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seimc12 de noviembre, Día Internacional de la Neumonía

  • La jornada, organizada por el Grupo de Estudio de Infecciones en el Paciente Crítico (GEIPC) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), se ha centrado en la revisión de las guías actuales de manejo de la neumonía y la integración de técnicas de diagnóstico sindrómico rápido

  • Algunas innovaciones tecnológicas permiten conocer en apenas una hora el patógeno que causa la neumonía y su susceptibilidad a los diferentes tratamientos

Madrid, 12 de noviembre de 2019.- El Grupo de Estudio de Infecciones en el Paciente Crítico (GEIPC) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha organizado una jornada sobre la neumonía con motivo del Día Internacional de esta enfermedad. El encuentro, que ha reunido a más de 230 especialistas, se ha centrado en la importancia del diagnóstico precoz de la neumonía para un correcto manejo del paciente que mejore el pronóstico y disminuya su morbimortalidad.

 

A lo largo de la primera mesa de trabajo, especialistas de primer nivel han revisado el impacto clínico y socio-sanitario de la neumonía, además de las actuales guías clínicas para el abordaje de la misma y han señalado la necesidad de incorporar técnicas rápidas de diagnóstico sindrómico para detectar el microorganismo patógeno causante de la infección. Además, han apuntado, este tipo de técnicas permite identificar la susceptibilidad de estos microorganismos a los diferentes tratamientos antibióticos disponibles.

 

Es muy importante conocer la etiología de la infección para poder orientar de forma más precisa el tratamiento”, ha señalado el doctor Miguel Salavert, del Grupo de Investigación de ‘Infecciones en el Paciente Grave’ del Hospital Universitario y Politécnico La Fe (Valencia). “Actualmente, tan solo conocemos el 30% de la etiología de la neumonía y es necesario que esta situación cambie. Ante el avance de bacterias resistentes, una de las mejores herramientas con las que contamos es el diagnóstico microbiológico temprano, que nos permite conocer a qué bacteria nos enfrentamos y su vulnerabilidad”, ha añadido.

 

Al ser una infección aguda, el inicio del tratamiento debe producirse lo más pronto posible. Es por eso por lo que muchos profesionales sanitarios administran medicamentos antes de conocer de forma exacta qué ha desencadenado la infección”, ha explicado el doctor Antoni Torres, responsable de la Unidad de Cuidados Intensivos Respiratorios del Hospital Clínic de Barcelona. “Por suerte, hoy en día contamos con herramientas de diagnóstico microbiológico rápido que nos permiten diagnosticar la causa de la neumonía en apenas una hora”, ha comentado el Dr. Torres.

 

La innovación tecnológica avanza cada día más y es necesario hacer una revisión de las guías clínicas sobre el abordaje de la neumonía para incluirla”, ha advertido el doctor Francisco Javier Candel, del Servicio de Microbiología Clínica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. “También es importante que los médicos sepan que tienen a su alcance estas técnicas para que puedan utilizarlas y ayudarles en el diagnóstico de precisión”, ha concluido el Dr. Candel.

La jornada ha tenido lugar en la sede del Colegio de Médicos de Madrid con el apoyo de bioMérieux, empresa líder en diagnóstico microbiológico, y el laboratorio farmacéutico Pfizer.

atenzia

Atenzia informa a sus usuarios sobre los efectos que el cambio de hora puede tener sobre la salud y cómo evitarlos.

- Algunas personas pueden tardar hasta dos semanas en adaptarse por completo al nuevo horario

- Las alteraciones en el sueño o en el humor son algunos de los efectos más habituales derivados del cambio

Madrid, 25 de octubre de 2019. En la madrugada del sábado 26 al domingo 27 de octubre, los relojes se retrasarán una hora para adoptar el horario de invierno. Un cambio que, aunque afecta en menor medida que el horario de verano, puede producir igualmente alteraciones en el descanso y, en consecuencia, en la salud.

El cambio de hora perjudica especialmente a niños y mayores de 65 años, cuyo reloj biológico es menos flexible, pudiendo necesitar hasta dos semanas de adaptación. En el caso de las personas mayores, más propensas a sufrir trastornos en el descanso según recoge la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la mala calidad del sueño se acentúa con el nuevo horario. A las alteraciones en el sueño se suman otros efectos negativos que pueden derivarse del cambio de hora como el cansancio, los cambios de humor, falta de concentración o problemas digestivos.

Por este motivo, Atenzia, empresa especializada en el ámbito sociosanitario, ofrece a sus usuarios de teleasistencia unas pautas básicas para poder adaptarse al cambio horario y minimizar así sus consecuencias. Realizar un ajuste progresivo de las horas de sueño en los días previos al cambio de hora, practicar ejercicio físico suave y modificar los horarios de las comidas son algunos de los consejos que permitirán que nuestro cuerpo se adapte con mayor facilidad a este nuevo horario.

Sobre Atenzia
Atenzia es una empresa especializada en el ámbito social y de la salud, con 25 años de experiencia en servicios de teleasistencia, tanto a nivel público como privado. La actividad de Atenzia se centra en la gestión de programas de prevención y atención permanente que incluyen atención de emergencias, apoyo psicosocial, promoción de hábitos saludables, adherencia terapéutica y monitorización de constantes vitales. Atenzia cuenta con 14 centros territoriales que dan cobertura a nivel nacional y atienden a más de 140.000 clientes.

topdoctors

- El fútbol engancha por la asociación de deporte-euforia-evasión-distracción que provoca ver un partido. Pero también por la emoción que genera conocer los resultados, más que por el espectáculo en sí

-  Los españoles gastaron más de 669 millones de euros en juego online en 2018, de los que un 52% se destinó a apuestas -también en el ámbito deportivo-, el 34% a casinos y el 11% a póker online

-  Los jugadores online se encuentran entre los 18 y los 35 años. Los perfiles más vulnerables a la adicción al juego son los menores y las personas con problemas de conducta o en situaciones de riesgo social. La ludopatía afecta más a hombres que a mujeres

Barcelona, 19 de agosto de 2019.- El pasado sábado comenzó la nueva temporada de la liga de fútbol española, y por delante 38 jornadas deportivas que concentrarán la atención de millones de personas, y no solo de aficionados. Este fenómeno social engancha por la asociación de fútbol-euforia-evasión-distracción que provoca ver un partido, pero al mismo tiempo por la expectación y emoción de conocer los resultados, incluso por encima del espectáculo en sí, aseguran los expertos de Top Doctors.

Además del atractivo social, el fútbol mueve grandes cantidades de dinero a nivel de negocio, tanto dentro del sector como en el ámbito de las apuestas, lo que se ha visto incentivado con la digitalización y convirtiéndose en un posible problema para quienes deciden apostar. Asimismo, las casas de juego realizan una fuerte inversión en publicidad antes, durante y después de cada encuentro, llegando incluso a patrocinar grandes equipos y a utilizar a sus estrellas como reclamo, lo que incentiva el deseo de apostar. “Las apuestas deportivas generan importantes ingresos y esto puede hacer que el apostador busque únicamente un rédito sin poner interés en el deporte en sí, lo que puede ocasionar una desvalorización del evento”, explica la psicóloga Patricia Colovini en la clínica CITA, centro miembro de Top Doctors.

Los menores de edad y las personas con problemas de conducta, los más vulnerables a la adicción al juego

En España la edad legal para apostar son los 18 años. Sin embargo, desde que el juego entró en la era digital, el número de apuestas y, por ende, el de adictos al juego se ha incrementado, sobre todo entre los menores. “Numerosos estudios en diferentes partes del mundo han demostrado que la prevalencia entre los adolescentes de conductas de juego problemático es, por lo menos, el doble que la que se encuentra en adultos. El efecto estimulante del juego puede ser capaz de aliviar transitoriamente estados de ansiedad y tristeza, frecuentes a lo largo de la adolescencia”, asegura el psiquiatra Ponce Alfaro, miembro de Top Doctors.

La normalización de la conducta de juego por parte de la sociedad, y la creciente presencia de las casas de apuestas en zonas económicamente más desfavorables, incentivan que las personas con problemas de conducta o en situaciones de riesgo social se conviertan en otro de los perfiles más vulnerables.  Asimismo, la ludopatía es un problema que afecta más a hombres que a mujeres. “Si el tiempo que se le dedica al juego cada vez es mayor, o ven en las apuestas una forma de solucionar los problemas económicos, puede ser que el apostador esté desarrollando un problema de ludopatía. Las consecuencias de no tratar a tiempo esta adicción pueden ser enormes tanto para la persona como para su entorno”, asegura el Sr. Antonio Riera, psicólogo general sanitario y miembro de Top Doctors.

Cuando apostar deja de ser un juego

Según los últimos datos de la Dirección General de la Ordenación al Juego, los españoles gastaron más de 669 millones de euros en 2018 en juego online, de los que el 52% se destinó a apuestas -incluidas las de ámbito deportivo-, el 34% al casino y el 11% al póker online. “Las casas de apuestas que utilizan la figura de futbolistas famosos atraen la atención de las personas que apuestan a merced de las estrategias del mercado, escondiendo la intención de captar adictos y convertirlos en ludópatas. Esto degrada un deporte honesto y un divertimento saludable como es el fútbol”, asegura Colovini.

La mayoría de los jugadores online se encuentran entre los 18 y los 35 años según los datos de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR). Sin embargo, cuando la facilidad de acceso a este tipo de prácticas puede derivar en un trastorno adictivo, que a la larga afectará tanto a quienes lo padecen como a su entorno. “Las respuestas agudas de estrés, la liberación de adrenalina, la activación de la frecuencia cardiaca y respiratoria son algunas de las reacciones que ocasionan las apuestas. Si la relación es adictiva, el estrés excesivo será el principal síntoma que revelará déficit más profundo del apostador. Al mismo tiempo, suele estar ligado a otras conductas de riesgo como el consumo excesivo de alcohol”, afirma la psicóloga.
 
Doctores que han colaborado:

-          Sr. Antonio Riera, psicólogo general sanitario y miembro de Top Doctors: https://www.topdoctors.es/doctor/antonio-riera-lopez-del-amo

-          Patricia Colovini, psicóloga de la clínica CITA, centro miembro de Top Doctors: https://www.topdoctors.es/centro/clinicas-cita  

-          Dr. Guillermo Ponce Alfaro, psiquiatra y miembro de Top Doctors: https://www.topdoctors.es/doctor/guillermo-ponce-alfaro

sindrome postvacacional

El 41% de los trabajadores en España está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo tras el verano, 4 puntos porcentuales más que el año anterior, cuando se situaba en el 37%.

Una parte importante del 59% restante, aunque no padecerá la depresión, sí podrá experimentar cuadros de fatiga y estrés vinculados a la correcta inadaptación al trabajo.

Este síndrome es característico de los países en los que es habitual que los trabajadores disfruten de largos periodos vacacionales, como es el caso de España, donde el grueso del descanso anual se concentra en los meses de verano.

Los más propensos son los trabajadores que tienen menor tolerancia a la frustración, los menos resilientes, los que disfrutan de unas largas vacaciones y los que vuelven a un entorno laboral hostil.

Los síntomas más habituales son: apatía, cansancio, falta de energía, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, nerviosismo, estrés o, incluso, tristeza. Existen casos extremos en los que el trabajador puede experimentar ataques de ansiedad, dolor de cabeza o malestar general, aunque afectan a una minoría.

En cuanto a la duración, los casos más leves reflejan dificultades durante 2 o 3 días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrían durar meses.

El síndrome postvacacional se puede prevenir en la mayoría de los casos retomando el horario de sueño habitual unos días antes, no volviendo del lugar de vacaciones el día anterior al comienzo del trabajo o dividiendo los días de vacaciones para no acumular largos períodos vacacionales.

Si ya se padece el síndrome, se puede combatir levantándose algo más temprano de lo habitual, retomando el trabajo de forma gradual, realizando actividades saludables y adoptando una actitud positiva.


Madrid, 26 de agosto de 2019.- La llegada de septiembre se traduce, para la mayoría de los españoles, en la vuelta al trabajo y las responsabilidades laborales. Tras el tiempo de descanso, el retorno al entorno laboral se convierte para muchos en una situación negativa y difícil de gestionar que, en ocasiones, desemboca en el conocido síndrome/depresión post vacacional.

Lee Hecht Harrison, división del Grupo Adecco y líder global en el acompañamiento a las organizaciones en sus procesos de transformación (‘Workforce Transformation’), se ha propuesto analizar a través de una encuesta a más de 1.000 trabajadores españoles en qué consiste este síndrome, a qué personas afecta y cuáles son los mejores planes para evitarlo y combatirlo.

El 41% de los encuestados reconoce que está sufriendo o sufrirá el síndrome postvacacional al reincorporarse al trabajo tras el periodo vacacional, 4 puntos porcentuales más que el año anterior, cuando se situaba en el 37%.

Del 59% restante que no padecerá dicha depresión, un segmento importante reconoce que sí que sufrirán cuadros de fatiga y estrés que, aunque no lleguen a considerarse depresión postvacacional, estarán directamente ligados a la difícil adaptación al orden y la rutina tras los días de desconexión.

Este síndrome es característico de los países en los que es habitual que los trabajadores disfruten de largos periodos vacacionales, como es el caso de España, donde el grueso del descanso anual se concentra fundamentalmente en los meses de verano.
 
Aunque el nuestro no es ni mucho menos uno de los países en los que más días de vacaciones tienen los trabajadores, sí que existe cierta cultura de aglutinarlos en una determinada época, en vez de distribuirlas a lo largo de todo el año. Según el Banco Mundial, en España, el período mínimo de vacaciones remuneradas es de 22 días por año, frente a los 30 de Finlandia o Francia.

El ambiente laboral es clave para facilitar el periodo de adaptación. Si el entorno es negativo, el trabajador encontrará mayores dificultades a la hora de reincorporarse, mientras que será mucho más sencillo para aquellos que desarrollen su actividad profesional en un ambiente agradable y positivo.
 
Entre los factores que contribuyen al desarrollo de este síndrome están las malas relaciones entre compañeros, las tareas repetitivas y los jefes poco motivadores.

¿Qué entendemos por síndrome postvacacional?

Se denomina síndrome o depresión postvacacional a la sensación de falta de energía, la desmotivación o la tristeza que sufren algunos trabajadores al reincorporarse al trabajo después de un período de vacaciones. Se trata, en definitiva, de una ruptura en el proceso de adaptación o transición entre el tiempo de ocio y descanso generado por las vacaciones y la vuelta a la rutina laboral.

¿Qué perfiles sufren este síndrome?

Es difícil perfilar un ejemplo concreto de los trabajadores que se ven afectados por este síndrome, sin embargo, existen ciertas características comunes entre aquellas personas a las que más les cuesta hacer frente a su vuelta al trabajo:

Tolerancia a la frustración y resiliencia: Los trabajadores que tienen una menor tolerancia a la frustración y que son menos resilientes son los más susceptibles de padecer depresión postvacacional. El cambio de situación que se vive al finalizar las vacaciones y recuperar la “normalidad” resulta más complejo para aquellos que no saben gestionar de forma eficaz los cambios.

Duración de las vacaciones: Los trabajadores que disfrutan de largos períodos vacacionales tienen más dificultades para volver a la rutina, puesto que se han acostumbrado a una situación y, de pronto, tienen que romper con ella. Se dice que un hábito necesita alrededor de 3 semanas (21 días) para implementarse. Es por ello que las personas que dedican más de 3 semanas a sus vacaciones son más propensas a contraer el síndrome.

Entorno laboral: El entorno laboral influye de manera directa en los trabajadores y en sus posibilidades de tener depresión postvacacional. Aquellos que regresan a un entorno hostil, en el que deben lidiar con un jefe incompetente, que no les valora o que no motiva lo suficiente a su equipo son más susceptibles. Así como aquellos que se encuentran con un mal ambiente entre compañeros, aquellos que realizan tareas repetitivas o que ya no están ilusionados con su trabajo, son más propensos que el resto.
 
¿Cómo detectar que un trabajador lo sufre?

Los síntomas son diversos y cada persona los experimenta de una manera diferente. Sin embargo, las señales más comunes son la apatía, el cansancio, la falta de energía y la dificultad para concentrarse en las tareas. Otros síntomas frecuentes en estos trabajadores son los trastornos del sueño, el nerviosismo, el estrés o, incluso, la tristeza.

Existen casos extremos que sólo afectan a una minoría y en los que el trabajador puede experimentar ataques de ansiedad, dolor de cabeza o malestar general.
 
Con este amplio abanico de síntomas, parece difícil detectar esta dolencia, aunque en todos los casos existe un hilo común, que es el momento en que los síntomas comienzan a manifestarse: tras haber disfrutado de un período vacacional o de descanso continuado.
 
La duración del síndrome postvacacional también puede variar de unos casos a otros. Los casos más leves reflejan dificultades durante 2 ó 3 días. Sin embargo, es habitual que los síntomas se alarguen hasta las dos semanas. Los casos más extremos podrían durar meses.

¿Puede prevenirse?

En la mayoría de los casos es posible prevenir el síndrome postvacacional con una correcta actuación previa a la vuelta al trabajo. La clave radica en hacer que la transición entre las vacaciones y el trabajo sea lo más leve y llevadera posible. Entre las medidas que se pueden tomar para evitar esta situación, las más efectivas son:

Retomar el horario de sueño habitual de los días de trabajo de manera paulatina. A medida que se acerca el fin de las vacaciones, es recomendable que el trabajador se levante cada día un poco más temprano y haga lo mismo a la hora de acostarse. De esta forma, el cuerpo no notará un cambio tan brusco.

No volver del lugar de vacaciones el día anterior a la vuelta al trabajo. Es mejor hacerlo unos días antes para que el trabajador regrese a su entorno habitual y tenga tiempo para retomar su actividad diaria.

Dado que la duración de las vacaciones es un factor que juega en contra, una buena opción para “regatear” a este síndrome es dividir los días de vacaciones a lo largo del verano para no llegar a crear hábitos de vida de los que luego costará huir. Por ejemplo, si se dispone de 21 días de vacaciones, se pueden hacer dos descansos, uno de una semana y otro de dos semanas. De esta forma, la vuelta a la rutina será más fácil.

Además de seguir estos consejos, los trabajadores deben afrontar la reincorporación con una actitud positiva, sin pensar que el trabajo es una carga, pues eso puede hacer que se agudicen los efectos de la depresión postvacacional.
 
¿Cómo combatir la depresión postvacacional?

La depresión postvacacional es un problema que puede solventarse fácilmente siempre y cuando el trabajador afectado tenga fuerza de voluntad. Entre los trucos más efectivos se encuentran:

Levantarse algo más temprano de lo habitual para ir al lugar de trabajo. Aunque pueda parecer contraproducente, el hecho de disponer de más tiempo por la mañana ayuda a afrontar el día sin prisas y sin agobios.

Se recomienda retomar el trabajo de forma gradual y evitando grandes cargas de trabajo.

Realizar actividades saludables, como el deporte, y llevar una buena alimentación.
 
No obstante, lo más importante es centrar toda la atención en los aspectos positivos, como las relaciones con los compañeros o todo aquello que pueda generar ilusión y motivación.

adelgazar


- Según el comparador de seguros de salud Acierto.com, hasta el 60% opta por una dieta milagro, con los peligros que eso implica: carencias nutricionales, efecto rebote y hasta problemas psicológicos

Sí, el buen tiempo ya está aquí. Y también los tirantes, las zapatillas y esa ropa tan fresquita que deja entrever los excesos del invierno y que hace más evidentes esos kilos de más que llevamos encima. Es por eso que muchos españoles se suman a la Operación Bikini, y se ponen a dieta. En concreto, actualmente se encuentran a régimen hasta 5 millones de españoles, según los datos de la última encuesta realizada por el comparador de seguros de salud Acierto.com.

Su sondeo desvela que el 33,7 % de los españoles ha hecho régimen en el último año y que un 15,6 % está a dieta actualmente. Estos porcentajes alcanzan el 56,7% en el caso de las personas que reconocen haber estado a régimen en algún momento de su vida. Esto quiere decir que 18,5 millones de españoles se han puesto a régimen alguna vez, y que 11 millones lo han hecho durante el último año.

Eso sí, ellas son más adeptas a las dietas que ellos -el 64,4% de las mujeres ha estado a régimen frente al 51,1% de los hombres-; algo que podrían justificar las exigencias sociales del culto al cuerpo a las que se ve abocado el sexo femenino. Si nos centramos en los datos del último año, 4 de cada 10 mujeres aseguran haber hecho dieta, frente a 3 de cada 10 varones. También hay que diferencias por comunidades autónomas y edad. Los españoles entre 25 y 35 años son los que más dieta hacen. Así como los andaluces, baleares, madrileños y cántabros.

Las cifras no nos extrañan si tenemos en cuenta que a casi el 62% de los sujetos del estudio le preocupan las calorías que ingieren y que, supuestamente, hasta el 54% intenta llevar una alimentación equilibrada para “no pasarse”. Los hay que hasta cuentan las calorías -el 8%-. Pero esto no es nada efectivo.

Hacemos régimen, pero lo hacemos mal

El quid de la cuestión radica en cómo hacemos dieta. Es decir, ¿nos fiamos de las revistas?, ¿vamos al médico?, ¿cómo comemos en general? Si nos fijamos en el asunto de contar calorías y más allá de la obsesión que eso puede suponer; llevar la cuenta no funciona por varias razones.

La primera es que aquí no estamos diferenciando entre alimentos sanos e insanos, no estamos teniendo en cuenta los nutrientes, nuestro metabolismo ni ritmo de vida. O sea, que este tipo de régimen está abocado al fracaso y puede conllevar graves problemas para nuestra salud -anemias, dermatitis, problemas gastrointestinales, ansiedad, pérdida de vitaminas y minerales, y hasta daño nefrítico.

Por otra parte, hasta el 45% de los sujetos del estudio dijo probar más de una dieta, y hasta el 60% optar por una dieta milagro. Estas se caracterizan por reducir la ingesta calórica o restringir ciertos alimentos de forma radical durante un periodo muy breve de tiempo y carecen (por lo general) del visto bueno de los expertos en la materia.

A pesar de tanta dieta, la realidad es que más de la mitad de los españoles sufren sobrepeso y 1 de cada 6 es obeso. El dato curioso es que, de entre estos últimos, el 80% ignora que padece esta enfermedad. Además y de todos aquellos que se ponen a dieta, solo uno de cada cuatro consiguen su propósito. El resto fracasa o, peor, sufre efecto rebote y otras de las terribles consecuencias que hemos comentado. Por no hablar de la sensación de fracaso y frustración que todo el compendio puede ocasionar.

Cómo ponerse a dieta: hazlo bien

Pero ponerse a dieta de la manera adecuada es posible. No estamos hablando de algo temporal, sino de cambiar nuestros hábitos y de aprender a comer. Y para ello necesitaremos de la ayuda de varios profesionales: endocrino, nutricionista y, hasta en algunos casos, del psicólogo. Un seguro de salud puede resultar de gran ayuda, pues la mayoría cuentan con un amplio cuadro médico que permite el rápido acceso a estos especialistas.

Cada individuo tiene un metabolismo distinto, unos hábitos de vida, horarios, antecedentes familiares y características diferentes que hacen necesaria la personalización de la dieta. Hasta deben tenerse en cuenta sus gustos para ponérselo fácil. Hay quien prefiere pesar los alimentos frente a otros que se inclinan por comer más cantidad pero de ingredientes menos calóricos, por ejemplo.

También es imprescindible realizar una analítica de sangre antes de iniciar el proceso para detectar anomalías, déficits o cualquier alteración implicada en el sobrepeso; y llevar un seguimiento, con pruebas médicas periódicas que garanticen el buen estado de salud del paciente. Respecto al psicólogo, nos estamos refiriendo a casos como el de los comedores compulsivos, o a aquellas personas que han visto dañada su autoimagen, que están experimentando una pérdida o ganancia de peso repentina -y les está perjudicando socialmente, por ejemplo-, etcétera.

En cualquier caso y para aquellos que tienen sobrepeso, no deberían esperar demasiado para contratar su póliza, pues muchas aseguradoras rechazan a aquellos pacientes que tienen un IMC muy elevado (superior a 33-34, aunque depende de la entidad). El motivo es que este tipo de clientes suponen un gasto sanitario mayor. “Hay que tener en cuenta que los asegurados con problemas de sobrepeso acabarán yendo con mayor asiduidad a la consulta del médico; algo que, por ejemplo, deberían revisar si tienen contratada una póliza con copago para que no les salga caro, comenta Carlos Brüggemann, cofundador de Acierto.com". En el lado contrario también encontramos a las que premian a sus clientes por mantenerse más activos.

Además, si queremos hacer bien la Operación Bikini deberíamos combinar la dieta con el ejercicio físico. De la misma manera que intentamos cogerle el gusto a comer bien y convertirlo en un hábito, deberíamos hacer lo propio con el deporte. Por desgracia, el sedentarismo continúa siendo una de las grandes lacras de nuestro país -hasta 17 millones admiten ser sedentarios-. Y no solo eso, sino que más de la mitad de los que se apuntan al gimnasio lo hacen por razones estéticas (y no por salud).