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El consumo excesivo de sal favorece la aparición de la hipertensión, causa principal del 62% de los accidentes cerebrovasculares y del 42% de las enfermedades del corazón, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Los organismos internacionales recomiendan un consumo diario de 6g de sal, cantidad muy inferior a la consumida diariamente en España y en la mayoría de países, entre 10g y 12g diarios. El 80% de la ingestión diaria de sal proviene de los productos envasados

Diversos estudios han demostrado los beneficios que podría reportar una disminución en el consumo de sal. Así, un trabajo realizado en Estados Unidos reveló que una reducción de 3g diarios disminuiría entre 60.000 y 120.000 casos de enfermedades cardiovasculares en el país, y ahorraría entre 10.000 y 24.000 millones de dólares

Existen países que ya están tomando medidas para conseguir una reducción en el consumo de sal, es el caso de Finlandia, que inició una campaña masiva en los años 70, y a principios del siglo XXI ya habían conseguido reducir la prevalencia de enfermedad cardiaca coronaria y de accidente cerebrovascular entre un 75% y un 80%, lo que alargaba la esperanza de vida de 5 a 6 años

La Fundación Española del Corazón (FEC) insiste en que la reducción del consumo de sal es fundamental para mejorar la salud de la población, y en que deben tomarse medidas desde todos los ámbitos: el ciudadano, la industria alimentaria y la administración pública


Madrid, 11 de septiembre de 2012-. El consumo excesivo de sal es responsable de numerosos problemas de salud relacionados, no solo con las enfermedades cardiovasculares, sino también con la insuficiencia renal, la osteoporosis o el cáncer de estómago. Ante esta perspectiva, la Fundación Española del Corazón (FEC) quiere recordar que reduciendo al menos la mitad del consumo de sal diario obtendríamos beneficios en nuestra salud comparables a los derivados de dejar de fumar.

Hace más de una década que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 6g el consumo máximo diario de sal, cifra muy por debajo de la que se ingiere de media en el mundo, entre 10g y 12g. La mayor parte de la ingesta diaria de sal, el 80%,  proviene de los productos envasados y precocinados.
“Añadir sal en la comida, tanto en el momento de procesado como en el de consumo, es innecesario. La sal empezó a utilizarse para conservar los alimentos durante más tiempo, pero con los sistemas más modernos de conservación, esta medida ya no es necesaria y en la actualidad se utiliza básicamente para dar más sabor a la comida”, avisa la Dra. Pilar Mazón, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y cardióloga del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.


La sal contribuye a la retención de líquidos por parte del organismo, lo que produce una presión sobre las arterias y favorece la aparición de la hipertensión. Según datos de la OMS, la hipertensión es la causante del 62% de los accidentes cerebrovasculares y del 42% de las enfermedades del corazón.

Diversos organismos han querido estudiar los beneficios que podrían conseguirse si se redujera el consumo medio de sal al día. Uno de estos estudios fue el publicado en The New England Journal of Medicine que realizaba una simulación sobre los efectos esperables al reducir el consumo de la sal en la población de Estados Unidos.

Tras realizar un modelo de simulación por ordenador sobre la incidencia y prevalencia de enfermedades cardiovasculares, la mortalidad y los costes derivados en la población estadounidense mayor de 35 años, los estudiosos constataron que una reducción dietética de 3g diarios de sal disminuiría el número anual de enfermedades cardiovasculares entre 60.000 y 120.000 casos, de ictus entre 32.000 y 66.000, de infarto de miocardio entre 54.000 y  99.000, y de fallecimiento por cualquier causa entre 44.000 y 92.000 casos al año.

Además, esta medida también sería beneficiosa desde el punto de vista económico, consiguiendo un ahorro de entre 10.000 y 24.000 millones de dólares.

Hay algunos países que, fruto de estos resultados, han decidido implantar algunas medidas preventivas. Fue el caso de Finlandia, que en los años 70 inició una campaña de concienciación consiguiendo una disminución en el consumo de sal de 12 a 9g diarios. Gracias a esta medida se consiguió una reducción de enfermedad cardiaca coronaria y de accidente cerebrovascular de entre un 75% y un 80%, lo que ha alargado la esperanza de vida de 5 a 6 años.

“Conseguir una reducción en el consumo de sal es una tarea que requiere el esfuerzo de todas las partes implicadas. Por un lado está el propio ciudadano, que puede empezar a aplicar medidas como cocinar sin sal, retirar el salero de la mesa o comprar los productos que sean bajos en sal, lo que no significa que sean de régimen sino que son saludables; por otro lado está la industria alimentaria, que debería disminuir la cantidad de sal que le añade a los productos y hacer un etiquetado más fácil de entender y que informara de la cantidad de sal añadida; y finalmente se encuentran los organismos públicos, que deberían tomar medidas restrictivas relacionadas con el consumo de sal así como iniciar campañas masivas dirigidas a informar sobre los efectos nocivos de esta”, recomienda la Dra. Mazón.

Acerca de la SEC y de la FEC

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) constituyen una organización cuyo impulso vital es velar por la salud cardiovascular de la población a través de la excelencia clínica e investigadora, así como educativa y divulgativa. Ambas entidades se han convertido en el referente en castellano de la lucha contra la enfermedad cardiovascular, primera causa de muerte en nuestro país.

La SEC cuenta con más de 4.000 socios, entre cardiólogos y profesionales relacionados con las enfermedades cardiovasculares, españoles procedentes del ámbito europeo, latinoamericano e internacional.

La FEC cuenta con más de 4.000 miembros, entre los que se incluyen los cardiólogos de la SEC, profesionales de enfermería en cardiología, asociaciones de pacientes, entidades privadas y socios particulares.

Para más información: www.secardiologia.es