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- Este problema compromete seriamente la competitividad científica de los grupos de investigación en cáncer así como la viabilidad de los grupos liderados por los investigadores más jóvenes de nuestro país.

- ASEICA solicita soluciones a corto plazo que contribuyan a paliar o reducir este problema además de políticas a largo plazo que permitan líneas de investigación estables, coherentes en el tiempo y con objetivos estratégicos bien determinado

- Los proyectos de investigación se activarán meses después de la fecha prevista de inicio, lo que supone un periodo sin financiación de casi seis meses

- Cada año se diagnostican 277.000 nuevos casos de cáncer en España. Esta enfermedad representa la segunda causa de mortalidad en términos poblacionales globales y la primera en el caso de personas menores de 65 años en nuestro país

Madrid, 11 de marzo de 2019. La Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), sociedad científica principal del país de esta temática que agrupa a un total de 600 investigadores oncológicos básicos, clínicos y traslacionales, alerta de la grave caída en la financiación media de los proyectos de investigación que se están evaluando en la presente convocatoria anual del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (correspondiente al año 2018). ASEICA estima que se producirá un recorte cercano al 25% en los mismos, incluso de aquellos bien evaluados y que son liderados por los investigadores oncológicos más sobresalientes del país.

Esta bajada hace imposible cualquier investigación competitiva en cáncer dados los altos costes que están asociados a este tipo de trabajos e hipoteca seriamente el futuro de los investigadores más jóvenes. Junto a este problema, se encuentra que existe un porcentaje mayor de grupos de investigación que, debido a la falta de presupuesto adecuado, se quedan sin proyecto pese a mostrar actividad científica a lo largo de los últimos años.

Como indica el presidente de ASEICA, el Dr. Xosé R. Bustelo, “una combinación de factores ha creado la tormenta perfecta en esta convocatoria que, de no solventarse, creo que pondrá en la picota a la mayoría de investigadores que trabajan en cáncer en este país. Lamentablemente, a diferencia de los fenómenos atmosféricos, las causas de esta auténtica debacle eran perfectamente previsibles antes de iniciarse el proceso: por un lado, la congelación de la financiación destinada durante estos últimos a la investigación que no contemplan ni siquiera los cambios debidos a la subida de inflación; por el otro lado, el aumento del número de solicitantes que se produce de forma progresiva en cada convocatoria. La caída en la financiación, de todas formas, ha sido incluso más acusada que las previsiones más pesimistas que se habían hecho con antelación”.

Dado que los proyectos se adjudican por tres años y solo se admite el disfrute de un único proyecto por investigador de forma simultánea, esta caída en la financiación hará que los grupos de la presente convocatoria tengan su actividad investigadora reducida durante los próximos tres años. A esto hay que añadir que, debido a los problemas del retraso de la presente convocatoria (que corresponde todavía a la del año 2018) y del proceso de evaluación, los proyectos se activarán varios meses después de su fecha de inicio prevista (1 de enero de 2019). Como señala el Dr. Bustelo, “estamos ya en marzo y, visto lo visto, nadie puede asegurar que la financiación llegue a los grupos antes de los próximos tres meses. Eso supone, como mínimo, un periodo de falta de financiación de casi seis meses”.

Dado los precedentes de este año, se prevé que la próxima convocatoria de proyectos será aún mayor si no existen unos nuevos presupuestos, lo que parece imposible dada la situación política actual en España. Producto de esta situación anómala es el hecho de que la nueva convocatoria de proyectos para el año 2019, que generalmente debería ser convocada sobre principios de año, todavía no se ha publicado. Y no se podrá hacer, incluso en el mejor de los casos, hasta que la presente del año 2018 quede definitivamente resuelta.

Junto con este problema, ASEICA alerta también que iniciativas en marcha como son redes cooperativas de investigación en cáncer están seriamente afectadas por el bloqueo en los presupuestos que se ha producido este año. El Dr. Bustelo insiste en que “todo el sistema está sometido a un estrés de materiales muy grande, lo que aproxima a nuestro sistema científico al colapso a corto plazo. El ambiente es tan desmoralizante que ya hay científicos líderes del campo en España que se están planteando marcharse del país para poder seguir haciendo ciencia de calidad”.

En la misma línea, el Dr. Eduard Batlle, coordinador del Programa de Cáncer del Institut de Reserca Biomédica de Barcelona, destaca que “es imposible realmente llevar a cabo trabajos punteros en cáncer en España si la baja financiación nacional no se complementa con el aporte económico de fuentes internacionales. De no cambiar la situación, la motivación para permanecer en nuestro país se reduce muy sustancialmente”.

Muchos años asociados a financiación subóptima

ASEICA también destaca que el problema actual viene combinado con una reducción progresiva en los niveles de financiación a lo largo de estos últimos años. Por ejemplo, la financiación media de los proyectos concedidos en el programa de cáncer del plan nacional de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha bajado cerca de un 25% en los cinco años anteriores. Como indica el Dr. Piero Crespo, miembro de ASEICA y director del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, “esto está resultando en que cada vez seamos menos, menos productivos y más viejos. La pérdida de talento joven es obvia”.

En un informe recientemente elaborado en colaboración con la Fundación Científica de la Asociación Española contra el Cáncer y la Fundación LaCaixa, ASEICA ha calculado que el gasto en I+D por habitante ha caído 4 puntos sin contabilizar la inflación en España durante el periodo 2007-2016. Esta partida es significativamente mayor si no se consideran partidas presupuestarias que no están directamente asociadas a la financiación directa de proyectos de investigación. Esto contrasta con los países de nuestro entorno, donde el gasto en investigación se ha incrementado en un 29% en un mismo periodo. Debido a ello, España invierte por habitante en estos momentos dos veces menos que Francia y tres veces menos que Alemania (ver figura adjunta). En términos de PIB, el gasto en I+D español es casi la mitad de la media de la Unión Europea. Esto, obviamente, supone una pérdida de competitividad y, sobre todo, la imposibilidad de acometer proyectos ambiciosos sobre cáncer. En la actualidad, hay proyectos que no se pueden realizar en España sin el auxilio de financiación internacional.

Soluciones de urgencia y también a largo plazo

En opinión de ASEICA, la situación actual exige la implementación de medidas de urgencia a muy corto plazo que ayuden, o al menos aminoren, el impacto negativo que la progresiva pérdida de fondos y competitividad de los grupos de investigación oncológica de nuestro país. “Quizá el parlamento pueda funcionar sin presupuestos un año, pero el sistema científico del país difícilmente podrá aguantar muchos meses más sin una solución a los problemas crónicos de financiación que le afectan”, señala el Dr. Bustelo.

Dada la situación de progresivo empobrecimiento del tejido científico del país, es también urgente plantear cambios legislativos y presupuestarios que propicien la estabilidad en la actividad de investigación en España. Para cambiar esta dinámica, ASEICA demanda la puesta en marcha de políticas que apuesten por la investigación básica, traslacional y clínica en cáncer así como la implementación de una estrategia nacional que permita abordar de forma integrada los retos que afectan al diagnóstico y tratamiento de pacientes de cáncer. “Sin estas políticas de luces largas, difícilmente podremos aspirar a conseguir las cotas de supervivencia al cáncer del 70% que nos hemos puesto como meta en 2030”, afirma el Dr. Bustelo.

El cáncer sigue siendo la primera causa de mortalidad por enfermedad en personas menores de 65 años en España. Es destacable también que cada año se diagnostican 277.000 nuevos casos y que las tasas de supervivencia, pese a los avances realizados, todavía ronda el 55% de los casos. Esto da una imagen precisa del problema social y médico al que nos enfrentamos. Pese a ello, la inversión en investigación y desarrollo ha caído durante esta última década. Esta tendencia, lamentablemente, no tiene visos de mejorar a corto-medio plazo. Sin un cambio en la tendencia, será difícil conseguir el objetivo de llegar a un porcentaje de curación del 70% de los pacientes con cáncer en el año 2030.