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tarjetas credito

Tarjetas contactless, móviles, pulseras, gafas, incluso guantes… las formas de pago hoy en día son de lo más variopintas y las noticias sobre dejar atrás el efectivo para siempre para parecernos más a nuestros vecinos escandinavos no dejan de salir. No obstante, España siempre ha sido un país de efectivo; ¿estamos preparados para vivir en una sociedad sin dinero en metálico? En 2017 las compras con terminales de punto de venta (TPV) superaron a las retiradas de efectivo en cajeros, tanto en número de operaciones como en importes, de acuerdo con el último informe publicado por el Banco de España. Además, según el mismo informe, el número de datáfonos en España ha aumentado hasta alcanzar más de 1,7 millones, mientras que el número de cajeros lleva estancado cuatro años alrededor de las 50.000 unidades.

Cómo de fácil es realizar compras con pagos electrónicos
En España contamos con todos los elementos para poder pagar sin efectivo, nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com. De hecho, el 67 % de los comercios en España disponen de un datáfono (físico o virtual), de acuerdo con el Barómetro de medios de pago para empresas de Mastercard. Además, cuando entre en vigor la nueva Directiva Europea 2015/2366, todos los profesionales y comercios deberán aceptar pagos electrónicos si la compra supera los 30 euros.

No obstante, son las pequeñas compras y comercios de poco tamaño no tan relacionados con el sector servicios los que suponen un problema para aceptar otro método de pago. Aunque parezca contraproducente no aceptar el pago de otra manera más que con efectivo, las comisiones que las entidades cobran por las compras de los datáfonos hacen que muchas empresas prefieran poner mínimos o directamente no contar con un datáfono para evitarlas.

Alternativas gratuitas para pagar sin efectivo
Si estamos decididos a dar un paso hacia delante y dejar las monedas y billetes en el banco, existen muchas alternativas para pagar sin efectivo, además de las tarjetas de débito y crédito. De hecho, el 70 % de las grandes entidades bancarias en España cuenta con una aplicación móvil propia para realizar pagos y un 85 % tiene acuerdos con distintas empresas intermediarias para ofrecerlo a sus clientes siendo Apple Pay la más común (40 %), seguida por Samsung Pay (30 %) y Google Pay (5 %), de acuerdo con un estudio realizado por HelpMyCash.com.

Aunque las opciones para pagar con el móvil son bastante extensas, lo cierto es que en España no tenemos muchas otras alternativas. La oferta de las entidades para solicitar pegatinas contactless para pegar en la parte posterior del teléfono o pedir una pulsera con tecnología sin contacto es muy escasa. Actualmente podemos encontrar, como indicábamos al comienzo del artículo, aunque todavía no en nuestro país, que cualquier objeto es susceptible de convertirse en un método de pago válido.

Nuestro país va por el camino de generalizar los pagos electrónicos y todo parece indicar que ni el efectivo ni las tarjetas serán los métodos más comunes de pago de aquí a unos años, pero tampoco desaparecerán del todo.

contratolaboral

Desde que empezó la crisis y se produjo el boom de los parados en España, los trabajadores se han empezado a preocupar más si cabe por sus empleos. Dado que la crisis trajo tantas sorpresas a muchos de ellos por las situaciones laborales en las que se encontraban, ahora prefieren ir sobre seguro y mantenerse informado de todo lo que repercute a su puesto de trabajo, incluido su contrato.

Precisamente por ello, hoy vamos a comentar cuáles son los diferentes tipos de contratos laborales que hay en España, así como qué es lo que debe incluirse en el contrato. Vayamos parte por parte.

Tipos de contrato de trabajo
Por norma general, existen cuatro tipos de contratos de trabajo en España. Decimos “por norma general” porque cada uno de ellos tiene sus propias cláusulas y alberga otras muchas condiciones.

Esos cuatros tipos son: indefinido, en prácticas, temporal o eventual y para la formación y el aprendizaje.

El contrato indefinido no tiene límite de plazo de duración. Es decir, aquí no hay una fecha establecida de finalización. Se puede manifestar verbalmente o por escrito, aunque siempre es preferible hacerlo por escrito.

El contrato temporal tiene un tiempo determinado que pactarán el empresario y el trabajador previa firma. Igual que en el caso anterior, puede celebrarse a jornada completa o parcial. Pero siempre debe hacerse por escrito. Entre las cláusulas que presenta están: por obras y servicios, de interinidad o de relevo.

El contrato para la formación y el aprendizaje tiene la finalidad de beneficiar y favorecer la inserción laboral.

El contrato en prácticas se realiza para que el trabajador adquiera la práctica necesaria según la titulación cursada. Hay contrato ordinario y contrato para personas con discapacidad.

- Qué información debe figurar en el contrato

- Los datos del trabajador y del empresario.

- La duración de las vacaciones.

- El convenio colectivo al que se adscribe.

- El lugar de trabajo.

- La categoría o grupo profesional que corresponde.

- La remuneración que se va a percibir.

- Las fechas y los tiempos.

- El periodo de prueba.

En definitiva, como se puede ver, son varios los tipos de contratos de trabajo que pueden ofrecer las empresas. El escogido dependerá de las necesidades y posibilidades de cada una. El comparador financiero y de mini créditos rápidos WannaCash.es recomienda que, si estás buscando empleo y finalmente consigues uno, asegúrate de que tu contrato entra dentro de alguno de estos, así como que incluye la información mencionada anteriormente.

concursodeacreedores

En los últimos años, el concepto “concurso de acreedores” se ha convertido en uno de los más sonados dentro del mundo empresarial. Y es que, con la crisis, muchas empresas vieron decaer sus beneficios hasta encontrarse en una situación de insolvencia.

Esto hizo que se produjera lo que se conoce como concurso de acreedores. Pero ¿sabes qué es, en qué consiste y cómo funciona? Te lo explicamos a continuación.

Concurso de acreedores: qué es

El concurso de acreedores es un procedimiento legal que se origina cuando alguien alcanza una situación de insolvencia tal que no puede pagar sus deudas.

Es indiferente si se trata de una persona física o jurídica la perjudicada.

Lo interesante de este término es que ayuda a esa persona a continuar con la empresa, buscando, eso sí, soluciones mediante las que poder afrontar las deudas.

El objetivo, en cualquier caso, es tratar de conseguir que la empresa sobreviva y salga a flote.

Eso sí, para declarar la empresa en concurso de acreedores esta debe demostrar su insolvencia.

Así pues, el concurso de acreedores está preparado para solucionar y solventar la falta de liquidez de una determinada empresa, evitando con ello que esta entre en quiebra.

Hay varias formas de solicitarlo: por un lado, está la solicitud forzosa, que la exige uno de los socios de la empresa normalmente. Y, por otro lado, está la voluntaria, que en el caso de las empresas la suele solicitar la persona responsable de la sociedad.

¿Se puede salir del concurso de acreedores?

De una situación de insolvencia se puede salir. Así que si eres autónomo, estás en concurso de acreedores y creías que no tenías más salida que la de cerrar, te equivocas.

Para hacerlo, lo primero que tienes que hacer es negociar con los acreedores el convenio que se va a aplicar. Para que funcione, debe estar de acuerdo al menos el 50% de los acreedores.

Una vez solucionada esta primera fase, pueden darse dos tipos de circunstancias:

Por un lado, la liquidación de la empresa. Esto solo sucede cuando el acreedor no cumple los acuerdos establecidos.

Por otro lado, la vuelta a la normalidad. Esto es posible cuando el acreedor ha asumido todas sus responsabilidades y ha afrontado las obligaciones con los acreedores.

En definitiva, tal y como nos indica el comparador de créditos con Asnef WannaCash.es, el concurso de acreedores es una solución para las empresas con posibilidad de entrar en quiebra y de cuya situación se puede salir.

declaracion renta

Aunque ya hace cinco años que se suprimió, aún hay muchas familias españolas que se ahorran una buena suma de dinero cada año gracias a la deducción por inversión en vivienda habitual. Sin embargo, es una desgravación que genera muchas dudas, pues para aplicarla es imprescindible reunir ciertos requisitos. Para despejarlas todas, a continuación veremos, de la mano del comparador de hipotecas HelpMyCash.com, en qué situaciones se puede practicar y qué ocurre si hemos modificado de algún modo el préstamo que usamos para adquirir nuestro hogar actual.

 

Firmé mi hipoteca antes de 2013

Para poder practicar esta deducción es imprescindible haber contratado la hipoteca antes del 1 de enero de 2013 y haber aplicado la desgravación en 2012 o en los años anteriores. Si reunimos este requisito, podremos deducirnos hasta un 15 % de lo que hayamos pagado durante este año por el préstamo hipotecario, un porcentaje que se divide en un 7,5 % para el tramo estatal y en un 7,5 % más para el autonómico.

 

Eso sí, la desgravación por inversión en vivienda habitual solo se puede aplicar sobre una base máxima de 9.040 euros, que asciende a los 18.080 euros si la hipoteca tiene dos titulares y ambos hacen su declaración por separado. Por lo tanto, podremos ahorrarnos hasta 1.356 euros en el primer supuesto y hasta 2.712 euros en el segundo.

 

He amortizado una parte del préstamo este año

Dentro de esa base máxima de 9.040 euros se puede incluir todo lo que hayamos pagado durante el año 2017 para amortizar nuestra hipoteca. En consecuencia, si hemos reembolsado anticipadamente todo o una parte del capital del préstamo, también podremos aplicar la deducción sobre esa cantidad de dinero, siempre que no se supere en conjunto el límite mencionado.

 

Veámoslo con un ejemplo práctico: durante el 2017 hemos pagado 12 cuotas de 500 euros y hemos amortizado anticipadamente 3.000 euros. En conjunto, por lo tanto, habremos abonado un total de 9.000 euros para devolver la hipoteca. La deducción máxima que podremos aplicar por inversión en vivienda habitual será de hasta un 15 % de ese importe, por lo que ahorraremos un total de 1.350 euros.

 

He trasladado mi hipoteca a otro banco

¿Y qué ocurre si el contribuyente ha trasladado su hipoteca a otro banco? En estos casos, la Agencia Tributaria considera que se puede seguir practicando la deducción, dado que con el cambio de entidad (ya sea a través de una subrogación o de un nuevo préstamo) solo se han modificado las condiciones originales de financiación. Eso sí, para aplicarla habrá que cumplir los requisitos antes mencionados.

 

Sin embargo, si se utiliza el traslado para ampliar el capital del préstamo hipotecario, ese exceso de dinero no se podrá considerar para calcular la base máxima de la deducción, pues esta solo puede aplicarse sobre la parte usada para adquirir la vivienda. En consecuencia, en estos casos tendremos que calcular qué fracción de las cuotas corresponde a la amortización de la hipoteca original y qué otra forma parte del reembolso del principal adicional.

 

prestamos

Esta semana se ha publicado la última encuesta de competencias financieras del Banco de España. En este documento se muestran los resultados de un sondeo entre una población de todas las regiones y de distintos extractos sociales y labores. Los datos extraídos nos muestran que el 14 % de los españoles, lo que supone más de uno de cada siete habitantes, tiene una deuda contraída en forma de crédito al consumo.

Los préstamos personales son el principal motor del mercado financiero, según confirman desde el comparador de préstamos online HelpMyCash.com. Tanto es así que, durante el pasado año, el montante de dinero prestado para la adquisición de una vivienda (hipotecas) se ha visto superado por el de los créditos al consumo. No obstante, el producto financiero más popular entre los españoles es la tarjeta de crédito, de la que disponen un 16 % de la población nacional.

Canarios, valencianos y navarros, los que más recurren a los préstamos

El sondeo del organismo regulador financiero arroja también información de las distintas comunidades autónomas de nuestro país. De este modo podemos  comprobar que los habitantes que más a menudo recurren a los préstamos personales son los de Canarias, con un 26 % de los habitantes del archipiélago en uso de un crédito. Les siguen, aunque bastante alejados, los ciudadanos de la Comunidad Valenciana (21 %) y de la Comunidad Foral de Navarra (20 %).
En el lado opuesto de la tabla, en el que se sitúan las comunidades con menos prestatarios por habitante, se produce un curioso paralelismo, pues podemos encontrar también una región de interior, una costera y una isleña. Se tratan de Castilla-La Mancha (15 %), Cantabria (15 %) y las Islas Baleares (16 %).

Hombre, con educación secundaria y autónomo, el perfil más habitual

El resto de los apartados de la encuesta sobre el uso de herramientas de financiación sesga la población en aspectos independientes de la comunidad autónoma en la que estén inscritos. En el caso de la comparación de género, los hombres se endeudan más a menudo con un préstamo (20 %) que las mujeres (16 %). En cuanto a la formación, se han establecido tres tipos de niveles educativos: educación primaria (17 %), secundaria (20 %) y superior (18%). En este aspecto, la inclinación a la contratación de préstamos parece desvincularse de todo tipo de proporcionalidad con el nivel de formación del solicitante.

La distinción que sí nos muestra una gran influencia en el porcentaje de prestatarios es el ámbito laboral. En lo que a esto respecta, son los trabajadores por cuenta propia los que más créditos vigentes disfrutan (el 28 % de los autónomos tiene un préstamo) en comparación con los trabajadores asalariados (22 %)  y muy por encima de los desempleados (15%) y los pensionistas (13 %). Los trabajadores por cuenta ajena son más propensos a recurrir a la financiación debido a la índole de su vida laboral. Ampliar un negocio, afrontar una factura inesperada o los retrasos en los pagos de clientes son algunas de las razones por las que estos trabajadores suelen acudir a una financiera en busca de una inyección de circulante.

Otro de los datos que cabe destacar, especialmente por la tendencia a pensar que son las personas con menos solvencia las que acuden a la financiación, es la diferenciación por ingresos en el hogar. Los datos del Banco de España desmienten esta teoría, pues nos muestran que las familias que más disfrutan de un préstamo son aquellas que ingresan más de 44.500 euros anuales (21 %), en comparación con las familias que ingresa entre 14.501 y 44.500 euros (20 %) y aquellas que cobran menos de 14.500 euros anuales (19 %).