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ESC Congress 2014

Los resultados de un estudio danés presentado en el ESC Congress 2014 sugieren que los padres de mujeres que han sufrido uno a más episodios de aborto espontáneo o pérdida fetal tienen un riesgo incrementado de padecer un accidente cardiovascular; en concreto un 15% más de probabilidades de padecer un (IAM) y un 7% más de ictus
Estos resultados apoyan la hipótesis de que la familias en las cuales existe una carga de enfermedades cardiovasculares podrían también tener una predisposición a los abortos y pérdidas fetales.

Que las mujeres poseen una mayor mortalidad por infarto que los hombres ya se conocía, pero ahora otra investigación finlandesa ha revelado que este hecho no radica en la diferencia de género sino en que las mujeres infartadas son mayores que los hombres y tienen más comorbilidades.

En concordancia con estos datos, esta mañana también se ha presentado otro trabajo que demuestra cómo las mujeres tienen mayor mortalidad ante un episodio de muerte súbita, debido a su mayor edad y a que el evento suele ocurrirles cuando están solas en el hogar, por lo que no reciben ningún tipo de reanimación antes de que lleguen los servicios de emergencia.
 
En la rueda de prensa de esta mañana también se han presentado dos estudios que evalúan las diferencias de género en cuanto a la eficacia tanto de la cirugía como del intervencionismo percutáneo. Así, se ha visto que la mujer posee el doble de mortalidad en cirugía coronaria pero, por el contrario, tiene la mitad que el hombre por implante valvular aórtico por vía percutánea (TAVI).

Barcelona, 1 de septiembre de 2014-. En el marco del ESC Congress 2014, esta mañana se ha celebrado una rueda de prensa que ha tratado las últimas novedades que afectan al corazón de la mujer. Entre ellas, se muestra que las hijas de padres con enfermedad cardiovascular subyacente tienen más riesgo de perder un hijo durante el embarazo.

El Dr. Alessandro Sionis, director de la Unidad de Cuidados Intensivos Cardiológicos del Servicio de Cardiología del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, ha sido el encargado de presentar los datos de este trabajoi que ha sido realizado por un equipo de investigadores daneses. Los expertos identificaron las mujeres que padecieron uno o más episodios de aborto espontáneo o pérdidas fetales entre los años 1977 y 2008, y a sus padres. Después, realizaron un seguimiento retrospectivo de los padres, en total más de un millón, sobre los que observaron si a lo largo de los años habían sufrido un infarto o un accidente cerebral (ictus). En concreto, y según los datos analizados, los resultados mostraron cómo los padres cuyas hijas habían tenido hijo muerto al nacer poseían un 14% más de riesgo de infarto de miocardio y un 7% más de riesgo de ictus.

Aún así, el Dr. Alessandro Sionis es prudente y señala que, “este trabajo sugiere que podría existir un mecanismo común para algunos tipos de abortos espontáneos y/o pérdidas fetales; de esta forma las familias en las cuales existe una predisposición hacia las enfermedades cardiovasculares podrían tener también un mayor riesgo de abortos espontáneos y/o pérdidas fetales”.

Así, parece existir una asociación entre la enfermedad cardiovascular y un mayor riesgo de aborto, pero en este sentido el Dr. Sionis destaca que, “evidentemente, habrá que confirmarse más adelante con la realización de otros estudios”.

La mujeres infartadas mueren más que los hombres porque tienen mayor edad y tienen más comorbilidades.
 
Existe una percepción errónea de que las mujeres padecen menos infartos. Esta idea se debe a que la mujer está más protegida durante su edad fértil, sin embargo a partir de la menopausia la incidencia del infarto se va igualando progresivamente en ambos sexos y a medida que avanza la edad el riesgo se iguala.

Varios los estudios que han evidenciado una mayor letalidad del infarto en la mujer. Para comprobarlo y analizar las posibles causas, esta mañana se han presentado los datos de un estudioii poblacional finlandés realizado sobre casi 30.000 pacientes infartados. Los datos verificaron que, efectivamente, las mujeres presentan una mortalidad hospitalaria más alta que la de los hombres.

Para evaluar las causas que ocasionan esta mayor mortandad, los expertos ajustaron los datos con otros factores de riesgo cardiovascular y vieron como esta mortalidad estaba asociada principalmente a la edad (ya que normalmente las mujeres cuando sufren el infarto son más mayores) y a otras comorbilidades ligadas a ésta.

“Estos datos nos revelan que, por tanto, ya no es significativa la diferencia de la mortalidad entre hombres y mujeres. El hecho de ser mujer no confiere tener una mayor mortalidad, sino que las mujeres fallecen más porque cuando padecen el infarto son más mayores y tienen más comorbilidades”, destaca el Dr. Alessandro Sionis. “Además de la edad, se ha visto que los dos factores que más impacto tienen sobre la mortalidad son la diabetes y la hipertensión”, añade el Dr. Sionis.

Otro dato interesante que arroja el estudio es que la mortalidad por infarto aumenta un 36% por cada cinco años más de vida y que, por ello, la edad es la variable que más influye en la mortalidad.

Las mujeres mayores que viven solas presentan mayor mortalidad ante una parada cardíaca

En la misma línea, el Dr. Alessandro Sionis ha presentado los datos de otro trabajoiii realizado por un grupo de investigadores daneses que, después de elaborar un seguimiento a casi 2.000 pacientes (31% mujeres) que habían sufrido una muerte súbita, observaron que en comparación con los hombres, las mujeres presentaban una mayor mortalidad porque tenían mayor edad y por otras circunstancias asociadas al lugar dónde ocurría la parada cardiaca.

Así lo explica el Dr. Sionis, “las mujeres murieron más por parada cardíaca, en primer lugar, porque éstas eran más mayores que los hombres, con lo que a mayor edad mayor es el daño neurológico producido y más fácil es que se produzca la muerte. En segundo lugar, porque la mayoría (78%) de las mujeres sufrieron la parada cardiaca en su domicilio, por lo que hubo menos probabilidades de que otra persona pudiera presenciar el evento y realizarle, así, la reanimación cardiopulmonar”, y añade que, “además, el trabajo constató que, debido al tiempo transcurrido hasta que recibieron atención hospitalaria, un 63% de las mujeres presentaron ritmo no desfibrilable, con lo que fue mucho más difícil reanudar el ritmo cardiaco”.

Esta investigación demuestra, una vez más, la importancia de actuar cuanto antes ante una parada cardiorrespiratoria ya que, por cada minuto transcurrido se reducen un 10% las probabilidades de sobrevivir. A partir del cuarto minuto de parada ya empieza a haber lesión neurológica y tras el sexto minuto las probabilidades de recuperación de reducen a la mitad.

En España cada 30 minutos se produce una parada cardiorrespiratoria y se calcula que solo el 10% de la población sabe realizar correctamente las maniobras de soporte vital. Ante estos datos, el Dr. Alessandro Sionis destaca que, “todo el mundo debería recibir formación sobre como realizar correctamente la técnica de reanimación cardiopulmonar para, en caso de que sea necesario, poder aplicar los primeros auxilios antes de que llegue el equipo de urgencias. En este sentido, se calcula que cuando se actúan antes de que llegue la ambulancia la probabilidad de supervivencia aumenta en un 70%”.

“Deberíamos fijarnos en otros países como Estados Unidos, donde se enseñan conocimientos de primeros auxilios en las escuelas o durante el instituto; no hay que olvidar que profundizar en la educación de estas materias  nos permitirá tener una sociedad mejor preparada el día de mañana”, concluye el representante de la ESC.
Las mujeres presentan casi el doble de mortalidad que los hombres tras recibir cirugía coronaria, pero en contraposición, tienen un 33% menos de mortalidad tras un implante valvular aórtico por vía percutánea (TAVI)

Así lo ha destacado esta mañana el Dr. Antoni Serra, director de la Unidad de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del Servicio de Cardiología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, a través de la presentación, en rueda de prensa, de dos estudios internacionales. El primero de ellos es un trabajo realizado por un equipo de investigadores holandeses que, después de realizar un seguimiento a más de 41.000 pacientes sometidos a cirugía coronaria (bypass), de los cuales cerca del 80% eran hombres y el 20% mujeres, los resultados mostraron que las mujeres tuvieron peores resultados y que su mortalidad llegó a casi a doblar a la de los varones.

“Esto ocurre porque las manifestaciones de la enfermedad coronaria como angina de pecho o infarto de miocardio, y por tanto la posible necesidad de requerir cirugía cardiaca, se manifiesta más tardíamente en las mujeres que en los hombres, por lo que las mujeres tienen mayor edad y más comorbilidades; en concreto, más incidencia de diabetes, más hipertensión e insuficiencia renal”, señala el Dr. Antoni Serra.

Lo interesante es que, incluso después de ajustar con técnicas estadísticas las cifras de mortalidad según la incidencia de estas patologías asociadas (diabetes, hipertensión, etc. ), se observa que  la mortalidad sigue siendo más alta entre las mujeres, hecho que los expertos atribuyen a razones anatómicas, técnicas y, en menor medida, sociales.

Así lo explica el Dr. Serra, “por un lado, esto se debe a las características anatómicas de las arterias coronarias de las mujeres que son de menor calibre y más tortuosas que las de los hombres, con lo que la técnica quirúrgica de implantar un injerto o bypass distal a la lesión coronaria resulta más difícil para el cirujano cardíaco. Por otro lado, muchas de las mujeres tratadas son postmenopáusicas, con problemas de osteoporosis. Como consecuencia, se les realiza menos resvascularizaciones arteriales completas mediante bypass con arterias mamarias, que son las recomendadas. Las arterias mamarias irrigan el esternón (que se abre durante la cirugía), y para evitar futuros problemas de cicatrización en el esternón en las mujeres se tiende a utilizar menos las dos mamarias como injertos, a favor del uso de venas safenas que se extraen de la pierna como injerto” destaca el cardiólogo; y añade que, “siempre es mejor un bypass arterial de mamaria interna porque raramente enferma y proporciona mejores resultados a largo plazo; mientras que el bypass de vena safena se degenera y al cabo de diez años cerca del 50% están completamente tapados o presentan enfermedad ateromatosa significativa”.

Como conclusión, el Dr. Serra destaca que, “durante los últimos treinta años ha disminuido mucho la mortalidad hospitalaria de la cirugía cardiaca; afortunadamente, tenemos todavía camino por recorrer y mucho por ganar en este terreno, ya que todavía se pueden optimizar los procedimientos de revascularización coronaria, sobre todo en mujeres”.

En contraposición a estos datos, esta mañana también se han presentado los resultados de una investigacióniv realizada por un grupo de expertos alemanes que ha demostrado que en el implante percutáneo de válvulas aórticas (TAVI) para el tratamiento de la estenosis aórtica severa, la mortalidad de las mujeres, tanto intrahospitalaria como en el seguimiento, es significativamente inferior a la de los hombres.

El implante percutáneo de válvulas aórticas está creciendo muy rápidamente en Europa. Así, en el año 2011 se implantaron en nuestro continente 35.000 válvulas, comenta el Dr. Antonio Serra. En este meta-análisis, la proporción de mujeres y hombres que reciben este tratamiento es casi paritaria. Se analizan 11 estudios que engloban a cerca de 6000 pacientes. La mortalidad hospitalaria es un 25% menos en las mujeres y la mortalidad en el seguimiento a tres años, es un 33% inferior. Los mecanismos por los que la mortalidad es netamente inferior en las mujeres con respecto a los hombres no están suficientemente claros.

“A pesar de que las arterias femorales por las que se introduce la válvula percutánea son menos favorables en las mujeres, lo que comporta una mayor incidencia de complicaciones vasculares y sangrados, la mortalidad que observamos en las mujeres tanto en el hospital como en el seguimiento a medio plazo es significativamente inferior a la de los hombres. Los mecanismos no están claros, pero puede deberse a que las mujeres tienen menos enfermedad pulmonar obstructiva crónica que los hombres, menos enfermedad coronaria, menos infartos previos y un ventrículo izquierdo o bomba que está menos deteriorada. Probablemente sean estas características las que proporcionan a las mujeres una mayor supervivencia”, concluye el experto.

Acerca de la European Society of Cardiology
La ESC representa más de 80.000 cardiólogos profesionales en toda Europa y el Mediterráneo. Su misión es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos europeos a través del cuidado cardiovascular, que promociona a través de distintas actividades científicas y didácticas que incluyen: directrices para la práctica clínica, cursos e iniciativas educativas, encuestas pan-europeas acerca de patologías específicas y el Congreso Anual de la ESC, el mayor encuentro médico en Europa.

Además, la ESC realiza tareas de divulgación para la población europea con el objetivo de promocionar el cuidado cardiovascular y establecer hábitos que prevengan el riesgo cardiovascular.

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Acerca del ESC Congress 2014
El ESC Congress es actualmente el congreso más importante sobre investigación, tratamiento y prevención de la enfermedad cardiovascular. El foco de este año: innovaciones en cardiología.  El congreso se celebrará en Barcelona, Fira de Barcelona (recinto Gran Vía), desde el 30 de agosto y hasta el 3 de septiembre.

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