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- El ministro José Montilla considera que la oferta turística española debe tener un contenido y una calidad a la altura de lo que se espera de un país como el nuestro, líder en turismo.
- El titular de turismo pide al sector público y privado que aúnen esfuerzos para definir la política turística del futuro.
- Según el ministro, la competitividad del sector depende de la colaboración de todos para dar una respuesta eficaz y coordinada a los retos actuales.
24.01.06. El ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, ha participado hoy en la clausura de la III Conferencia Turística Internacional EXCELTUR, que se ha celebrado en el Palacio de Congresos de Madrid.  Durante su intervención, ha pronunciado el siguiente discurso:

“Antes que nada, quiero comenzar mi intervención agradeciendo a los responsables de Exceltur que me hayan invitado a clausurar esta conferencia turística internacional.

El objetivo del encuentro era analizar las claves competitivas del turismo español; una cuestión estratégica para todos los aquí presentes que nos dedicamos al sector turístico. Pocas veces, por no decir ninguna, una jornada como la de hoy en el ámbito de un sector económico determinado ha sido capaz de reunir a tantas personalidades, públicas y privadas,  con un objetivo de reflexión conjunta y de puesta en común de ideas, posturas y planteamientos muchas veces divergentes y hasta opuestos.

Este hecho demuestra el buen hacer y capacidad de convocatoria de Exceltur, como impulsor de este foro de debate, desde su posición privilegiada como entidad que reúne a gran número de las más relevantes empresas del sector turístico.

Así, a lo largo de esta tarde, los participantes habéis debatido sobre cuestiones que preocupan al sector, como son:

- El impacto sobre el turismo del plan del Gobierno de reformas de la economía española.

- Las expectativas de lograr un crecimiento del turismo sostenible para el año 2006.

- O los retos a los que nos enfrentamos, tanto el sector público como el privado, para lograr el mejor posicionamiento de nuestros destinos turísticos.

Todas estas cuestiones cobran actualidad en un momento en que el turismo español tiene que afrontar retos importantes derivados de los profundos cambios producidos, fundamentalmente, en la demanda, pero también en la oferta y en la comercialización.

Uno de los retos que se nos plantea es la fuerte competencia para España de otros destinos receptores que van ganando cuota en el mercado organizado de nuestros principales mercados emisores.

Esto, junto con otros cambios como la tendencia al viaje independiente y el crecimiento del segmento residencial, puede estar afectando al resultado y perspectivas de la industria turística.

De la respuesta de todos los que formamos parte de este sector depende el que consigamos seguir manteniendo la posición de liderazgo de España como destino turístico internacional. Y como todos ustedes saben, este es un sector de gran trascendencia para nuestro país.

En España, el turismo es uno de los principales sectores productivos nacionales, con una participación en 2004 de en torno al 11% del PIB y el 12% del empleo. Sin ninguna duda, somos una potencia turística mundial y así se nos reconoce.

Ocupamos la segunda posición del ranking en cuanto a número de turistas y en cuanto a número de ingresos por turismo. En 2005 hemos crecido un 6% en cuanto al número de turistas, un crecimiento que no se había logrado en ningún año desde 1999, alcanzando un nuevo récord de turistas, en torno a 55’6 millones. En cuanto a volumen de ingresos, y según Egatur, hemos crecido por encima del 4%. Cabe destacar también, que, según la Organización Mundial del Turismo, en un contexto en el que el aumento de los ingresos suelen ser más modestos, España aparece como el principal destino de la Europa meridional y mediterránea.

Sin duda, estas cifras, contrastadas, son positivas, pero no nos deben hacer bajar la guardia, en modo alguno.

Debemos seguir trabajando con ahínco para mantener y mejorar estos resultados y hacer que este sector, además de ser rentable, continúe contribuyendo de forma sostenida y equilibrada al crecimiento de nuestro país, dé respuesta a la demanda de los consumidores, y ofrezca unos parámetros de calidad que nos distingan del resto de destinos.

Desde el Gobierno, hoy más que nunca, somos conscientes de que el modelo turístico español está evolucionando a través de un cambio consensuado y desarrollado con la participación de todos los actores implicados, con el fin último de adaptarse a las necesidades del cliente.

El turista de hoy en día no sólo selecciona su destino por precio, sino que otorga importancia a factores intangibles.

Ya no busca tan sólo “sol y playa” sino que viene a nuestro país a disfrutar de una experiencia gratificante que abarque la posibilidad de realizar todo un conjunto de actividades alternativas.

Por ello, nuestra oferta turística debe tener un contenido y una calidad que estén a la altura de lo que se espera de un país como el nuestro, líder en turismo.

Uno de los elementos fundamentales que diferencian un destino turístico consolidado como España frente a otros destinos emergentes, es precisamente nuestra experiencia, el conocimiento tanto de nuestra oferta como de lo que espera la demanda.

Y, a partir de este conocimiento, debemos trabajar para mejorar la sostenibilidad medioambiental de nuestros destinos, la profesionalización del sector, lograr optimizar las inversiones y el control de lo costes.

En un momento en que preocupa la rentabilidad o el aumento de la oferta no reglada, la competitividad es un referente en la política turística sobre la base de una gestión profesional, sólida, creativa y receptiva ante la innovación.

El conocimiento del cliente, de la competencia y de las fuerzas que interactúan en el mercado deben ser nuestros mejores instrumentos.

Por ello, los productores de servicios turísticos y de ocio, y los intermediarios, deben adaptarse a esta realidad. Una condición indispensable será la transparencia del mercado, en la medida en que el precio es una información valiosa acerca de lo que el cliente desea adquirir.

También, las estrategias de racionalización de costes introducidas por el bajo coste aéreo están sirviendo de fuente de inspiración al resto de sectores turísticos. Quiero recordar aquí, que en el pasado año estos vuelos supusieron un 30% del total de llegadas por vía aérea.

Pero todo ello debe ir acompañado de una inversión en calidad, en formación y motivación de los empleados, en innovación y desarrollo tecnológico, aprovechando las ventajas que ofrece la internacionalización y de los nuevos canales de comercialización, sobre la base del conocimiento adquirido a lo largo de los años.

En este camino nos tienen ustedes de su lado, ya que el Gobierno tiene al turismo entre sus prioridades.

Desde el comienzo de la legislatura estamos trabajando en diferentes medidas cuyo fin último es incrementar la rentabilidad y aumentar la competitividad de la industria turística.

De hecho, este fue uno de los objetivos de los acuerdos aprobados en el mes de febrero del año pasado por el Consejo de Ministros, para poner en marcha medidas de impulso a la productividad recogidas en el marco del Plan de Dinamización de la Economía e Impulso de la Productividad.

Dentro de las iniciativas contenidas en este Plan, quiero destacar el Fondo Financiero para la Modernización de Infraestructuras Turísticas (FOMIT), que se puso en marcha el pasado año.

Este Fondo, que ha sido muy bien acogido, tiene como objetivo acometer procesos de renovación para mejorar la productividad de la oferta turística.

Además de lo que acabo de mencionar, el Consejo de Ministros del pasado mes de junio, centrado, de forma prioritaria, en el turismo, adoptó todo un conjunto de medidas entre las que se encuentran:

-    El plan de inversiones en Paradores, con una importante expansión de la red.

-    La revitalización de la Comisión Interministerial de Turismo, con encargos concretos de actuación.

-    Y el fortalecimiento de Turespaña, quien en este año 2005 ha adoptado una innovadora estrategia de promoción por objetivos, en colaboración con las Comunidades Autónomas y el sector privado.

Entre las decisiones adoptadas quiero hoy subrayar también la regulación del Consejo Español de Turismo, cuya constitución formal efectuaremos mañana, dado que no se pudo realizar el pasado martes.

El Consejo nace con vocación de ser un foro de diálogo, participación y colaboración para impulsar nuevas ideas en el sector turístico español, fomentando la cooperación entre la iniciativa pública y privada en materia de turismo.

Somos conscientes de que hemos sido enormemente ambiciosos en la tarea que le hemos encomendado: la preparación, estudio y elaboración de un documento de análisis y perspectivas del modelo turístico español para el horizonte del año 2020.

En definitiva se trata de consensuar cómo queremos que sea la política turística en el futuro. Para ello es  necesario oír las voces de todos aquellos que compartimos la preocupación por el devenir de un sector fundamental para la competitividad de nuestra economía.

Conocemos perfectamente nuestros retos a corto y medio plazo, y somos conscientes de que la Administración del Estado no puede diseñar ni ejecutar políticas públicas de forma aislada.

Es preciso escuchar, dar respuesta a las peticiones del sector y tratar de aunar esfuerzos que repercutirán en beneficio para todos. Como bien dice Exceltur, “el turismo es tarea de todos”.

Administraciones Públicas y sector privado estamos directamente implicados en el futuro del modelo turístico. Desde el Gobierno de España somos conscientes de la necesidad de identificar los motores de crecimiento, desarrollarlos estratégicamente y aplicarlos sobre la base de la competitividad.

Este es el reto principal del nuevo siglo que afrontamos. Y por ello debemos trabajar bajo unos principios comunes y con unas actuaciones coordinadas, buscando la rentabilidad, propiciando el turismo de todo el año, auspiciando el equilibrio de nuestra oferta turística, incrementando su calidad y preservando la sostenibilidad ambiental.

Y todo ello, apostando por la inteligencia de mercados, la investigación y el desarrollo tecnológico, y la formación. Los retos que se nos presentan son de enorme trascendencia. Debemos, por tanto, saber darles una repuesta eficaz y coordinada. Esta es, sin duda, la tarea a emprender a corto plazo, ya que de ella depende la competitividad de nuestro sector turístico”.

Ministerio de Industria, Comercio y Turismo