marcador de riesgo cardiovascular, ya que se ha comprobado una relación de asociación entre un déficit de esta vitamina y una mayor predisposición al desarrollo de factores de riesgo cardiovascular o determinadas enfermedades tales como el infarto o la angina de pecho

Para obtener los niveles adecuados de vitaminas y nutrientes imprescindibles para una buena salud cardiovascular, la Fundación Española del Corazón (FEC) recomienda mantener una dieta rica y equilibrada, así como no olvidar la práctica regular de ejercicio. Además, incide en los beneficios de exponerse al sol pero siempre con cremas de protección solar adecuada para nuestro tipo de piel y con  moderación, ya que en exceso puede convertirse en un elemento dañino para la salud de nuestra piel


Madrid, 8 de agosto de 2012-. La Fundación Española del Corazón (FEC) alerta sobre la importancia de mantener unos hábitos de vida cardiosaludables para mantener los niveles de vitamina D por encima de 30 ng/ml. Los estudios epidemiológicos realizados hasta el momento demuestran la existencia de una asociación entre niveles bajos de vitamina D y una mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial y la diabetes, factores que pueden llegar a provocar algunas enfermedades cardiovasculares como el infarto o la angina de pecho. En concreto, el estudio estadounidense Health Professionals Follow-up Study, revela que el riesgo de infarto se multiplica por dos en aquellas personas que tienen valores de vitamina D inferiores a 15ng/ml.

La vitamina D es una vitamina liposoluble, es decir que se almacena en el tejido graso del cuerpo, y su función principal es la de ayudar al organismo a absorber el calcio necesario para, junto con el fósforo, formar nuestros huesos.

Esta vitamina se produce principalmente mediante la exposición de nuestra piel a los rayos solares UV, por este motivo también se la conoce popularmente como “la vitamina de la luz del sol”. La Dra. Regina Dalmau, miembro de la sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), nos explica el proceso: “frente a la exposición solar, se produce una reacción química que trasforma el colesterol o ergosterol (propio de los vegetales) en vitamina D activa efectiva, por este motivo los países que gozan de más cantidad de horas de sol poseen unos niveles más altos de Vitamina D.” Y añade, “también existen muchos alimentos que contienen vitamina D de forma natural, como los pescados grasos (salmón, atún, caballa, sardinas), el marisco, el huevo, o de forma enriquecida como algunos productos lácteos (leche, yogures, quesos), cereales  o zumos.
La vitamina D, tanto la que obtenemos mediante la filtración de la luz solar (90%) como la que ingerimos mediante alimentos (10%) sufre dos transformaciones en el organismo: la primera sucede en el hígado y da lugar al calcidiol. La segunda tiene lugar en los riñones y otros tejidos y produce calcitriol, una hormona activa que estimula la absorción del calcio, algunos fosfatos y regula la transcripción de diferentes genes. Además, también participa en la síntesis de la insulina y en la contracción cardiaca, regula el sistema inmunitario y tiene poder antimicrobiano.

 “Seguir una dieta equilibrada y una exposición solar de media hora al día, con protección solar ya nos aporta los niveles suficientes de vitamina D necesarios. Ambas fuentes de vitamina D son complementarias, ya que las dos son imprescindibles y en general el mantener una dieta equilibrada es recomendable para lograr una salud completa”, señala la Dra. Dalmau y, en relación a los índices adecuados de vitamina D, añade “más que niveles adecuados, parece que hay niveles por debajo de los cuales se considera que la cantidad es insuficiente, que son menos de 30 nanogramos por mililitro en sangre.”

Ante estos datos la cardióloga Regina Dalmau insiste en señalar que, “son necesarias más investigaciones para confirmar estos hallazgos, lo que sí podemos evidenciar científicamente a través de  estudios epidemiológicos que se han realizado hasta el momento, es que la gente  que posee un déficit de vitamina D en sangre tiene más enfermedades cardiovasculares, lo que no implica que exista una relación de causalidad entre ambas circunstancias, ya que dicha asociación puede deberse a que bajos niveles de vitamina D estén asociados a otras situaciones que sí se convierten en factores de riesgo reales, como una dieta poco cardiosaludable o la falta de ejercicio físico”.
Acerca de la SEC y de la FEC

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) constituyen una organización cuyo impulso vital es velar por la salud cardiovascular de la población a través de la excelencia clínica e investigadora, así como educativa y divulgativa. Ambas entidades se han convertido en el referente en castellano de la lucha contra la enfermedad cardiovascular, primera causa de muerte en nuestro país.

La SEC cuenta con más de 4.000 socios, entre cardiólogos y profesionales relacionados con las enfermedades cardiovasculares, españoles procedentes del ámbito europeo, latinoamericano e internacional.

La FEC cuenta con más de 4.000 miembros, entre los que se incluyen los cardiólogos de la SEC, profesionales de enfermería en cardiología, asociaciones de pacientes, entidades privadas y socios particulares.


Para más información: www.secardiologia.es