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  • Aunque los pacientes oncológicos deben extremar aún más las medidas de prevención frente a la COVID-19 estas Navidades, es clave que no centren el foco solo en las cosas que no pueden hacer este año para evitar la frustración

 

  • Es fundamental que estos pacientes expresen abiertamente sus emociones y que normalicen la comunicación abierta con su entorno

 

  • El entorno del paciente oncológico juega un papel clave durante estas festividades y debe saber transmitir seguridad, escuchar y ser flexible con el paciente en todo momento.

Madrid, 15 de diciembre de 2020.- Un año más llega la Navidad, una época en la que siempre nos hemos reencontrado con nuestros familiares y en la que hemos realizado un sinfín de actividades muy especiales con motivo de celebración de estas fechas tan señaladas. Sin embargo, este año ha sido especial y las Navidades también serán algo distintas. Este año, “todas las personas tenemos que cumplir una serie de medidas preventivas para intentar evitar al máximo los contagios y, por ende, frenar la pandemia que estamos viviendo”, explica Marta de la Fuente, responsable de la Unidad de Psicooncología de MD Anderson Cancer Center Madrid.

Unas medidas preventivas y unos cuidados que los pacientes oncológicos, al ser de riesgo, deben adoptar de una forma mucho más estricta. Por ejemplo, surge la necesidad de cumplir de forma precisa la recomendación de las autoridades sanitarias de celebrar estas fechas solo con los convivientes o de procurar estar siempre en sitios abiertos o muy bien ventilados.

Como consecuencia de la gravedad de la situación actual y de las medidas adoptadas, el paciente oncológico puede llegar a generar una sensación de aislamiento excesivo, queriendo dejar de lado la gran mayoría de actividades de las que ha podido disfrutar en años anteriores como, por ejemplo, dar un paseo para ver las luces de Navidad, siempre en horarios sin excesivo tránsito.

Estos sentimientos de miedo y preocupación se traducen en la necesidad de evitar a toda costa las posibles situaciones de contagio debido a la condición de paciente de mayor riesgo en lo que a esta pandemia respecta. Sin embargo, aunque “todo esto deriva de manera inevitable en unas Navidades muy diferentes, no necesariamente han de ser unas Navidades frustradas”, apunta.

Es imprescindible tener en cuenta que los pacientes con cáncer suelen vivir las emociones con más intensidad durante estas fechas. Por lo que, dependiendo de la personalidad del paciente o incluso del proceso oncológico que esté llevando, la época navideña puede afectarle más positivamente o de manera más melancólica, con emociones de tristeza, añoranza e incluso rabia. “Muchas veces también depende de cuáles hayan sido las experiencias previas de estos pacientes, del tipo de relaciones personales y familiares que este tiene o incluso de las pérdidas que se hayan sufrido o no en los últimos años”, detalla la psicooncóloga.

Así, el paciente con cáncer puede enfrentarse en estos días a una serie de nuevos y diferentes obstáculos como que algún familiar no tenga la misma concienciación a la hora de sus cuidados o que puedan sentirse juzgados por su entorno al llevar las medidas de prevención de manera estricta. También el hecho de no poder dar pie a las muestras de cariño con los familiares o seres queridos en unas fechas que siempre llaman a este tipo de comportamientos. “Con la imposición de este tipo de restricciones, estamos frenando precisamente la esencia de lo que son las Navidades en sí, lo cual puede mermar parte de la ilusión del paciente”, señala de la Fuente.

Las Navidades en tiempos de Covid-19 también se pueden disfrutar

Para disfrutar de las Navidades tanto como en años anteriores, es fundamental que estos pacientes sean capaces de expresar abiertamente con su entorno sus emociones acerca de lo que esta situación tan peculiar les está generando por dentro y que normalicen la comunicación abierta, que sin duda es muy saludable. Por otro lado, tienen que evitar centrarse en la queja o en recordar lo raras que pueden ser estas Navidades. Esto es, “más que centrar la atención en todo lo que la Covid-19 nos ha quitado, hay que valorar lo que sí se puede hacer, sin dejar atrás las precauciones necesarias”, afirma.

También puede resultar clave el hecho de darle dinamismo a los temas de conversación durante estas festividades y evitar hablar constantemente del monotema de la pandemia. Es decir, es algo que sin duda hay que tener presente, pero sin ser una constante en nuestras conversaciones. Además, las muestras de cariño y de afecto juegan un papel muy importante este año. “Tenemos que aprender a expresar nuestro afecto a través de las miradas, las palabras, potenciando mucho la comunicación verbal que a veces podemos dejar de lado”, concluye.

Ahora bien, el quid de la cuestión recae la mayoría de las veces en el rol que desempeñe el entorno de este paciente a lo largo de estos días tan marcados. Para ello, es clave transmitir seguridad, escuchar y ser flexible con el paciente a la hora de afrontar estas fechas, de modo que se respete siempre su ritmo. En palabras de la especialista: “Debemos proponer, animar y preguntar; no imponer, ignorar y obligar”. Asimismo, es imprescindible no intentar bloquear los sentimientos negativos que pueda experimentar el paciente, sino que se debe permitir un desahogo para después ayudarle a buscar esa ilusión en una época tan especial como esta.

Sobre MD Anderson Cancer Center Madrid

MD Anderson Cancer Center Madrid es filial del prestigioso MD Anderson Cancer Center de Houston (Texas, EEUU). Con más de veinte años de historia en nuestro país, en la actualidad MD Anderson Madrid dispone de modernas instalaciones, más de 150 especialistas médicos formados en oncología, un total de 87 camas de hospitalización y un equipamiento tecnológico de última generación para el diagnóstico y tratamiento de los diferentes tipos de cáncer.

Esta importante infraestructura, unida a una continua y estrecha colaboración con el centro MD Anderson de Houston en actividades de investigación, así como de protocolos de diagnóstico y tratamiento con la participación de un equipo multidisciplinar de especialistas, sitúan a MD Anderson Madrid como uno de los centros hospitalarios más punteros de Europa en el tratamiento del cáncer. Para más información: mdanderson.es

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- La innovación sanitaria gira entorno a la satisfacción del paciente y la eficiencia en los procesos, sin embargo nuestro Sistema Nacional de Salud aún presenta un “índice bajo” de transformación digital según un estudio de Fenin (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria).

- Para Higia Benchmarking y ASHO las últimas innovaciones del sector marcan esta tendencia que busca el equilibrio entre optimizar los recursos y mejorar la asistencia, una de las estrategias claves en la actualidad, debido a la pandemia.

Octubre, 2020 – Uno de los principales cambios provocados por la pandemia, es cómo vamos al médico. Hasta ahora, el nivel de madurez digital del sector se situa en un 31%, según el estudio realizado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) en el que se ha analizado el nivel de madurez en la transformación digital de los servicios sanitarios en cuatro ámbitos: servicios digitales para pacientes y para profesionales, infraestructura IT de salud digital y sistemas analíticos.

Dicho informe especifica que el ámbito con menos desarrollo es precisamente el de analítica de datos para toma de decisiones, con apenas un 17’8%. Para Toni Hidalgo, CEO de Higia Benchmarking, este dato adquiere una “gran relevancia” con la actualidad de la pandemia, dado que la toma de decisiones en base a la recopilación de datos es uno de los retos que han afrontado los hospitales desde el inicio de la pandemia. “El gran reto de la digitalización se basa en entender que es un proceso multidisciplinar. Es tan importante mejorar el proceso de diagnóstico y atender mejor y más rápido las necesidades de cada paciente, como aprovechar ese conocimiento para mejorar los procesos internos del centro y poder ofrecer una gran calidad asistencial”.

Por su parte, Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, empresa especializada en asesoría hospitalaria y codificación sanitaria, explica que “es cierto que los hospitales españoles en general realizan una labor extraordinariamente compleja y ofrecen mucho mejores resultados cada año, pero eso no les hace innovadores, les hace mejores” y matiza: “sí, hemos mejorado la calidad de nuestra asistencia sanitaria, es más universal y abarca procesos cada vez más complejos pero necesitamos apostar por la tecnología para seguir avanzando y no se ha hecho hasta la llegada de la pandemia. A la larga, innovar no va solo de recursos o de personas, sino de un cambio cultural en la organización”.

 

El análisis de los datos, el punto de partida para la toma de decisiones

Precisamente, Higia Benchmarking y ASHO buscan aplicar la innovación en la gestión dentro del hospital y poder extraer análisis de mejores prácticas para que los aciertos de unos supongan un aprendizaje para otros. Con este planteamiento estas dos empresas organizan este año la segunda edición de los Premios BSH – Best Spanish Hospitals®, una iniciativa para poner en valor las buenas prácticas en gestión hospitalaria y calidad asistencial de nuestro sistema sanitario.

 

Los Premios BSH – Best Spanish Hospitals® mantienen en su segunda edición el apoyo de SEDISA, la Sociedad Española de Directivos de la Salud, entidad que participa de la validación de indicadores.

Durante su primera edición, en 2019, se reconoció la excelencia de 80 centros sanitarios de todo el país y, este año, se añaden diversas novedades a la dinámica de los premios. Una de ellas es una categoría de análisis única en el sector basada en los costes hospitalarios. Por otro lado, la organización ofrece la posibilidad de obtener un informe específico sobre la respuesta del centro hospitalario ante la COVID-19, para todos aquellos centros que se inscriban.

 

Sobre Benchmarking Sanitario 3.0 y ASHO

Benchmarking Sanitario 3.0 es una plataforma de análisis online de indicadores útiles para la gestión sanitaria, con la tecnología Business Intelligence de QlikView©, que permite identificar diferencias en resultados, ajustando por casuística respecto de un conjunto de centros sanitarios seleccionados, con el propósito de transferir en red el conocimiento de las mejores prácticas, haciendo posible su aplicación adaptada a cada organización. ​

Asho es la compañía destacada nacional en la prestación de servicios de codificación de altas hospitalarias y codificación automática de procesos ambulatorios: Urgencias, Consultas Externas, Hospital de Día. Su objetivo es contribuir a una mayor calidad y excelencia, ofreciendo servicios y sistemas que facilitan la gestión y el trabajo de sus clientes.

director general de la Organizacin Mundial de la Salud OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus

18 de mayo de 2020

Presidenta Sommaruga,

Presidente Ramaphosa,

Presidente Xi,

Presidente Macron,

Presidente Moon,

Canciller Merkel,

Primera Ministra Mottley,

Sr. Secretario General,

Presidenta de la Asamblea Mundial de la Salud,

Excelencias, colegas y amigos:

Me gustaría empezar dando las gracias a todos nuestros distinguidos invitados por el apoyo que nos están brindando hoy. Gracias por tomarse el tiempo de dirigirse a esta importante Asamblea.

Gracias por sus esfuerzos por responder a la COVID-19, tanto en sus países como en el extranjero. Y gracias por su firme apoyo a la OMS en este momento crítico.

 
Como saben, este año es el Año Internacional del Personal de Enfermería y de Partería. Esta Asamblea pretendía ser el escenario del reconocimiento a la increíble contribución que el personal de enfermería y de partería hace cada día en todos los países.

La pandemia nos ha robado esa oportunidad. Sin embargo, solo ha servido para ilustrar por qué el personal de enfermería y de partería y todos los trabajadores sanitarios son tan importantes.

El personal de enfermería y de partería ha estado en la primera línea de la lucha contra la COVID-19 poniéndose en peligro. Muchos de estos trabajadores han hecho el mayor sacrificio al servicio de la humanidad.

El mes pasado, la OMS publicó el primer Informe sobre la situación de la enfermería en el mundo. El informe muestra que el mundo se enfrenta a un déficit de 6 millones de enfermeros y enfermeras para lograr y mantener la cobertura sanitaria universal. Pero también proporciona una hoja de ruta para que los gobiernos inviertan en la enfermería con el fin de subsanar ese déficit y avanzar hacia la cobertura sanitaria universal. Salud para todos.

Ahora más que nunca, el mundo necesita al personal de enfermería y de partería.

Únanse a mí dondequiera que estén y pónganse en pie para mostrar su agradecimiento a estos verdaderos héroes de la salud.

Las naciones del mundo nos hemos reunido para hacer frente a la crisis sanitaria definitoria de nuestro tiempo; estamos afligidos por aquellos que hemos perdido; estamos preocupados por aquellos que aún luchan por sus vidas; estamos determinados a triunfar sobre esta amenaza común; y tenemos esperanza en el futuro.

El mundo se ha visto confrontado con varias pandemias antes. Esta es la primera causada por un coronavirus. Es un enemigo peligroso y tiene una peligrosa combinación de características: es eficiente, rápido y letal. Puede actuar en la oscuridad, extenderse silenciosamente si no prestamos atención, y luego explotar de repente si no estamos listos. Y se propaga como un incendio forestal.

Hemos visto el mismo patrón repetido en ciudades y países de todo el mundo. Debemos tratar este virus con el respeto y la atención que merece.

Más de 4 millones y medio de casos de COVID-19 han sido notificados a la OMS hasta la fecha, y más de 300 000 personas han perdido la vida. Pero los números ni siquiera reflejan la mínima parte de la historia de esta pandemia. Cada vida perdida deja una cicatriz en las familias, las comunidades y las naciones. Las repercusiones de la pandemia en la salud van mucho más allá de la enfermedad y la muerte causadas por el propio virus.

La interrupción de los sistemas de salud amenaza con dar al traste con décadas de progreso en la lucha contra la mortalidad materna e infantil, la infección por el VIH, el paludismo, la tuberculosis, las enfermedades no transmisibles, las enfermedades mentales, la poliomielitis y muchas otras de las amenazas más urgentes para la salud.

Y, sin embargo, esto es mucho más que una crisis sanitaria. Se han perdido o trastocado vidas y medios de subsistencia. Cientos de millones de personas han perdido sus empleos. Hay mucho miedo e incertidumbre.

La economía mundial se dirige hacia su contracción más aguda desde la Gran Depresión.

La pandemia ha sacado lo mejor —y lo peor— de la humanidad: fortaleza y miedo; solidaridad y sospecha; compenetración y recriminación.

Este contagio expone las fisuras, desigualdades, injusticias y contradicciones de nuestro mundo moderno. Ha puesto de relieve nuestras fortalezas y nuestras vulnerabilidades. La ciencia ha sido aclamada y despreciada.

Las naciones se han unido como nunca antes, y las divisiones geopolíticas se han puesto claramente de relieve. Hemos visto lo que es posible con la cooperación, y el riesgo que corremos sin ella.

La pandemia es un recordatorio de la íntima y delicada relación entre las personas y el planeta. Cualquier esfuerzo por hacer nuestro mundo más seguro está condenado a fracasar a menos que aborde la interfaz crucial entre las personas y los patógenos y la amenaza existencial del cambio climático que está haciendo que nuestro planeta sea menos habitable.

A pesar de todo el poder económico, militar y tecnológico de las naciones, hemos sido humillados por este pequeño microbio. Si este virus nos está enseñando algo, es la humildad. Es hora de ser humildes.

Hace seis meses habría sido inconcebible para la mayoría de las personas que las ciudades más grandes del mundo se quedaran misteriosamente tranquilas; que las tiendas, restaurantes, escuelas y lugares de trabajo estuvieran cerrados; que los viajes mundiales se paralizaran; y que el simple hecho de dar la mano pudiera ser una amenaza para la vida.

Algunos términos que antes solo utilizaban los epidemiólogos, como «número de reproducción», «distanciamiento físico» y «rastreo de contactos», se han convertido en lenguaje común. En menos de cinco meses, la pandemia ha rodeado el mundo.

Todos los países —ricos y pobres, grandes y pequeños— se han visto confrontados con dificultades para hacer frente a este virus. Los países de ingresos bajos, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los que padecen violencia y conflictos tratan de hacer frente a esta amenaza en las circunstancias más difíciles.

¿Cómo se practica el distanciamiento físico cuando se vive en condiciones de hacinamiento?

¿Cómo se queda uno en casa cuando tiene que trabajar para alimentar a su familia?

¿Cómo se practica la higiene de las manos cuando no se dispone de agua limpia?

Algunos países están logrando prevenir la transmisión generalizada en la comunidad; algunos han dictado órdenes de permanencia en el hogar y han impuesto severas restricciones sociales para suprimir la transmisión en la comunidad; algunos todavía se preparan para lo peor; y algunos están evaluando ahora la forma de aliviar unas restricciones que se han cobrado un precio social y económico muy alto.

La OMS comprende y apoya plenamente el deseo de los países de volver a ponerse en pie y a trabajar. Precisamente porque queremos que la recuperación mundial sea lo más rápida posible, instamos a los países a proceder con cautela.

Los países que avanzan con demasiada rapidez sin poner en marcha la arquitectura de salud pública necesaria para detectar y suprimir la transmisión corren un riesgo real de obstaculizar su propia recuperación.

Los primeros estudios serológicos están dibujando un panorama coherente: incluso en las regiones más afectadas, la proporción de la población con anticuerpos no supera el 20%, y en la mayoría de los lugares es inferior al 10%.

En otras palabras: la mayoría de la población mundial sigue siendo vulnerable a este virus. El riesgo sigue siendo alto y tenemos un largo camino por recorrer.

En los últimos meses hemos aprendido muchísimo sobre cómo prevenir las infecciones y salvar vidas. Pero no hay ninguna acción que haya marcado la diferencia por sí sola. No basta solo con pruebas de detección. No basta únicamente con el rastreo de contactos. No basta solo con el aislamiento, la cuarentena, la higiene de las manos o el distanciamiento físico.

Los países que lo han hecho bien han aplicado todas las medidas. Este es el enfoque integral que la OMS ha pedido de manera consistente.

No hay una bala de plata. No hay una solución simple. No hay una panacea. No hay un enfoque único para todos. Se precisa trabajo duro, fidelidad a la ciencia, aprender y adaptarse a medida que se avanza, y decisiones difíciles, por supuesto.

Pero hay muchos componentes comunes que deben formar parte de todas las estrategias nacionales: una respuesta de todo el gobierno y de toda la sociedad que involucre y empodere a las personas y comunidades para mantenerse a salvo a sí mismas y a los demás; el compromiso y la capacidad de encontrar, aislar, someter a pruebas y atender a cada caso, y de rastrear y poner en cuarentena a cada contacto; y una atención especial a los colectivos vulnerables como las personas que viven en residencias, campos de refugiados, prisiones y centros de detención.

Desde el primer día, la OMS ha estado codo con codo con los países en estas horas tan oscuras. La OMS dio la alarma temprano, y la ha dado a menudo.

Avisamos a los países, publicamos orientaciones para los trabajadores sanitarios en un plazo de 10 días y declaramos una emergencia sanitaria mundial —nuestro mayor nivel de alerta— el 30 de enero. En ese momento había menos de 100 casos y ninguna muerte fuera de China.

Hemos proporcionado orientaciones técnicas y asesoramiento estratégico basados en la ciencia y la experiencia más recientes; hemos apoyado a los países para que adapten y apliquen esas orientaciones; hemos enviado pruebas diagnósticas, equipos de protección personal, oxígeno y otros suministros médicos a más de 120 países; hemos capacitado a más de 2,6 millones de trabajadores sanitarios en 23 idiomas; hemos impulsado la investigación y el desarrollo a través del ensayo clínico «Solidaridad»; hemos hecho un llamamiento a favor de un acceso equitativo a las vacunas, las pruebas diagnósticas y las terapias a través de la iniciativa para acelerar el acceso a los instrumentos de lucha contra la COVID-19 (Acelerador ACT); hemos informado, involucrado y empoderado a las personas; hemos luchado contra la infodemia combatiendo los rumores con información fiable; y hemos pedido de manera consistente  los dos ingredientes esenciales para derrotar a este virus: la unidad nacional y la solidaridad mundial.

Todos tenemos lecciones que aprender de la pandemia. Cada país y cada organización debe examinar su respuesta y aprender de su experiencia.

La OMS está comprometida con la transparencia, la rendición de cuentas y la mejora continua. Para nosotros, el cambio es una constante. De hecho, los mecanismos independientes de rendición de cuentas existentes están en funcionamiento desde que comenzó la pandemia.

El Comité Independiente de Asesoramiento y Supervisión ha publicado hoy su primer informe sobre la pandemia, en el que figuran varias recomendaciones tanto para la Secretaría como para los Estados Miembros. Con ese espíritu, acogemos con beneplácito la propuesta de resolución que tiene ante sí esta Asamblea, en la que se pide que se lleve a cabo un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustiva.

Para que sea verdaderamente exhaustiva, esa evaluación debe abarcar la totalidad de la respuesta brindada por todos los actores y realizarse de buena fe. Por tanto, iniciaré una evaluación independiente en el momento oportuno con el fin de examinar la experiencia adquirida y las lecciones aprendidas y formular recomendaciones para mejorar la preparación y respuesta ante una pandemia a nivel nacional y mundial.

Con todo, hay una cosa que está muy clara. El mundo nunca debe ser el mismo. No necesitamos un examen que nos diga que todos debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para asegurarnos de que esto no vuelva a suceder.

Cualesquiera que sean las lecciones que haya que aprender de esta pandemia, el mayor fracaso sería no aprender de ellas y dejar al mundo en el mismo estado vulnerable en que se encontraba antes. Si de esta pandemia se ha de extraer algo positivo, es la necesidad de un mundo más seguro y resiliente.

Este no es un mensaje nuevo. En los exámenes realizados después del brote de síndrome agudo respiratorio severo (SARS), la pandemia de gripe A (H1N1) y la epidemia de la enfermedad por el virus del Ebola en África Occidental se pusieron de relieve las deficiencias en materia de seguridad sanitaria mundial y se formularon numerosas recomendaciones para que los países subsanaran esas deficiencias.

Algunas se aplicaron; otras fueron ignoradas.

El brote de SARS dio lugar a la revisión del Reglamento Sanitario Internacional en 2005. La pandemia de gripe A (H1N1) dio lugar a la creación del Marco de Preparación para una Gripe Pandémica. Y, a raíz de los brotes de la enfermedad por el virus del Ebola de 2014 y 2015, se creó el Mecanismo de Financiación para Emergencias Pandémicas, el Programa de Emergencias de la OMS y el Comité Consultivo y Supervisor Independiente.  

El mundo no necesita otro plan, otro sistema, otro mecanismo, otro comité u otra organización, sino que debe reforzar, hacer operativos y financiar los sistemas y las organizaciones existentes, incluida la OMS. Muchos de los dirigentes que han hablado hoy se han referido a estas cuestiones: hacer operativa la OMS, apoyarla y financiarla.

El mundo ya no puede permitirse la amnesia a corto plazo por la que durante demasiado tiempo se ha caracterizado su respuesta a la seguridad sanitaria. Ha llegado el momento de entretejer juntos las distintas hebras de la seguridad sanitaria mundial para formar una cadena irrompible, es decir, un marco global para la preparación frente a epidemias y pandemias.

El mundo no carece de las herramientas, los conocimientos científicos o los recursos necesarios para lograr un mundo más seguro frente a las pandemias. Lo que ha faltado es un compromiso sostenido para utilizar esas herramientas, conocimientos y recursos.

Esto debe cambiar, y desde ahora mismo.

Hago un llamamiento a todas las naciones para que resuelvan que harán cuanto esté a su alcance para garantizar que la pandemia por coronavirus de 2020 no vuelva a repetirse jamás. Hago un llamamiento a todas las naciones para que inviertan en el fortalecimiento y la aplicación de todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición, en particular el tratado mundial que apuntala la seguridad sanitaria mundial: el Reglamento Sanitario Internacional (2005).

Para tener éxito en esta empresa, todos debemos comprometernos con la apropiación y la rendición de cuentas mutuas. Una manera de hacerlo, tal como propuso el Grupo de África el año pasado, es mediante un sistema de exámenes periódicos universales, en virtud del cual los países acuerden realizar un examen periódico y transparente de la preparación de cada país.

Desde que fuera electo en la presente Asamblea hace tres años, una de mis prioridades ha sido transformar la OMS en una Organización que sea ágil, tenga capacidad de respuesta y se centre en los efectos y el impacto.

Hace dos años presenté el 13.º Programa General de Trabajo, 2019-2023, de la OMS, que fue aprobado por esta Asamblea y es la piedra angular de nuestra transformación.

Este tiene como elemento central las ambiciosas metas de los «tres mil millones»: mil millones más de personas disfrutan de mejor salud y bienestar; mil millones más de personas se benefician de la cobertura sanitaria universal; y mil millones más de personas están mejor protegidas frente a las emergencias sanitarias. Estas son las metas que el mundo se ha fijado y que quiere alcanzar de aquí a 2023, para ir por buen camino y mantenerse en la senda para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El informe sobre los resultados de la OMS, publicado hoy, proporciona un amplio panorama de lo que la Organización, sus Estados Miembros y sus asociados han logrado en los dos últimos años.

En lo que se refiere a la salud de las poblaciones, hemos realizado progresos importantes para mejorar el aire que respiran, los alimentos que consumen, el agua que beben y las carreteras que usan ya que, de hecho, lo más importante para tener salud son las condiciones en que viven y trabajan.

Por lo que respecta a la cobertura sanitaria universal, los dirigentes del mundo se reunieron el año pasado para refrendar la declaración política relativa a la cobertura sanitaria universal, un compromiso sin precedentes para lograr el ideal de la salud para todos.

Hemos ampliado el acceso a la prevención, la detección y el tratamiento del VIH, la tuberculosis, el paludismo, la hepatitis C, la hipertensión, la diabetes, el cáncer y otras enfermedades.

Y, para que las personas de todo el mundo estén seguras, la OMS ha investigado más de 900 sucesos en 141 países y, en los casos en que ha sido necesario, ha respondido a los mismos.

Ello incluye la coordinación de una respuesta enorme y compleja al brote de la enfermedad por el virus del Ebola en la República Democrática del Congo, que se complicó debido a la violencia, a los desplazamientos de la población y a un sistema de salud deficiente.

Todos estos esfuerzos se han apoyado haciendo mayor énfasis en la ciencia, las pruebas y los datos.

El próximo año pondremos en marcha la Academia de la OMS para impartir formación a millones de trabajadores sanitarios de todo el mundo; y, en las próximas semanas, se pondrá en marcha la Fundación de la OMS con objeto de ampliar la base de donantes.

Estoy orgulloso de los progresos que ha realizado la OMS en esta y en muchas otras esferas.

Sin embargo, todavía nos queda mucho por hacer.

Ya antes de la COVID-19, el mundo no estaba bien encaminado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero la pandemia amenaza con hacernos retroceder aún más en ese sentido. Aprovecha y agudiza las deficiencias existentes en cuanto a igualdad de género, lucha contra la pobreza, eliminación del hambre y otras esferas.

Ya hemos visto las repercusiones que ha tenido la pandemia en las campañas de vacunación y muchos otros servicios esenciales de salud. Pero los desafíos a los que nos enfrentamos no pueden ser una excusa para abandonar las esperanzas de lograr las «metas de los tres mil millones» ni los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Antes bien, deben servirnos de motivación para redoblar nuestros esfuerzos y trabajar intensamente en pos del mundo más saludable, seguro y justo que todos deseamos.

Aunque ahora mismo la atención mundial esté justificadamente centrada en la COVID-19, no debemos perder de vista la importancia de mantener y acelerar otras iniciativas que han salvado millones de vidas en los últimos años, como la labor de Gavi, la Alianza para las Vacunas.

En los últimos 20 años, la Alianza Gavi ha ayudado a los países a vacunar a 760 millones de niños y prevenir así más de 13 millones de muertes. La Alianza Gavi se ha marcado el ambicioso objetivo de administrar 18 vacunas a otros 300 millones de niños de aquí a 2025.

Instamos a la comunidad mundial a que apoye la próxima reposición de fondos de la Alianza Gavi, organizada por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, a fin de garantizar que esté plenamente financiada para su labor salvadora de vidas.

La semana pasada, mi amigo el Dr. Suwit de Tailandia me envió un mensaje en el que decía:

«De hecho, la COVID ha mostrado cómo las 'metas de los tres mil millones' de la OMS están relacionadas entre sí. La cobertura sanitaria universal desempeña un importante papel en la respuesta a la COVID en muchos países. Y las vidas de una población saludable suponen una menor mortalidad por COVID».

No puedo estar más de acuerdo.

La COVID-19 no es solo una emergencia sanitaria mundial, sino una demostración palpable de que no hay seguridad sanitaria si no se dispone de sistemas de salud resilientes o no se abordan de los determinantes sociales, económicos, comerciales y ambientales de la salud.

Más que nunca, la pandemia ilustra por qué la inversión en salud debe ser un elemento central del desarrollo. Lo repito: Más que nunca, la pandemia ilustra por qué la inversión en salud debe ser un elemento central del desarrollo.

Estamos aprendiendo por las malas que la salud no es un lujo sino una necesidad. Es una necesidad.

La salud no es un premio al desarrollo, sino una condición necesaria para él. La salud no es un gasto, sino una inversión. La salud es un camino hacia la seguridad, la prosperidad y la paz.

Hace 40 años, las naciones del mundo se unieron bajo el estandarte de la OMS para librar al mundo de la viruela. Demostraron que cuando la solidaridad triunfa sobre la ideología todo es posible.

La pandemia de COVID-19 plantea una amenaza similar no solo para la salud humana sino para el espíritu humano. Tenemos un largo camino por delante en nuestra lucha contra este virus.

La pandemia ha puesto a prueba los lazos de fraternidad entre las naciones, reforzándolos y también sometiéndolos a tensiones. Pero no los ha roto.

La pandemia de COVID-19 nos plantea dos preguntas fundamentales: ¿qué clase de mundo queremos? ¿Y qué clase de OMS queremos?

La respuesta a la primera pregunta determinará la contestación a la segunda.

Ahora más que nunca necesitamos un mundo más saludable. Ahora más que nunca necesitamos un mundo más seguro. Ahora más que nunca necesitamos un mundo más justo. Un mundo saludable, seguro y justo. Y, ahora más que nunca, necesitamos una OMS más fuerte. No hay otra forma de avanzar que no sea juntos.

Gracias, muchas gracias.

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  • El proyecto Neuroeye se basa en la utilización de técnicas de imagen no invasivas de las lesiones de la retina y que podrían ser uno de los marcadores de diagnóstico más eficaces en la enfermedad de Alzheimer

 

  • En el Día Mundial del alzhéimer, los profesionales del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega han querido poner en valor la importancia de este proyecto como una nueva forma de diagnóstico de esta enfermedad, que solo en nuestro país padecen unas 800.000 personas

 

Madrid, 21 de septiembre de 2020.- El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), en colaboración con su Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO), están desarrollando un nuevo método de diagnóstico precoz del alzhéimer a través de la observación de la retina. Una nueva forma de análisis que ha sido posible gracias a que la retina es una parte accesible del sistema nervioso central que sufre los mismos procesos degenerativos que el tejido nervioso cerebral.

Con este proyecto, denominado “Neuroeye”, se pretende desarrollar un procedimiento no invasivo que permita identificar las lesiones neurodegenerativas en la retina y en la córnea, diagnosticando así enfermedades como el alzhéimer. “Este proyecto estudia los diferentes patrones de las lesiones oculares en pacientes con alzhéimer utilizando métodos ópticos disponibles en todos los servicios de Oftalmología. De la misma manera que las lesiones nerviosas se acumulan en el cerebro, también aparecen en la retina”, ha señalado el doctor Ignacio Alcalde, investigador principal de la unidad de superficie ocular de la Fundación de Investigación Oftalmológica.

En este sentido, el Profesor Jesús Merayo, director del Instituto Universitario Fernández-Vega, ha explicado que, para lograr diferenciar las lesiones propias del alzhéimer de otras patologías relacionadas con el envejecimiento, como la degeneración macular o el glaucoma, el proyecto utiliza inteligencia artificial capaz de comparar grandes cantidades de variables. “El sistema se basa en algoritmos que aprenden a reconocer patrones en imágenes ópticas de la retina y de la córnea. Es gracias a este análisis de imagen y datos lo que nos permitirán desarrollar nuevos sistemas de detección temprana”, ha explicado el Profesor Merayo.

Día Mundial del alzhéimer. El diagnóstico precoz.

En nuestro país, actualmente padecen enfermedad de Alzheimer unas 800.000 personas, siendo el 34% mayores de 85 años1. Unas cifras elevadas que se deben, por un lado, al incremento de la población envejecida en los países desarrollados y, por otro, a que se trata de una enfermedad en la que, pese a que se inicia muchos años antes, el deterioro neuronal avanza silenciosamente. Ante esta situación, cada 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del alzhéimer, cuyo objetivo es sensibilizar sobre esta enfermedad y sus consecuencias, promover el diagnóstico precoz así como la prevención de esta patología.

En cuanto al diagnóstico precoz, ambos doctores han coincidido en el papel fundamental que juega este nuevo método de evaluación. “Las enfermedades neurodegenerativas se inician muchos años antes de manifestar los primeros síntomas y muchas veces cuando podemos dar un diagnóstico es ya demasiado tarde. Al final, la terapia será más efectiva cuanto más precoz es el diagnóstico de la enfermedad”, ha destacado el doctor Ignacio Alcalde, quien ha señalado que la inclusión de la Oftalmología como punto inicial de la detección de enfermedades neurodegenerativas, en conexión directa con el Neurólogo, impactaría no solo en la identificación temprana de un gran número de enfermos, sino también en la mejora de la eficacia de las terapias y, por supuesto, en la ayuda al diagnóstico.

En la parte de investigación clínica de este proyecto están trabajando también los doctores del IOFV, Álvaro Fernández-Vega, Eva Villota y, por parte del Hospital universitario Central de Asturias, (HUCA), la Dra. Begoña Bahamonde.

Este proyecto en cuestión se suma a los que está desarrollando actualmente la FIO con sus grupos de investigación especializados en superficie ocular, neurobiología de la retina y glaucoma, y cuenta con la financiación IDE/2018/000396 del Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (IDEPA) y la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Sobre el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV)

El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), con dos clínicas una en Oviedo y otra en Madrid, constituye, desde hace más de 130 años y cinco generaciones, una referencia nacional e internacional, gracias al objetivo de mejora permanente de todas sus áreas: clínica, quirúrgica, investigadora y docente. El centro está orientado a ofrecer, a los más de 110.000 pacientes que recibe al año, una atención excelente, garantizada por los avances tecnológicos que ha incorporado, así como por la revisión constante de la calidad y seguridad de los procedimientos médicos y quirúrgicos y, sobre todo, por la profesionalidad y experiencia de sus más de 200 profesionales. Además, el Instituto cuenta con dos Fundaciones: Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO) y Fundación Fernández-Vega (FFV).

Sobre la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO)

La Fundación de Investigación del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, con una superficie dedicada de más de 1250 m2 en la ciudad de Oviedo, cuenta con más de 30 investigadores de gran prestigio internacional; tiene multitud de artículos científicos publicados en las más prestigiosas revistas del sector, la mayoría de ellas internacionales y cuenta con varias patentes.

Asimismo, su adscripción a la Universidad de Oviedo, constituyendo el Instituto Universitario Fernández-Vega, permite profundizar en el conocimiento de los mecanismos moleculares, bioquímicos, celulares, genéticos, fisiopatológicos y epidemiológicos de las enfermedades y problemas de salud y establecer estrategias para su prevención y tratamiento, a la vez que proporciona una oferta formativa de grado y postgrado, consolidando al Instituto Oftalmológico Fernández-Vega como un referente en el campo de la oftalmología internacional, cubriendo así todas las áreas: clínica, quirúrgica, docente e

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  • Ha contribuido a su lanzamiento, junto a Fundación 29, la Cátedra sobre la Privacidad y Transformación Digital Microsoft-Universitat de València y con el asesoramiento legal del despacho de abogados Garrigues.
  • Proporciona a las organizaciones que investigan en Salud de un modelo que impulse la investigación científica y garantice el derecho a la privacidad del paciente.
  • Esta iniciativa llevada a cabo por Microsoft España se engloba dentro de la campaña global que acaba de anunciar la compañía para ayudar a organizaciones en todo el mundo a compartir y colaborar en torno a los datos, y que investigadores, entidades y gobiernos puedan utilizarlos para afrontar grandes desafíos, como la pandemia COVID-19.

Madrid, 13 de mayo de 2020.- Microsoft España, junto a Fundación 29, la Cátedra sobre la Privacidad y Transformación Digital Microsoft-Universitat de València y con el asesoramiento legal del despacho de abogados J&A Garrigues han creado la Guía “Health Data” que describe el marco técnico y legal para llevar a cabo la creación de un repositorio público de datos de los sistemas de Salud, y que estos puedan compartirse y utilizarse en entornos de investigación.

En este momento, es más crucial que nunca poder compartir datos de salud para acelerar la investigación médica y avanzar en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades y pandemias como COVID-19 u otras que puedan surgir. Ayudar a hacer posible y a mejorar la compartición y acceso a información de datos de los sistemas de Salud para la investigación sobre estas enfermedades es esencial para entender su naturaleza y hallar una vacuna y un tratamiento. Asimismo, puede conllevar mejoras significativas en medicina predictiva, optimización de la atención sanitaria a los pacientes y reducción de costes en los sistemas sanitarios, así como hacer que se minimice la burocracia y se respete el marco jurídico aplicable, al formar parte de iniciativas donde participan investigadores de todo el mundo.

Los datos personales de salud son considerados por el RGPD como “especialmente protegidos”, lo que implica la adopción de medidas específicas para poder almacenarlos y tratarlos. Al mismo tiempo, son catalogados como datos de alto valor por la directiva 2019/1024, debido a los beneficios que pueden aportar a la investigación médica y científica.

Con objeto de definir exactamente las condiciones de este compromiso, Microsoft, junto a la Fundación 29, entidad sin ánimo de lucro especializada en Inteligencia Artificial aplicada a ayudar al diagnóstico de enfermedades raras, ha decidido crear este Playbook. El documento proveerá a las organizaciones que investigan en el sector sanitario de un modelo o guía que garantice el derecho a la privacidad del paciente, al tiempo que facilite la adopción de decisiones a los responsables y ofrezca un marco de cumplimiento que simplifique la tarea de los delegados de protección de datos (DPD).

La Guía se basa en el trabajo de Ricard Martínez, Director de la Cátedra Microsoft -Universitat de València de Privacidad y Transformación digital-, “Entornos de open data y Donantes de datos para la investigación en salud” y ha contado también con el asesoramiento legal del despacho de abogados Garrigues.

“La inteligencia artificial necesita la generación de grandes conjuntos de datos. En las ciencias de la salud tenemos además la responsabilidad de que estos datos tengan fiabilidad y podamos trazar su origen. Esperamos que esta iniciativa sirva para estimular la generación de datos por parte de instituciones públicas y privadas y esperamos que Fundación 29 sea un catalizador de esa iniciativa”, comenta Julián Isla, presidente de Fundación 29.

El documento plantea los diferentes procesos a tener en cuenta en el tratamiento de datos de Salud y el correspondiente procedimiento a seguir, la documentación y seguridad requerida para cada caso.

“Dado que los datos de salud son altamente sensibles y hay que tratarlos con cuidado para respetar la privacidad de la persona, es necesario alcanzar un compromiso entre este respeto a la privacidad y el avance en la investigación, a un nivel impensable hace pocas décadas. Este es el objetivo del Playbook: servir de guía a las organizaciones que se dedican a la investigación dentro del ámbito sanitario de un modelo de datos abiertos, que impulse los avances en este campo y que garantice la privacidad del paciente”, señala Gabriel López, director de Government Affairs de Microsoft en España.

Microsoft Open Data Campaign

La Guía se enmarca dentro de la iniciativa global de Microsoft, Open Data Campaign, que busca contribuir a cerrar la creciente "brecha de datos" entre el pequeño número de empresas tecnológicas que más se benefician de la economía de los datos en la actualidad y otras organizaciones que se ven obstaculizadas por la falta de acceso a ellos o por no tener capacidades para utilizar los que ya tienen.

A pesar del enorme crecimiento en datos e IA, esta información está cada vez más concentrada en manos de un pequeño número de empresas. De hecho, menos de 100 compañías recolectan ahora más del 50% de los datos generados por interacciones online –según el análisis de similarweb.com, appfigures.com y alexa.com- y alrededor de la mitad de todas las personas con habilidades técnicas en IA trabaja en el sector tecnológico (de acuerdo con cifras de LinkedIn). No es de sorprender que estos negocios sean entonces capaces de cosechar los enormes beneficios de los datos y la IA, mientras que otros se quedan en desventaja. Esta división de los datos presenta un serio desafío para la sociedad, y si no se trabaja en ello, podría llevar a un enorme poder económico que fluya sólo hacia algunos países y compañías. Por ejemplo,PWC predice que alrededor del 70% del valor económico generado por la IA se acumulará en sólo dos países: Estados Unidos y China.

Microsoft cree que se debe hacer más para ayudar a las organizaciones a compartir y colaborar en torno a los datos, de modo que las empresas y los gobiernos puedan utilizarlos para afrontar los retos que se les presentan, pues la capacidad de compartir datos conlleva enormes beneficios. Y no solo para el entorno empresarial, sino que también juegan un rol crítico a la hora de ayudarnos a entender y abordar grandes desafíos, como el cambio climático, o crisis sanitarias, como la pandemia COVID-19. Para aprovecharlos al máximo, es necesario desarrollar la capacidad de compartirlos de una forma segura y confiable, y permitir que puedan ser utilizados de manera efectiva.

Dentro de la iniciativa Open Data Campaign, Microsoft ha anunciado 5 grandes principios que guiarán cómo la propia compañía aborda la forma de compartir sus datos con otros:

  • Abiertos – Trabajará para hacer que los datos relevantes sobre problemas sociales de gran envergadura se encuentren tan abiertos como sea posible.
  • Utilizables – Invertirá en crear nuevas tecnologías y herramientas, mecanismos de gobernanza y políticas para que los datos puedan ser usados por todos.
  • Impulsores – Microsoft ayudará a las organizaciones a generar valor a partir de sus datos y a desarrollar talento en IA para utilizarlos de manera efectiva.
  • Seguros – Microsoft va a emplear controles de seguridad para garantizar que la colaboración en torno a datos sea segura a nivel operacional.
  • Privados – Microsoft ayudará a las organizaciones a proteger la privacidad de los individuos en colaboraciones donde se compartan datos y que involucren información de identificación personal.

Asimismo, Microsoft se compromete a tomar medidas y a desarrollar, hasta 2022, 20 nuevas colaboraciones con distintos organismos, en torno a la compartición de datos. Entre estas colaboraciones, se incluye el trabajo con organizaciones líderes en el movimiento de datos abiertos como el Open Data Institute y el Governance Lab (GovLab) de la Escuela de Ingeniería Tandon de la Universidad de Nueva York. Y tratará de liderar con el ejemplo, haciendo que las iniciativas de impacto social de Microsoft sean "abiertas por defecto" y puedan subirse a una nube pública segura y confiable, como es el caso de la Guía/Playbook “Health Data” que ha puesto en marcha Microsoft en España.

Para más información sobre el Playbook “Health Data” de Microsoft y Fundación 29, por favor, visite www.healthdata29.org, donde está disponible para su descarga.

Más información sobre la iniciativa Open Data Campaign, aquí