arbol de noticias logo

Árbol de Noticias

La información al alcance de todos

 

MD Anderson Cancer Center

Cada vez más pacientes con linfoma
consiguen la cura definitiva de este cáncer.
En España cada año se diagnostican 6.000 nuevos casos de linfoma. Su incidencia aumenta anualmente.
Muchos de los tratamientos desarrollados en los últimos años por MD Anderson Cancer Center Houston son hoy protocolos habituales que mejoran significativamente los índices de remisión de la enfermedad.

El linfoma, tumor en los ganglios del sistema linfoide, es en la actualidad el tipo de cáncer hematológico más frecuente. Solo en España, se diagnostican 6.000 nuevos casos cada año.

Aunque algunos linfomas pueden relacionarse con situaciones de inmunosupresión, con infecciones por virus o bacterias como H. Pylorii, con algunas enfermedades como la celiaquía, en más del 90% de los casos el origen de los linfomas o la causa de su aparición es prácticamente desconocida y su incidencia continúa aumentando. Sin embargo, se ha avanzado mucho en el diseño de nuevos fármacos, especialmente en los anticuerpos monoclonales, que han mejorado la supervivencia de los pacientes y en muchos casos, han permitido la desaparición definitiva del tumor. “Muchos tratamientos innovados por MD Anderson Cancer Center en la última década son hoy protocolos habituales que mejoran significativamente los índices de remisión de la enfermedad”, explica el Dr. José Francisco Tomás, jefe del Servicio de Hematología de MD Anderson Cancer Center Madrid.

Existen más de 30 tipos de linfoma, por lo que es fundamental acudir a centros especializados que cuenten con equipos experimentados de anatomía patológica y las técnicas de diagnóstico necesarias que permitan realizar un diagnóstico preciso del linfoma, básico para poder elegir el mejor tratamiento. Cada vez más estos tratamientos se basan en las características biológicas y moleculares del tumor, ya que en los últimos años se están desarrollando nuevos fármacos cuyo mecanismo de acción se basa precisamente en la presencia de estas alteraciones biológicas.

El síntoma más habitual de cáncer linfático es la aparición de un bulto (adenopatía) en la zona cervical, en el cuello, las axilas o las ingles. Al ser fácilmente confundible con una infección, su detección puede retrasarse de forma considerable, por lo que los expertos advierten que la mejor prevención es acudir de forma precoz al médico si se observa un ganglio abultado que persiste en el tiempo. Aunque pueden aparecer en todas las edades de la vida, los linfomas suelen presentarse a partir de los 50 años.